|
LUIS BRUSCHTEIN RECUERDA A
OLGA MÁRQUEZ DE ARÉDEZ
"Empezó en soledad y
logró
que la sociedad se lo reconociera"
El periodista de
Página/12 es uno de los cronistas que más trató con la
Madre de Plaza de Mayo de Libertador General San Martín. Hijo
de Laura Bonaparte –amiga y compañera de Olga- y con su padre
y un hermano desaparecidos, describe qué significó la lucha de
la Madre de Libertador para la historia argentina. “Era muy
agradable, serena e inteligente”, cuenta.
Por Jairo Straccia
¿Por qué
recordar a Olga Márquez de Arédez?
Ledesma era un poder casi feudal, porque no llegaba otro
tipo de autoridad, que una noche llegó a cometer un genocidio,
en la noche de los apagones, cuando se apagaron todas las
luces y llegaron los camiones del ingenio manejados por los
gendarmes y la policía. A partir de ahí ella, Olga empieza
sola a reclamar por los derechos humanos, en una soledad
absoluta porque la gente tenía mucho miedo después de todo eso
y muy de a poquito va logrando que se vaya reconociendo lo que
va planteando. Es una gran lucha democrática, de ciudadanía y
hasta social la que dio Olga, y que había empezado por su
marido.
¿Cómo era su personalidad?
Era una mujer muy serena, agradable en el trato, ama de
casa, de hablar mucho de sus hijos. Olga era valiosa porque
siempre tenía una mirada serena, muy clara, equilibrada pero
inteligente. No pensaba en el internismo o la competencia. Era
muy agradable. Era una mujer muy centrada. Fue una lucha muy
desigual, y muy en soledad.
¿Qué es lo que deberíamos aprender de su experiencia?
Lo más importante es demostrar que se puede frente a una
imagen de poder tan fuerte como la que representaba el
Ingenio, que instalaba una especie de poder feudal, donde eran
los únicos que daban trabajo y al mismo tiempo se expropiaban
de la vida del trabajador. El ejemplo que dejan primero Luis
como médico, sentando el principio de que los trabajadores
tienen sus derechos y sus reclamos legítimos, y de que la
empresa tenía obligaciones, como pagar impuestos al pueblo, y
después Olga con toda su lucha por los derechos humanos. Las
dos situaciones se dan primero con mucho miedo de la gente.
¿Tuvo Olga el reconocimiento que se merecía?
Creo que finalmente sí lo tuvo. Pero durante gran parte de
esa lucha no lo tuvo. Eso también es un buen ejemplo: cuando
empezó estaba absolutamente sola. Había empezado acompañada
por otras madres de Jujuy, pero luego por enfermedad o
mudanzas, fue quedando sola. La gente no se acercaba a
acompañarla. Luego de a poco empezaron a acompañarla otras
madres que viajaban de Buenos Aires, otros vecinos más
cercanos de Ledesma. Las últimas marchas fueron muy grandes.
Participaba mucha gente del pueblo. Ella siempre había querido
que los actos por los desaparecidos de Ledesma se pudieran
hacer en Ledesma, porque muchos de los estudiantes habían
pasado por ahí. Ya durante los últimos 3 años de su vida se
hicieron actos muy importantes en la escuela. Empezó en
soledad y logró que un sector de la sociedad se lo
reconociera. Nunca se lo va a reconocer la empresa Ledesma,
pero no creo que le interesara que se lo reconociera.
¿Qué reflexión hace del vínculo entre Ledesma y el poder
político?
Ledesma es un caso casi anacrónico. Por eso usaba la
palabra feudal. Representa la relación entre el poder político
y el poder económico típica de hace un siglo en el país, con
las grandes oligarquías. Se fue transformando en algún sentido
el grupo Ledesma. Se fue diversificando con otros intereses
más modernos, y en este lugar quedó con una presencia de poder
muy fuerte. Siempre hay una relación entre el poder económico
y el poder político, pero la forma en que se da esa relación
entre el ingenio azucarero del interior, en Tucumán, Salta y
Jujuy, era muy característico de la forma de relación entre la
oligarquía y el poder político. Ni siquiera era una relación
de socios, sino más bien de empleados. Todavía hay una
relación muy fuerte.
¿La gente perdió el temor en Libertador?
Por lo menos, lo que vi en las marchas (no sé cómo será
después) del principio, es que la gente no se acercaba. La
hacían casi siempre gente que venía de Buenos Aires. En las
últimas marchas vinieron las escuelas, con los chicos con los
guardapolvos. Se paraban al costado del camino. Hacían actos
en los colegios secundarios, en las iglesias. Olga consiguió
romper eso. Ahí en Ledesma había movimientos piqueteros. Todo
el país tuvo que vivir un proceso bastante largo de superación
del terror instalado por la dictadura. En el caso de Ledesma
fue más largo.
Arriba |