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LAS
VENTAJAS DEL MINISTRO ANTE LA JUSTICIA
Cavallo
intocable: al amparo del poder
Más de noventa
causas contra Domingo Felipe Cavallo constan en los registros
de los Tribunales Federales de Comodoro Py. Abuso de poder,
malversación de caudales públicos y hasta insania son
algunos de los cargos por los que el superministro ha sido
investigado. Aunque varias veces se autoproclamó
“perseguido”, nunca padeció sentencias firmes en su
contra.
Por Jesica
Bossi y Jairo Straccia
jbossi@segundoenfoque.com.ar
jstraccia@segundoenfoque.com.ar
La estatización de la
deuda privada que llevó a cabo en 1982 como presidente del
Banco Central de la República Argentina durante el gobierno
de Reynaldo Bignone; la Ley de Convertibilidad que estableció
la paridad uno a uno entre el peso y el dólar ideada al
comienzo de la década menemista; la Ley de Competitividad
anunciada como la salvación del mandato de Fernando de la Rúa;
el inédito megacanje de deuda pública. Estas son las medidas
más relevantes por las que el hombre nacido en San Francisco,
provincia de Córdoba, ya ha pasado a la historia.
Semejante lista sólo puede ser comparada con otra similar: la
de sus noventa y dos causas en la justicia argentina. Las
acusaciones son variadas: mientras algunas cuestionan su gestión,
otras, en cambio, se refieren a situaciones personales, que
pueden haber afectado el honor de un tercero producto de su
imprudente verborragia.
Delirio persecutorio
Cuando dejó de ser Ministro de Economía del presidente
Carlos Menem en 1996, muchas denuncias en su contra que dormían
en los cajones -debido al privilegio constitucional que
favorece a quienes están en la función pública- se
reactivaron. Sin embargo, y aunque en marzo de 1997 comenzara
a denunciar que era víctima de una “campaña orquestada por
Menem” para destruirlo, jamás tendría que cumplir una
condena desfavorable.
Un caso paradigmático es la causa 4370 que inició un
desconocido funcionario de la Aduana, Jorge Kolon, por
calumnias e injurias.
Durante un encendido discurso, Cavallo tildó de corrupto a
Kolon en el programa “Hora Clave” del periodista Mariano
Grondona, en mayo de 1994.
El expediente permaneció archivado hasta su salida del
gobierno. En 1997, Cavallo enfrentó el único juicio oral
cuando estaba en plena campaña por la diputación nacional.
Muchos aseguran que por aquel entonces solo un objetivo
obsesionaba al cordobés: conseguir una banca en el Congreso
para que no se cumpliera el presagio de Menem (“se va a
cansar de recorrer tribunales”, habría dicho el ex
presidente).
El 29 de julio de 1997, el juez Rodolfo Canicoba Corral
condenó a Cavallo a 4 meses de prisión en suspenso, a pagar
las costas y a la publicación de la sentencia. Aquél día,
Cavallo se quejó de que había sido juzgado por “la
justicia menemista financiada por Yabrán”. De todos modos,
en diciembre de 2000, la sala III de la Cámara Nacional de
Casación Penal, con el voto unánime de sus miembros lo
sobreseyó. Según el abogado de la querella, Alberto Heredia,
de los catorce recursos extraordinarios que la defensa de
Cavallo presentó, sólo dos contaron con el depósito de mil
pesos correspondiente. En
general, Heredia ha concebido con el paso del tiempo una idea
particular sobre el caso.
Luis Barrionuevo, Alberto Kohan, María América González,
Carlos Corach, Augusto Belluscio, Daniel Hadad, María Julia
Alsogaray, Esteban Caselli y Hugo Franco, son algunas de las
reconocidas personalidades que querellaron al polémico
Cavallo, sin obtener resultados favorables. Los fueros, los
pedidos de recusación de jueces y los recursos que sus
abogados suelen interponer previo a la prescripción de las
causas, le han servido para salir bien parado de los
tribunales.
Acusaciones fresquitas
El pasado 14 de mayo una nueva denuncia sorprendió a
Domingo Cavallo y a Daniel Marx, su segundo en la cartera de
Hacienda. Cinco militantes de diferentes partidos políticos,
patrocinados por el Dr. Juan Carlos Iglesias, acusaron a ambos
dirigentes de incumplimiento de los deberes de funcionario público
y presunto enriquecimiento ilícito.
La causa 6420, a cargo del juez Jorge Ballestero, cuestiona
irregularidades en el canje de títulos por 27.700 millones de
dólares. La facultad de “arreglar” la deuda externa le
correspondía exclusivamente al Congreso de la Nación hasta
que, a través de la ley 24.156, el parlamento delegó este
derecho al Ejecutivo bajo la condición de que la renegociación
implicara una mejora de los montos, plazos y/o intereses.
Dicha exigencia no se cumplió y el endeudamiento podría
aumentar unos 52.000 millones más para el año 2031.
Participaron del famoso megacanje siete poderosos bancos
internacionales que cobraron una comisión de 150 millones:
J.P. Morgan, HSBC, Credit Suisse First Boston, Santander
Central Hispano, Banco Francés BBVA, Citibank y Banco
Galicia.
El ideólogo de tamaña operación financiera fue el en otros
tiempos segundo del Tesoro de Estados Unidos, David Mulford,
amigo personal de Cavallo y alto ejecutivo del Credit Suisse,
entidad involucrada en la transacción. Asimismo, el banquero
norteamericano fue quien gestionó el Plan Brady
-supuestamente la solución al problema de la deuda- en 1992.
Según declaraciones de Mulford, él mismo le propuso el
megacanje a Cavallo cuando asumió como ministro. “Estuvimos
hablando apenas 30 minutos y nos tomó otros 30 reunir a la
gente (en referencia a los banqueros)”, aseveró el
financista en una entrevista publicada en el diario Clarín.
Cajas de sorpresas
El informe del lavado de dinero difundido por la diputada
del ARI, Elisa Carrió, apunta en determinadas secciones al
zar de la economía argentina. En el capítulo III, punto 4,
Domingo Cavallo aparece como accionista de CGN Capital Fund
Bahamas, junto con los hermanos Rohm -directivos del Banco
General de Negocios e implicados en el escándalo IBM-Banco
Nación- y su compañero de aventuras, David Mulford. Por
supuesto, Cavallo niega la existencia de la sociedad y acusa a
Carrió de actuar de mala fe o de poco inteligente por dejarse
llevar por “mercadería podrida”.
Por otro lado, en la propia declaración jurada del ministro
figura que tiene parte de su patrimonio invertido en cuatro
fondos de inversión en paraísos fiscales por un valor de
780.000 dólares. Curiosamente, en el mismo período en que se
concreta el megacanje, el “Mingo” obtiene dos créditos en
el Banco Galicia: el primero de 556.000, y el segundo, a
nombre de su partido Acción por la República, por 204.200,
que sumados dan como resultado 760.700, una cifra similar a la
de sus depósitos en el exterior. Algunos investigadores
consideran que se trata de una maniobra de blanqueo de dinero
a través de un autopréstamo.
Particulares, partidos políticos, empresas y también el
Congreso de la Nación se ocupan de escrutar el andar de
Cavallo por la función pública. Hasta ahora, el resultado
siempre ha sido beneficioso para el cordobés de Economía:
nada ha quebrado la armonía entre su poder y la Justicia. Arriba |