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HABLA FELIPE QUISPE, LÍDER SINDICAL E INDÍGENA BOLIVIANO

"Vamos a tumbar a Mesa"

Hace cuatro meses, el Movimiento Indígena Pachakuti fue una de las fuerzas que terminó con el gobierno de Sánchez de Lozada. Ahora van por el presidente Carlos Mesa, y no es pura retórica: Quispe está al frente de seis millones de indígenas y piensa que en las jornadas de protesta de octubre “trabajaron para otros”. Está distanciado de Evo Morales, al punto de creer que el MAS será su “verdugo” en el futuro. Sin apuro, pero con la meta de un gobierno aborigen, la pelea del líder es tanto contra “los neoliberales” como contra los descendientes de los conquistadores de 1492. “Aquí ya llega el pachakutismo”, advierte.

Por Jairo Straccia
jstraccia@segundoenfoque.com.ar

Felipe Quispe Huanca tiene 62 años y pretende un cambio radical en Bolivia. Es tanto un representante sindical como un líder aborigen, ya que las seis millones de personas que integran la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) son descendientes de quechuas y aymaras, entre otros pueblos.
Lo llaman “el Malku”, el cóndor que es autoridad de la comunidad aymara. Su trayectoria política es vasta, y para empezar debió emigrar a Santa Cruz durante la dictadura de Hugo Banzer. Más tarde participó del Ejército Guerrillero Tupac Katari (EGTK) y tuvo que exiliarse al ser perseguido por Luis García Meza.
Regresó en 1983, y al año siguiente fue elegido dirigente de la Federación de Trabajadores Campesinos de La Paz. Formó la agrupación Ayllus Rojos, e incursionó en la lucha armada, por lo que terminó detenido. Pero su período más largo en prisión lo vivió desde 1992, cuando cayó preso bajo el gobierno de Jaime Paz Zamora. Alcanzó la libertad en 1997, y salió siendo bachiller. Decidió estudiar Historia. Se ha hecho tiempo para escribir “Indio en escena”, “Tupak Katari vive y vuelve” y “Caída del Goñi”. Y también ha escrito pero no publicado, “Mi captura”.
El 29 de noviembre de 1998 fue elegido Secretario Ejecutivo de la CSUTCB. Ahora, además, es diputado por el Movimiento Indígena Pachakuti (MIP). Entre septiembre y octubre del año pasado dio batalla en las calles, bloqueando caminos, encabezando movilizaciones. Así fue el final del gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, y el nacimiento del de Carlos Mesa (ver aparte), para el que –sin vueltas- preanuncia un desenlace similar.
Pasaron los 90 días de "tregua" que le dieron al presidente Carlos Mesa. ¿Qué evaluación hace de las respuestas del mandatario a sus reclamos?
Recuerdo exactamente que fue el 20 de octubre. Ese día depusimos las piedras, los palos, nuestra actitud revolucionaria, depusimos nuestra forma de accionar desde las comunidades. Era casi al mediodía, y había una gigantesca marcha, una movilización multitudinaria en San Francisco. De pronto aparece Carlos Mesa Gisbert, a quien nosotros no habíamos invitado, él por adulón a los indios llegó ahí. Y lo hicimos jurar. Él jura cumplir en 90 días todo lo que habíamos planteado a Gonzalo Sánchez de Lozada y a él también. Son 72 puntos. Pero, como cualquier blanco mestizo, es mentiroso.
Hoy vemos que ha mentido igual que Francisco Pizarro a Atahualpa en 1532, igualito a eso está pasando acá. Han pasado 90 días desde el 20 de enero y no pasa nada. Hemos mandado cinco cartas para reabrir el diálogo, un diálogo horizontal, un diálogo dialéctico, pero resulta que no podemos.
¿Qué sigue, entonces, tras estos tres meses?
Ahora vamos a preparar nuestras movilizaciones. Esto va a ser un proceso. Yo no voy a decir que va a ser mañana ni pasado mañana. Creo que vamos a tardar unos cuantos meses más, pero va a haber movilizaciones. Nos vamos a llegar al Parlamento, vamos a bloquear los caminos carreteros, vamos a bloquear las rutas agropecuarias del campo hacia las ciudades, como hicimos en los meses de septiembre y octubre del año 2003. Y vamos a tumbar a Carlos Mesa y su gobierno. Ése es el objetivo de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, como también del Movimiento Indígena Pachakuti.
Y supongamos que cae la administración de Mesa, ¿qué sucedería?
Vamos a apostar a tomar el poder nosotros, los indígenas. Hasta aquí nos han manejado esos coloniales, neoliberales, racistas. Son muchos años en que se han turnado, han desfilado por la casa de gobierno y ahora siguen haciendo lo mismo. Son unos ladrones.
¿Se puede decir que Uds. ya no tiene más demandas hacia el gobierno, sino que su fin es el derrocamiento?
Tenemos demandas, pero el gobierno no escucha, ¿qué podemos hacer? No vamos a ir de rodillas, no vamos a entrar al palacio desvestidos, rogando. Nosotros también tenemos dignidad, orgullo indio, así que a nosotros esos zigzagueros nos tienen que obedecer. Bueno, pero si ellos quieren guerra, guerra daremos pues.
Más allá de la retórica, ¿su movimiento considera la lucha armada para alcanzar su objetivo?

Ud. habrá visto lo que hemos hecho en otras zonas. Yo no hablo por hablar. Desde el año 2000, desde que he asumido como la cabecilla del movimiento indígena siempre, he respondido con movilizaciones fuertes, contundentes, con las que hasta ponemos en jaque y tumbamos a los neoliberales. Y vamos a hacerlo, no hay problema.
¿La finalidad que persiguen Ud. y el MIP, tiene adversarios políticos, o enemigos?
Yo diría que enemigos, no simplemente adversarios. Porque entre adversarios podemos discutir, debatir ideológicamente, pero no matarnos. Cuando nos matan a nosotros ya son enemigos políticos. La lucha ya es a muerte.
Por ende, ¿en los próximos meses se vienen enfrentamientos, y -como ocurrió en octubre- más muertes?
Ellos van a ir a las leyes, a la Constitución Política del Estado. ¿Qué dicen las leyes? Las leyes hablan de masacre. Van a sacar las Fuerzas Armadas. Porque el MNR (Movimiento Nacional Revolucionario), el MIR (Movimiento Izquierda Revolucionaria) y el MAS (Movimiento al Socialismo) están metidos también ahora. Ya es oficialista Evo Morales. No quiere movilizaciones. Tiene dos ministros: el ministro de Educación Donato Ayma Rojas, y también el ministro Indígena Justo Parapaino. Y tiene cuatro viceministros y embajadores, como en Honduras y otros lugares.
Ellos van a aplicar política militar, tienen su brazo armado que son las FF.AA. y la policía, los cuales van a venir a matarnos. Y Evo Morales va a ser nuestro verdugo esta vez. Pero nosotros no tenemos miedo, vamos a enfrentarnos con piedras, con palos, con todo lo que tenemos. Ellos van a comprar con millones de dólares gases lacrimógenos, balas, ametralladoras, fusiles, etc., pero las piedras nunca se acaban, no vamos a comprar, hay piedras en cualquier cantidad en el altiplano, en todos los lugares.
Dice que Evo Morales "será su verdugo" y antes sostuvo que es oficialista. ¿No fue Morales uno de los hombres que junto a Ud. terminó con el gobierno de Goñi?
No, en octubre él estaba paseando en Libia, estaba con (Muhamar) Khadafi, estaba en Suecia, en Venezuela, con Hugo Chávez, él estaba ahí, durmiendo con las gringas y nosotros aquí peleando, muriendo de hambre. Hemos iniciado el 2 de septiembre, imagínese señor periodista, hemos estado todo el mes de septiembre, el 20 por ejemplo, ha habido enfrentamientos en todo el país que han sido el inicio de la lucha, enfrentamientos desiguales, nosotros con piedras y ellos con armas automáticas. Luego el enemigo ha estado cometiendo errores, y el 17 de octubre ha tenido que caer el carnicero de Gonzalo Sánchez de Lozada. Recién ahí aparece Evo Morales. Qué tiene que ver. Evo Morales ha estado contra nosotros, contra la marcha, contra la huelga de hambre contra los bloqueos, porque estaba con el gobierno. Así que así es la cosa acá.
Por otro lado, mientras el MIP habla de "tumbar a Mesa", por ejemplo la Central Obrera Boliviana (COB), a través de Jaime Solares, amenaza con cerrar el Congreso. ¿Comparte esa iniciativa?

(Jaime Solares)
está iniciando las movilizaciones, está calentando las masas y nosotros también vamos a coadyuvar. ¿Ellos quieren cerrar el Parlamento? Muy bien, que lo cierren, nosotros vamos a comprar candados gigantes así de grandes, vamos a estar juntos, porque no hay otra salida para nosotros. La única es luchar unidos y vencer al enemigo común. Además, somos parte de la COB. Los aymaras vamos a acercarnos y vamos a hacer todo lo que mande la COB.
Dentro de su postura de opositor, ¿comparte el reclamo por la salida al mar del gobierno de Mesa a Chile?
Son cosas de los blancos. En Chile gobiernan los extranjeros, los colonos, que se han colonizado, y acá en Bolivia, están también los descendientes de los españoles, de los gringos de Norteamérica. Los dos foráneos luchan. Qué lindo sería que estuviera gobernando un mapuche, un indígena en el norte de Chile, un aymara, un quechua, qué lindo sería que nosotros aquí en Bolivia estuviéramos gobernando. Nuestro enfoque sería diferente. El de ellos es un enfoque que calma a la efervescencia de las masas.

De raíz


Quispe acostumbra a decir que él le habla a los mandatarios de Bolivia “de presidente a presidente”. Presidente de la Nación Aymara, dice. Y como tal, entiende que el triunfo final de su lucha será la reconquista de las tierras que le arrebataron en 1492. Considera que los blancos “son una minoría” en su país, y que por eso deberían obedecer a la mayoría indígena.

¿Ud. se manifiesta como dirigente político (diputado, sindicalista) o como representante de una nación indígena?
Yo soy dirigente político y representante de la nación indígena. Porque quiérase o no, yo soy dirigente de la CSUTCB, entonces como tal yo tengo controlados casi en todo Bolivia, a los indígenas aymaras, quechuas, guaraníes y de otras nacionalidades. Entonces en torno a esta organización ellos viven, así que no soy simplemente un político y ni siquiera un representante.
Se nota en sus expresiones que la oposición es a "ellos", los blancos, más que a una determinada línea política en particular. ¿Su pelea, la de su movimiento, es contra Mesa o contra los conquistadores de 1492?
Aquí los blancos son una minoría. Nosotros somos 6 millones, ellos serán pues unos 2 millones, los mestizos no los contaremos. Aquí nosotros somos la mayoría, somos como esas piedras sembradas en todos los lugares, aquí no nos van a manejar mucho tiempo, aquí ya llega el pachakutismo.
¿Cómo definiría al MIP?
Lo definiría en nuestro idioma, en nuestra cultura política. "Pacha", es el tiempo y el espacio, el "kuti" es la vuelta, puede ser la transformación, la revolución. Así nos definimos nosotros, y así se han definido nuestros antepasados también. Por eso es que nosotros hemos reivindicado ese sagrado nombre del Inca Pachakuti.
¿Qué modelo de sociedad proponen?
Nosotros tenemos nuestra propia cultura, nuestro propio sistema comunitarista de los ayllus donde no hay pobres ni ricos, donde todos vivimos en una igualdad de condiciones, a eso estamos apuntando. Esto va a ser autóctono y originario, es de nosotros y todavía mantenemos vivo nuestros ayllus y comunidades en los lugares donde vivimos nosotros los indígenas.
Si están seguros de que van a tumbar a Mesa en meses, debo preguntarle: ¿cómo va a ser su gestión?
Nos falta. Tampoco vamos a llenar ese hueco rápidamente, es un proceso. Estoy consciente que hemos tumbado a Goñi y hemos trabajado para otra gente, estoy consciente de que hemos derramado mucha sangre y hemos dado muchas vidas valerosas, pero nos falta. Estoy consciente de eso, por lo que esta vez vamos a actuar, pero también estamos experimentando, estamos aprendiendo a guerrear a nuestros opresores. Veremos en el futuro, a ver si hay otro Mesa, otro neoliberal, otro caballito de los gringos. O quizás nosotros, hay que esperar, no hay que ser tan inmediatista, nosotros sabemos pensar, sabemos hacer las cosas. Arriba

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