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LOS HOMOSEXUALES Y LA
RELIGIÓN
¿Por qué no los dos?
Personas atormentadas por el choque entre su orientación
sexual y su credo, recurren a una organización que promueve
conciliar a los gays y lesbianas, con la fe religiosa.
Por Jairo Straccia
jstraccia@segundoenfoque.com.ar
Las instituciones religiosas son –la mayoría de las veces- los
oponentes más duros que tienen los gays y las lesbianas en su
lucha por equiparar sus derechos con los de los
heterosexuales.
Por esto, son los homosexuales con vocación religiosa quienes
sufren, además de la discriminación por su orientación sexual,
el padecimiento interno de sentirse culpables por contrariar
los preceptos de su fe. Se ven obligados a elegir entre su
sexualidad y su dios, y quedan condenados a transitar la
angustia.
En Buenos Aires, desde hace dos años, más de cien personas con
este dilema se han acercado a Cristianos Evangélicos Gays (CEG),
una agrupación formada por Marcelo Sáenz para aliviar a
quienes ven reprimida su orientación sexual por el culto que
profesan.
En diálogo con Segundo Enfoque, Sáenz contó cuál
es la ayuda que brindan allí. Se pueden obtener más datos
llamando al 011 4706-1077, de lunes a viernes, de 18 a 21
horas.
¿Qué es lo que hacen en CEG?
Trabajamos con la gente rechazada de las congregaciones,
pero más especialmente estamos abocados a aquella gente que
sigue en las congregaciones cristianas de diverso nombre, pero
tapados, escondidos, y sufriendo conflictos muy profundos, con
sentimientos de culpa, vergüenza, baja autoestima, angustia,
que no pueden superar y que provienen del discurso que ellos
escuchan en las iglesias, de que dios condena toda forma de
homosexualidad, y como ellos son personas que tienen una
vocación religiosa, se encuentran con ese conflicto. Quieren
ser cristianos practicantes, pero tienen una orientación
sexual, algo que es tan central en su vida, que les crea una
situación muy difícil que a lo largo del tiempo es muy
angustiante, es muy atormentante. Esa gente se siente sola.
¿En qué situación llega una persona a Uds.?
Cree que su condición como homosexual es pecaminosa.
Muchos de los que estamos en CEG, hemos vivido esa
experiencia. Por años creímos que el mensaje de la iglesia era
así y que teníamos que renunciar a nuestra sexualidad y eso
hicimos. Hasta que descubrimos que no, que hay otra forma de
ver el tema y que es lo que nosotros hacemos. Estamos
dedicados a esas personas de mucho trauma y mucho conflicto,
que tienen vidas atormentadas.
¿Cómo se enteran de esta posibilidad?
Eso es lo más difícil. Porque las iglesias en general,
salvo muy pocas, nos cierran las puertas. El trabajo es lento,
tenemos algunas publicidades, esto sirve para que la gente se
entere.
¿De qué manera los ayudan?
Tenemos una entrevista con la persona para que nos cuente
su historia y lo que nosotros hacemos es tratar de explicarles
que la comprensión de la homosexualidad desde el punto de
vista bíblico no es de un solo modo, sino que hoy entendemos
que la Biblia, y con fundamentos, no desaprueba todas las
formas de homosexualidad. Que se puede ser gay o lesbiana, y
cristiano.
¿Hacen reflexiones grupales?
Lo que hacemos es tratar personalmente a cada uno que se
presenta. Para poder ayudarle le ofrecemos literatura
referente a la homosexualidad en la Biblia desde una
perspectiva más actualizada, gratuitamente y seguimos en
contacto con la persona. Y lo que estamos teniendo también son
algunos encuentros en los cuales tenemos algún momento de
oración y de lectura de la biblia, para que las personas que
se han sentido tan aisladas durante muchos años puedan
conocerse, compartir sus testimonios. Se hacen salidas y
actividades sociales, pero no somos ni pretendemos ser una
iglesia.
¿Se puede conciliar, hoy en día, religión y homosexualidad?
Nosotros ayudamos a enlazar esas dos cosas, la fe en dios,
con la sexualidad de la persona. Lo cual es posible y lo cual
produce un beneficio en la vida de esa persona que le permite
superar todos esos traumas y todos esos tormentos que vive a
veces durante muchos años. Aunque parezca mentira, hay mucha
gente que sufre esto, gente que está en una terrible soledad,
que se siente abandonada de dios, pero que sin embargo sigue
estando en las iglesias.
¿Qué pasa con aquellos que se van o son expulsados de las
iglesias por su orientación sexual?
También ayudamos a la persona que ha abandonado la
iglesia, o porque la abandonaron o porque la rechazaron o
porque decidió ser ella misma. Porque el mensaje de la iglesia
le dice ‘o hacés lo que Dios dice, o te vas’, y lo pone a
elegir entre dios y uno mismo, porque la sexualidad humana es
un tema central en la vida de toda persona.
¿Tratan de generar más comprensión en las iglesias? ¿Hay
iglesias “inclusivas” en Argentina?
Parte de nuestro propósito es promover el diálogo con las
iglesias que encuentran que la homosexualidad es un tema
difícil de abordar, de comprender y de aceptar. En la
Argentina prácticamente no hay iglesias inclusivas, salvo
algunas iglesias luteranas que en Argentina en el momento del
tratamiento de la unión civil emitieron un comunicado a favor,
lo cual es muy importante y muy trascendente. Pero en general,
el resto de las iglesias tiene una posición muy contraria. En
algunos países, de donde nosotros hemos aprendido esto (porque
no inventamos nada nuevo), cada vez hay más iglesias
inclusivas de las diferentes denominaciones cristianas. En la
Iglesia Católica Romana es mucho más difícil. Las iglesias
protestantes son más independientes.
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