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LA
PRIMERA TOMA
¿Caprichos
de la Historia?
Fue también un 15, pero de junio y hace 84 años. “Antes de
que la iniquidad fuera un acto jurídico, irrevocable y
completo, nos apoderamos del salón de actos (...) Que esto es
cierto, lo patentiza el hecho de haber, a continuación,
sesionado en el propio salón de actos de la Federación
Universitaria y de haber firmado mil estudiantes sobre el
mismo pupitre rectoral, la declaración de huelga
indefinida”, relata Deodoro Roca, conductor de la Reforma
Universitaria de 1918, en el “Manifiesto Liminar”.
El presidente Hipólito Yrigoyen había decidido nombrar
interventor de Córdoba a José Nicolás Matienzo. El
funcionario modificó los estatutos de la Universidad y
dispuso la elección de autoridades. Para los reformistas,
como consta en el Manifiesto, Matienzo no había iniciado una
“democracia universitaria”, sino consolidado una “casta
de profesores”. En las elecciones del 15 de junio, triunfó
el Dr. Arturo Nores, el candidato de los jesuitas, y los jóvenes
descontentos acusaron a los religiosos de haber digitado la
compulsa. Los estudiantes irrumpieron en la asamblea y
desconocieron la elección del nuevo rector.
“La juventud ya no pide. Exige que se le reconozca el
derecho a exteriorizar ese pensamiento propio en los cuerpos
universitarios por medio de sus representantes. Está cansada
de soportar a los tiranos. Si ha sido capaz de realizar una
revolución en las conciencias, no puede desconocérsele la
capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa”,
concluía el Manifiesto. Arriba |