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¿Como
está el caso?
A
la espera del juicio
Por
Jairo Straccia
A mediados de junio, el
fiscal Luis Bunge Campos solicitó la elevación del caso de
los chicos de Floresta a juicio oral por triple homicidio
simple, lo que podría suponer una pena de 8 a 25 años de
prisión. Los abogados de la querella, sin embargo, intentaron
inicialmente que la carátula fuera de homicidio agravado,
apelando a la alevosía con que Velaztiqui ejecutó a las tres
víctimas. Así, la pena podría alcanzar la reclusión
perpetua. El juicio se hará en la fecha que establezca la Cámara
de Casación, aunque estiman que no sería factible este año.
Luego de que el sábado 29 de junio los vecinos de Floresta
conmemoraron -junto con asambleas barriales y asociaciones
civiles- los seis meses desde que ocurrió el crimen, las
familias de las víctimas recibieron amenazas para que cesaran
de marchar y de reclamar Justicia. Estas intimidaciones se habían
producido al poco tiempo del hecho, luego de las masivas
reacciones del barrio que ganó las calles para repudiar los
asesinatos.
En la jornada de la masacre, una marcha había terminado en
choque frente a la Policía sobre calles empedradas y con la
remoción de la cúpula de la Comisaría 43º. Al día
siguiente una recordación, y cada mes, en el sábado más
cercano al 29, el recuerdo se hizo religioso. Motoqueros de la
zona cortan las calles para que pase el mar de gente. La policía
no se ve, aunque todas las dedicatorias van para esa institución.
“Damos por sentado que están de civil, no hay duda”,
aclara Gustavo Friedl, amigo íntimo del papá de ‘Maxi’
Tasca y coordinador de estas movilizaciones de repudio y por
justicia.
Sin embargo, el domingo 30 de junio último, se reiteró en la
familia de los Tasca la advertencia de un tal “Inspector
Oliva” para que pararan con las marchas, porque si no iban a
ser “boleta”. Algo similar ocurrió en la casa de los
Matassa. El Defensor adjunto de la Ciudad, Gustavo Lesbegueris,
confirmó a este medio que se dio parte a la comisaría de la
zona, que se encargará de seguir los extraños sucesos.
La caminata comienza habitualmente en la esquina “Los Chicos
de Floresta”, como quedó bautizada la intersección de
Gaona y Bahía Blanca por iniciativa de la legisladora porteña
Vilma Ripoll. Cerca, una plaza tomó por nombre “29 de
diciembre”.
Una suelta de globos negros había inaugurado la movilización
por los seis meses. “En el cielo sonreiremos nuevamente”,
les avisó una bandera a Maxi, Adrián y Cristian. Un manojo
de globos se enganchó en el hilo de una pancarta. Hubo tres
que se soltaron del racimo y revolotearon más que el resto,
intentando volver. Arriba |