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BREVE TEXTO SOBRE LA TV Y SUS ENCANTOS

Mi abuelo y Crónica TV

Por Jairo Straccia
jstraccia@segundoenfoque.com.ar

Cuando mi abuelo abandona su pueblo de siempre, Urdampilleta, en la provincia de Buenos Aires, para acercarse a la Capital Federal, pasa la mayor parte de su tiempo acompañado por un televisor Philips, encendido a toda hora.
Su canal de cabecera es Crónica TV, una señal que emite noticias durante todo el día, en un formato que parece algo más antiguo que el de las otras emisoras, pero que tiene la ¿virtud? de llegar primero “donde se produce la noticia” y de reflejar esas primicias con unas clásicas placas rojas que inundan la pantalla e informan con letras blancas, inmensas.
Quizás por eso mi abuelo haya encontrado en Crónica TV su aliado para disfrutar de la televisión. La tipografía enorme ayuda cuando uno va perdiendo la visión, que nos ocurre a todos con la vida avanzando paso a paso. Si las letras contrastan con un furioso color detrás, se hacen más legibles, y ni qué hablar si antes de cada información de este tipo una cortina musical repleta de trompetas (clásica de este canal, por cierto) atrae todas las miradas.
Además, en este canal hablan fuerte. A veces los presentadores, y fundamentalmente los cronistas, se expresan en un tono que para no parecer inseguro ni aburrido casi se vuelve un grito, que –entre otras cosas- evita que los mayores que están mirando, como mi abuelo, cedan al sueño tan traicionero en una determinada etapa de la vida.
Crónica TV tiene otra marca que se extiende al resto de los canales que pasan noticias 24 horas: repite y repite un asalto a un quiosquero, un choque en la avenida o el anuncio de una nueva medida oficial, por lo menos tres veces cada sesenta minutos.
Los contenidos son lineales y simples como sólo pueden serlo en los análisis que navegan en la superficie. Un hombre malo (ladrón) quiso dinero y decidió robarle a un hombre bueno (quiosquero) y lo hizo. La policía lo mató. Fin de una noticia que se explica a sí misma, no hay lugar para más reacción que un: “¡Qué bárbaro!”.
No hay dudas: mi abuelo se mantiene entretenido en sus periódicas estadías en el laberinto de cemento.
De todos modos, mi querido abuelo es un hombre de campo, que disfruta, tras haber trabajado desde pequeño, comiendo asados y jugando a las cartas, acompañado por un buen vino y las bromas de sus amigos de siempre.
Lejos de Crónica TV. Arriba

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