|
SIGLO
XXI: ESCASEZ DE RECURSOS HÍDRICOS
Agua:
fuente de vida, negocio y botín
Nadie puede vivir sin ella y se pronostica que en el
futuro podría faltar. La población crece y el consumo se
multiplica. Hoy, un sexto de los habitantes del planeta no
tiene acceso a servicios de suministro y saneamiento. Este
panorama fomenta el debate sobre las consecuencias de las
privatizaciones del sector. Qué posibilidades existen de que
en los próximos años se desate una guerra por el agua.
Por
Jesica Bossi
jbossi@segundoenfoque.com.ar
Para Tales era el
principio originario. El pensador de Mileto, una de las más
ricas y poderosas de las ciudades griegas de Jonia, no dejó
escritos pero a través de la tradición oral se transmitió
su pensamiento. Según el filósofo del siglo VII a.C., todo
provenía del agua, todo sustentaba la propia vida mediante el
agua y todo finalizaba, a su vez, en el agua. La desecación
total provocaba la muerte.
Hoy, cientos de años después, la importancia de los recursos
hídricos para la supervivencia sigue estando en primer plano,
aunque ya no desde una perspectiva filosófica. A pesar de que
el agua es el elemento más frecuente y abundante de la
Tierra, solamente el 2,53% del total es agua dulce, la única
apta para consumo humano. Además, aproximadamente las dos
terceras partes de ese porcentaje se encuentra inmovilizada en
glaciares y al abrigo de nieves perpetuas.
La población mundial ronda los 6.000 millones de seres
humanos. En la actualidad, un sexto de esa cifra carece de
acceso a servicios de suministro de agua y los pronósticos no
son alentadores. En este marco, se realizó a fines de marzo
pasado el Tercer Foro Mundial del Agua, en Kyoto, Japón (ver
aparte). Al inicio del evento se presentó un informe titulado
“Agua para la gente, agua para la vida”, elaborado por 23
agencias de Naciones Unidas, que abarca el acceso, la calidad,
la distribución y el manejo de los recursos hídricos en cada
nación.
De acuerdo con las proyecciones del documento, habrá un
fuerte crecimiento demográfico acompañado de un aumento del
consumo de agua y, en ese sentido, el escenario más pesimista
describe que casi 7.000 millones de personas en 60 países
sufrirán escasez de agua en el 2050. Sin embargo, el fenómeno
no afectará de la misma manera a todas las regiones. Las más
amenazadas son Asia Oriental y África (norte y subsahariana).
En cambio, América del Sur es una de las zonas más
beneficiadas, ya que tiene en su territorio el 26% del total
mundial de agua, y sólo está habitada por el 6% de la
población. Aunque su riqueza natural no es garante automática
de una buena gestión de los recursos hídricos. En el artículo
“Agua: Despilfarro, escasez y contaminación” publicado en
el sitio Ecoportal, el oceanógrafo Marcos Sommer señala:
“América Latina y el Caribe poseen grandes recursos de agua
dulce en lagos y ríos. Las precipitaciones promedio en la
región son 60% mayores que en el resto del mundo. Sin
embargo, el 25% de los territorios sudamericanos es árido o
semiárido, el 20% no tiene acceso a agua potable y el 30%
carece de sistemas apropiados de saneamiento”.
Causas y efectos
Son tres los usos básicos del agua. A escala mundial, la
agricultura –principalmente para riego- absorbe en promedio
un 69%, la industria el 23% y el consumo doméstico representa
el 8%. No obstante, estos índices varían de acuerdo con la
zona. Por ejemplo, mientras que en África al agro se destina
un 88%, al uso doméstico un 7% y a la industria alrededor de
5%, en Europa los montos son 54% para industria, 33%
agricultura y 13% uso doméstico.
Los técnicos y especialistas del medio ambiente, señalan que
las causas que propician la escasez de agua son la destrucción
de las cuencas hidrográficas, la deforestación, los efectos
nocivos del uso agrícola masivo de plaguicidas y otros químicos,
así como la descarga de desechos tóxicos. En ese sentido, el
informe de Naciones Unidas afirma: “Con una tendencia
perceptible hacia condiciones meteorológicas extremas más
frecuentes, es probable que las inundaciones, sequías,
avalanchas de lodo, tifones y ciclones aumenten. (...) Las
estimaciones recientes sugieren que el cambio climático será
responsable de alrededor del 20% del incremento de la escasez
global de agua”.
Desde esta perspectiva, el número de víctimas de los
diversos desastres naturales –de los cuales el 90% tuvo que
ver con el agua- aumentó de 147 a 211 millones por año entre
1991 y 2000. De las catástrofes relacionadas con el agua, las
inundaciones representaron alrededor de 50%, las enfermedades
transmitidas por el agua y por vector un 28% y las sequías un
11%.
La salud de la población resulta directamente afectada si los
servicios de abastecimiento y saneamiento de agua son
deficientes. En esta situación, se desarrollan enfermedades
que, según estadísticas de Naciones Unidas, provocan más de
5 millones de muertes cada año. Hay cuatro tipos de
enfermedades relacionadas con el agua. En primer lugar,
aquellas causadas por el agua contaminada por desechos
–humanos, animales, químicos- que incluyen el cólera, la
fiebre tifoideas, la poliomelitis, meningitis, hepatitis A y
E, diarrea, entre otras. La segunda clasificación, se refiere
a las enfermedades con base en el agua, es decir, causadas por
organismos acuáticos que pasan una parte de su ciclo vital en
el agua y otra parte como parásitos de animales. En general,
se trata de afecciones no mortales. En tercer término, las
enfermedades de origen vectorial son aquellas transmitidas por
los mosquitos y las moscas, que se crían cerca de aguas. Tal
es el caso de la malaria –que causa la muerte de 1 millón
de personas por año-, la fiebre amarilla y el dengue. Por último,
las enfermedades vinculadas a la escasez de agua son la
tracoma y la tuberculosis.
Escenarios de conflicto
Cuando un bien esencial es escaso, se convierte automáticamente
en un bien estratégico. A medida que la demanda de agua
aumenta, proliferan los rumores sobre las guerras que podrían
avecinarse. El informe “Agua para la gente, agua para la
vida” presenta datos empíricos que indicarían lo
contrario. Se estudiaron todas las interacciones que se dieron
entre dos o más países con motivo de los recursos hídricos
en los últimos cincuenta años. De 1.831 casos, la mayoría
(1.228) fue de índole cooperativa y desembocó en la firma de
unos tratados sobre repartos de aguas o construcciones de
nuevas represas.
Por su parte, los acontecimientos conflictivos sumaron un
total de 507, pero solamente 37 revistieron un carácter
violento, y de éstos tan sólo 21 se tradujeron en
operaciones militares, en 18 oportunidades entre Israel y sus
vecinos.
Sin embargo, el convencimiento de que la pelea por el agua no
desencadenará una escalada bélica no es unánime. En el
portal “El Corresponsal de Medio Oriente y África”, hay
una reproducción del discurso que el líder libio, Muammar
Kadafi, pronunció en 2002, en la Universidad Omar al-Mujtar.
Así explica el panorama regional: “Se suele hablar de dos
Áfricas; del África al sur del Sahara y del África al norte
del Sahara, ambos con características diferentes. En ésta última
se ubican Marruecos, Túnez, Argelia y Libia. Esta zona geográfica
(...) está invadida constantemente por la sal y es justamente
una zona de salitrales, árida, con escasa lluvia y carente de
ríos. Con el aumento de la población, ello podría
significar un problema de escasez de agua en el futuro”.
Para Kadafi, es muy probable un conflicto con Israel, a raíz
de la carencia de recursos hídricos. “Los israelíes se
empeñan en importar agua de Turquía. Se adueñaron del río
Jordán a costa de Jordania (...) Israel es el enemigo
tradicional de Egipto (que está en África) y están al
acecho con planes para apoderarse del valle del Nilo. Los
israelíes planean quedarse con el Nilo. Ya lo tenían pensado
desde antes de producirse la crisis mundial del agua”,
concluye. Arriba
|