|
CLUBES ENDEUDADOS: ¿APOYO
OFICIAL O SANCIÓN DEPORTIVA?
El campeonato de las
finanzas
Mientras en Europa los clubes con déficit son
enviados a categorías inferiores, en la Argentina tener
pasivos no tiene castigo. Un cuento donde la Asociación del Fútbol
Argentino mira para otro lado, y hasta el gobierno nacional se
involucra para emparejar los números de instituciones
deportivas.
Por Mariano Barragán
mbarragan@segundoenfoque.com.ar
Durante los noventa de la privatización y el
“primermundismo superfluo”, la pasión de los argentinos
no quedó al margen del lifting. Desde la Asociación del Fútbol
Argentino (AFA), por ejemplo, nació Torneos y Competencias
(TyC), en clara copia al modelo europeo. Llegaron las cámaras
de seguridad a las canchas, las publicidades a las camisetas,
las entradas magnéticas y sobre el final, el gerenciamiento.
Cuando la debacle económica comenzó a golpear a la
Argentina, el mundo de la pelota siguió viviendo el
“espejismo” menemista. La suerte no se extendería mucho más.
Ahora, pesadas deudas ponen en jaque y definen el rumbo de las
instituciones.
El endeudamiento en los clubes de fútbol no es un problema sólo
argentino. También en las grandes ligas del viejo continente
hay números que no cierran. Sin embargo, diferente es el
tratamiento que da la federación argentina del que dan las
asociaciones de Italia, España o Francia.
Retrovisor
En 1998 se produjo la primer gran noticia originada por el
exceso de deudas de un club. Racing Club desaparecía como
institución civil producto de un pasivo de cerca de 60
millones de pesos (en ese momento equivalentes a dólares).
Como consecuencia de esta situación, el equipo de Avellaneda
no pudo iniciar el certamen y sólo gracias a la intervención
indirecta del entonces vicepresidente de la Nación e hincha
del Racing, Carlos Álvarez, logró participar en el
campeonato. Finalmente en diciembre de ese año,
Blanquiceleste S.A. compró la institución y “la
Academia” se convirtió en una empresa.
Algo más atrás nos encontramos con otros casos menos
difundidos, pero de igual desarrollo. El 25 de
diciembre de 1991 se decretó la quiebra de Atlanta, que se
convirtió en el primer club profesional en clausurarse. Los
de Villa Crespo debieron rematar su sede social para saltear
la bancarrota.
Temperley había ido a la quiebra en 1989, pero la medida se
hizo efectiva tres años después. El estadio del Deportivo
Español, en tanto, estuvo cerrado 75 días a partir de mayo
de 1999 por su abultado pasivo. Y actualmente, debido a las
protestas de sus socios el remate de los inmuebles fue
suspendido.
Uno de los últimos equipos que cayó en esta situación
financiera fue Ferro Carril Oeste que el 23 de diciembre de
2002, comunicó su bancarrota, por deudas superiores a los 27
millones de dólares.
Buscando solucionar los problemas contables del fútbol, el
Congreso de la Nación sancionó el 6 de julio de 2000
la ley de Régimen Especial de Administración de las
Entidades Deportivas con Dificultades Económicas, Fideicomiso
de Administración con Control Judicial (Nro. 25.284).
Su objetivo principal es que las entidades continúen las
actividades que desarrollan, aún cuando se les haya decretado
la quiebra o estén en proceso, con el fin de generar ingresos
en beneficio de los acreedores y, a su vez, sanear el pasivo
mediante una administración controlada judicialmente.
De todos los casos de instituciones comprometidas económicamente
ninguna llegó a desaparecer, ni recibió sanción alguna por
parte de la AFA. No obstante, sólo un club tiene hoy las
cuentas al día en la Primera A de Argentina: Colón de Santa
Fe. Además, antes de iniciar la temporada 2002, en
julio de ese año, Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA), le
notificó a Grondona que 47 de las 58 instituciones que
componen las tres categorías más importantes (Primera A, B
Nacional y Primera B Metropolitana) tenían deudas con sus
planteles. En la actualidad 17 de los 20 equipos de la segunda
división deben dinero, y en la tercera categoría, 12 de 20
clubes.
Mano dura
Distinto es lo que sucede en Europa. Tener déficit
pone contra las cuerdas a los dirigentes, sean equipos
prestigiosos o sin renombre. Así, la Fiorentina, donde jugó
Gabriel Batistuta, declaró se declaró insolvente a mediados
del 2002, al no poder pagar los 19 millones de dólares de su
pasivo. Para seguir compitiendo se convirtió en una nueva
sociedad y debió soportar el descenso a la Serie C-2, última
categoría del fútbol italiano. Similares hechos soportó el
Toulouse de Francia, que en septiembre de 2001 bajó a segunda
división por motivos deportivos y a tercera por razones económicas.
En España, las sanciones están en la misma sintonía.
A principios de julio de este año, el Compostela fue obligado
a caer a la Segunda B por no poder saldar, en el plazo
estipulado por la AFE (Asociación de Futbolistas Españoles),
el millón y medio de dólares que le adeudaba a su plantilla.
El Aurrera por su parte, debió descender a la tercera categoría
de España. Hay que tener en cuenta que el club de Vitoria
(ciudad del norte de España, de 190.000 habitantes) adeudaba
66.000 dólares en sueldos a sus jugadores.
Más guiños
Mientras tanto, durante el gobierno de Eduardo Duhalde los
clubes argentinos recibieron una nueva asistencia para
robustecer sus cuentas. La AFA ideó un plan por el cual destina el 2% de sus ingresos a los clubes, con la intención
de cancelar las millonarias deudas por incumplimientos en las
contribuciones al Estado.
Sergio Massa, el titular de la ANSeS (organismo oficial encargado de recaudar los impuestos a la
seguridad social) definió
ante la prensa la meta del mecanismo: “El objetivo es
garantizar y dar certeza del pago de los aportes patronales
por parte de los clubes y frenar los embargos que tienen estas
instituciones".
El
propio Duahlde, en dicho evento, recordó que el fútbol está
“en la misma crisis” que vive el país, y volvió a
ratificar así la actitud del gobierno nacional activamente
involucrada en la resolución de tambaleos económicos que
rodean a la pelota.
Arriba
|