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OPINIÓN
Los
argentinos y el escenario preelectoral
Por
Norma Domínguez*
Especial
para Segundo Enfoque
Pocas
veces en la Argentina se ha vivido un clima preelectoral con
tanta apatía. En la actualidad política estamos asistiendo
al desarrollo cada vez más acentuado de un proceso de
obstrucción, donde los actores políticos –aún cuando sus
roles transcurran en el ámbito de la “sociedad civil”-
invierten todos sus esfuerzos en impedir que el actor
contrario logre alcanzar su objetivo.
Si
revisamos el actual esquema, podemos afirmar que el centro de
la escena está ocupado por la grave crisis económica, sus
derivados -los crecientes conflictos sociales que se han
trasladado de los sindicatos a los movimientos piqueteros-, y
la “falta de gobernabilidad” del presidente Fernando de la
Rúa. Asimismo, el flanco de los ataques lo acapara el
ministro de Hacienda Domingo Cavallo, quien no sólo tiene a
gran parte de la sociedad en contra y a un alto porcentaje del
empresariado que se dedica a pactar su “salida”, sino que
además, las últimas novedades indican que el ex presidente
Raúl Alfonsín ha recrudecido su estrategia para sacarlo del
gobierno, iniciando tratativas con Duhalde y las centrales
obreras.
Sin
embargo, como decía al principio, la mayor parte de la clase
política, en lugar de pensar procesos conjuntivos que
propicien una integración para afrontar la crisis, sólo
tiene como finalidad evitar que el competidor alcance sus
metas. Esto se viene constituyendo como motor de las acciones
de quienes dirigen o pretenden dirigir los destinos del país,
generando en la población un sentimiento de incertidumbre y
desasosiego muy acentuado.
¿Habrá
evaluado alguien cuáles serían los posibles costos para la
Argentina si Cavallo renunciara a Economía, luego del
mega-acuerdo que pactáramos hace unos días con el FMI para
evitar el default? El ataque de Alfonsín a Cavallo, ¿no
será un ataque encubierto al Presidente, a quien no puede
confrontar directamente porque quedaría bajo la mira de la
UCR? Quienes quieren destituir al ministro, ¿tienen una
propuesta económica alternativa?
En
medio de este panorama, los comicios de octubre nos ofrecen
candidatos de amplio espectro: cantantes, actores,
deportistas, curas y gremialistas adornan las listas de los
partidos políticos. Y no sería justo descalificar a ninguno
de ellos dado que existen algunos casos que han demostrado
idoneidad (Reutemann, por ejemplo). Lo cuestionable de esta
nueva oleada tiene que ver con la improvisación, con la
ausencia de acción de muchos en los campos políticos y
sociales, y la coincidencia de la falta de cualidades en
dichos campos justo en el momento en que la Argentina
atraviesa uno de los períodos más críticos de su historia y
necesita desesperadamente contar con legisladores responsables
y preparados.
Seguramente
muchos coincidimos en que necesitamos una renovación de la
clase política, un cambio profundo. Pero convengamos que a
fuerza de perseguir modificaciones sin medir las
consecuencias, hoy enfrentamos la realidad que nos ocupa (o
nos desocupa). Las elecciones de octubre deben tener un voto
responsable, meditado y constructivo. Ya nos dimos cuenta de
que un voto partidista, o “en contra de…” no siempre
tiene buenos resultados. Los analistas coinciden en que ésta
va a ser una elección de “figuras”, de “candidatos” y
no de partidos. Pero seamos conscientes a la hora de entregar
nuestro “voto de confianza”.
Ya
se derrumbaron muchos sueños en la Argentina, y quedan todavía
muchas preguntas por responder. No nos desliguemos de la
responsabilidad que nos toca. Repito: el espectro es bien
amplio, aunque no lo parezca. Desde Terragno, Duhalde y Bravo
hasta Susana Rinaldi, Norman Brinsky y “Solita” Silveira,
debe haber mucho para elegir. Informarnos para realizar una
buena elección es una de las responsabilidades que nos
competen como ciudadanos que quieren vivir en democracia. Arriba
* Periodista
del Centro de Estudios Nueva Mayoría |