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ENTREVISTA:
ALCIRA ARGUMEDO, SOCIÓLOGA
"El
próximo gobierno será débil"
“Se demostró madurez en las elecciones”,
afirma la investigadora del CONICET Alcira Argumedo. Cree que
el sucesor presidencial estará expuesto a presiones del poder
económico y también a las fuertes demandas sociales. Explica
por qué se inicia un proceso de desagregación interna del
bipartidismo, y reflexiona acerca de las perspectivas para la
conformación de un proyecto político alternativo a largo
plazo.
Por Jesica Bossi
Durante los años 60 era
una joven socióloga que en plena dictadura de Juan Carlos
Onganía decidió crear espacios de pensamiento crítico en
las universidades, denominados Cátedras Nacionales. Su
trayectoria profesional incluye destacados libros y artículos,
como también trabajos académicos para la Universidad de
Buenos Aires (UBA), el Instituto Nacional de Estadísticas y
Censos (Indec) y Unesco. Actualmente, Alcira Argumedo es
profesora de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y
miembro del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y
Técnicas (CONICET).
¿Qué lectura hace del resultado de las elecciones?
Creo que, en primer término, se demostró una importante
madurez en amplios sectores de la población que lograron
transformar el “voto bronca” (en blanco, nulo y demás) en
un voto positivo que, aunque hecho con desagrado, logró
romper el mayor peligro que se presentaba en estas elecciones
que era el potencial triunfo de Carlos Menem (PJ) y Ricardo López
Murphy (Movimiento Federal Recrear). Esto habría significado
un aparente aval al modelo implementado en los últimos
tiempos, que llevó a la Argentina a esta catástrofe.
Entonces no coincide con algunos sectores que impulsaron el
voto en blanco o nulo basándose en que se trataba de una
“trampa electoral”, con la mayoría de los candidatos
rechazados por los argentinos...
Uno puede coincidir en que es una trampa electoral, pero a
veces hay coyunturas en las cuales determinadas respuestas de
máxima paradójicamente terminan jugando para la derecha. En
este caso, una altísima abstención hubiera permitido un
ballottage entre Menem y López Murphy. Esto es: dos
vertientes de un mismo modelo, no se trata de radicalismo o de
peronismo, esto era claramente un proyecto de derecha, que
pretendía profundizar la política económica llevada hasta
ahora. Suponía un alineamiento directo con los Estados Unidos
-ya estaríamos avalando la guerra de Irak o cualquiera otra
de sus aventuras- y que Argentina jugara como un elemento de
desestabilización de América Latina, especialmente en la
ruptura de un eje potencial de alianzas con Brasil y
Venezuela, alrededor del Mercosur. También implicaba una
abierta represión de la protesta social porque figuraba en
las pautas programáticas de ambos candidatos. A veces, ha
sucedido con sectores de izquierda, que por jugar de máxima
terminan haciéndole un favor a la derecha. En ese sentido, sí
disiento con quienes siguieron exacerbando, aún conociendo el
peligro, la idea de que no importaba. Es un poco la idea de
“cuanto peor, mejor”.
Por otro lado, esto no quiere decir que se ignore quién es
Kirchner, Duhalde y su aparato, entre otras cosas. Pero sí se
trata de golpear aquello que era un riesgo alto para la
Argentina.
¿Se puede hablar de un quiebre del bipartidismo, cuando hubo
tres candidatos del justicialismo y tres de origen radical?
Creo que habla de la creciente desagregación del
bipartidismo. Por supuesto, que vienen de sectores del
radicalismo y del peronismo pero que ya no han logrado los márgenes
de homogeneidad interna que les permitían presentar bloques
compactos. Este me parece que es el fenómeno: el comienzo de
un proceso de desagregación. Por un lado, el peronismo se
parte en tres vertientes que no son necesariamente legítimas
en sus manifestaciones, no son proyectos alternativos y
enfrentados entre sí, pero que tienen matices. Esto habla de
su desagregación interna. Por otro, en la Unión Cívica
Radical hay un sector que se define por lo que era la derecha
del radicalismo -encarado en López Murphy-, y otro, por los
sectores de centro a centro izquierda que se volcaron a Lilita
Carrió. Lo que sí se evidencia en el radicalismo es que
quedarse con el escudito, la marcha y las estructuras
oficiales del partido, no significa nada, que es lo que le pasó
a Leopoldo Moreau.
Yo no veo que acá se haya roto la estructura del
bipartidismo, sino que ha comenzado a disgregarse. Como así
también comenzó a hacerlo el voto cautivo de esos sectores.
¿Cree que la campaña de algunos medios comunicación (por
ejemplo, impulsando el “voto útil”) determinó la decisión
de gran parte de los electores?
No creo que haya sido una campaña sino una realidad.
Efectivamente López Murphy comienza a crecer a partir del
vuelco de una cantidad de sectores que no necesariamente eran
de derecha pero que sí votaron por él como un voto
antiperonista. Yo particularmente creo que sí se estaba dando
un crecimiento de López Murphy y que se acercaba la
posibilidad de que quedara en segundo lugar. No creo que haya
sido una distorsión de las encuestas. La distancia era muy
corta, creo que los puntos que logra Kirchner que lo acercan a
Menem y lo distancian de López Murphy es un voto que se logra
en los últimos días de la elección ante la evidencia del
peligro que significaría la opción Menem - López Murphy. Es
como un voto bronca. Fue el mío. Yo lo decidí entre el
jueves y el sábado. Yo iba a realizar un “voto
testimonial”, por alguien que no llegaba. El pasaje del
“voto testimonial” a lo que yo llamaba el “voto
espanto” –lo denominaba así porque no podía creer que
estuviera haciendo eso- fue porque era conciente del peligro
que significaba esa opción y había que quebrarla. Le puedo
asegurar que como el mío, que no era un voto pro-Kirchner ni
nada que se le parezca, conozco a mucha gente que tomó esta
decisión en función del mal mayor.
Mirada al futuro
El próximo ocupante de la Casa Rosada deberá lidiar con
varios frentes de tormenta. Uno de ellos, consiste en las
definiciones económicas. En ese sentido, el miniacuerdo
firmado por la administración de Eduardo Duhalde con el Fondo
Monetario Internacional (FMI) restringe su margen de maniobra
(ver aparte). Y, por otro lado, la sociedad no estaría
dispuesta a aceptar dócilmente medidas contrarias a sus
intereses.
Teniendo en cuenta que las encuestas lo dan como ganador en la
segunda vuelta: ¿cómo imagina un gobierno de Kirchner?
Creo que va a ser un gobierno muy débil. Presionado, por
una parte, por los organismos internacionales y el
establishment y, por otro, por demandas sociales. Es evidente
que nace débil, que Kirchner no puede decir que tiene un voto
cautivo y que, a su vez, las presiones del FMI y de los grupos
económicos más las demandas en una situación interna de catástrofe,
van a ser muy fuertes. Yo creo que esta crisis no se soluciona
con Kirchner. Pero me parece que si gana Kirchner se hace una
limpieza de gran parte de las cabezas más claramente
responsables de esta etapa. Ya se ha barrido a Moreau, al ex
presidente Raúl Alfonsín, a Fernando de la Rúa y podría
barrerse a Menem. Sin embargo, esta crisis no ha terminado, y
lo más grave es que no han emergido las alternativas que estén
dando cuenta del grado de movilización y del nivel de
conciencia que está teniendo esta sociedad.
En caso de que tome decisiones impopulares, ¿cree que los
argentinos están dispuestos a echar a Kirchner –si accede a
la presidencia- en menos tiempo que lo hicieron con De la Rúa?
Si Kirchner pretende tomar las medidas que tomó De la Rúa
–impuestazo, la baja del 13% en salarios de estatales y
jubilaciones- creo que sí va a tener menos tiempo. Por eso,
este va a ser un desafío muy grande. Esta sociedad está un
poquito replegada pero no desmovilizada, no está dispuesta a
comer vidrio y va responder en la medida en que se la vuelva a
agredir. Entonces, va a tener que hacer un giro no digo de 180
grados, pero sí de por lo menos 75 porque sino verdaderamente
la licuación de su consenso puede ser más rápida que la de
De la Rúa.
¿Cómo se construye un proyecto político alternativo hoy en
Argentina?
La clave es buscar los puntos de confluencia entre estas
distintas manifestaciones de autoorganización y de
reconstitución del tejido social que se han venido
desarrollando en estos últimos tiempos. Pero están todavía
muy fragmentadas y no encuentran las nuevas modalidades de
representación, de toma de decisiones, el debate sobre la
alternativa de un proyecto de país, las formas de participación
y demás. Que a su vez también se ven dificultadas por los
vicios, las mezquindades y los personalismos que arrastran
muchas de las referencias y las organizaciones políticas que
pertenecen a este campo. Estas rivalidades y “aparateadas”
forman parte de contagios que han tenido muchas de las fuerzas
que actuaron en política. Ejemplo de esto es lo que pasó en
las asambleas y algunos sectores de la izquierda que quisieron
manipularlas y terminaron debilitándolas.
Este es un proceso de reconstitución cuyo tiempo no coincide
con cronogramas electorales. Entonces, es posible que empiece
a dar sus primeras manifestaciones electorales seguramente en
las elecciones parlamentarias dentro de dos años.
A fines del año pasado, los triunfos de Lula y Lucio Gutiérrez
en Brasil y Ecuador, la gestión de Hugo Chávez en Venezuela,
el avance de las organizaciones campesinas encabezadas por Evo
Morales en Bolivia, etc., daban indicios de un cambio en América
Latina. ¿Cómo lo percibe ahora?
Se está saliendo de situaciones de debilidad muy fuerte.
Sin dudas, el triunfo que tiene Chávez sobre los intentos de
golpe que se hicieron fue muy contundente. Fíjese que se
sostuvieron más de tres meses de movilizaciones masivas sin
represión –salvo algunas provocaciones-, se logró
desarticular la mafia interna de la compañía estatal de petróleo.
Hace poco, estuvo en Argentina el vicepresidente de Venezuela
José Vicente Rangel y dijo que por primera vez podían
afirmar que el petróleo se había nacionalizado en Venezuela
con la expulsión de ese núcleo duro de corrupción y de
poder que controlaba la empresa.
Lula todavía me genera ciertos interrogantes en las medidas
que va a tomar. Creo que está haciendo una política más o
menos amplia de alianzas para poder tener un colchón que le
permita afrontar las embestidas de Estados Unidos. Pero no nos
engañemos, la hipótesis de conflicto del ejército brasilero
es la defensa del Amazonas en contra de Estados Unidos, esto
no es secundario como definición política. Y la idea de
establecer un eje común del Mercosur frente al ALCA tampoco
es una medida secundaria. Esto habrá que verlo. No son todos
los pasos hacia adelante, son dos hacia adelante uno para atrás,
etc. Pero sin duda esta no es la América Latina de 1995. Y me
parece que se están visualizando distintas alternativas o
formas de revertir la crisis y buscar nuevas propuestas, pero
es un camino dificultoso principalmente por el carácter del
poder de los grupos económicos financieros implantados en
estos países en los últimos 25 años. Arriba |