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Argentina: ¿censura K?
Por
Segundo Enfoque
El programa
“La Nave” fue levantado intempestivamente a fines de
septiembre de la programación la emisora argentina AM 1150
Concepto, y tanto sus integrantes como el gremio de los
trabajadores de prensa denuncian un acto de censura que, por
la cercana postura editorial de la radio con la administración
de Néstor Kirchner, podría tratarse de un avance del poder
político sobre el trabajo de una periodista comprometida que
ya sabe de silenciamientos: Liliana López Foresi.
Según este medio pudo enterarse, desde la conducción de la
radio controlada por el rionegrino Daniel Sede, se le aclaró a
un periodista especializado en economía que pugnaba por
ingresar en un magacín de la mañana, que su voluntad era armar
una emisora “como Radio 10, pero de Kirchner”, en
referencia al sesgo ultramenemista que caracteriza a la AM 710
obtenida por Daniel Hadad a través de un decreto del ex
presidente Carlos Menem.
En la emisora, la salida de López Foresi es uno de varios
conflictos abiertos: parte del personal tiene tres meses de
atraso en el cobro de sus salarios, y por reclamar, el
periodista y relator de fútbol, Walter Saavedra, fue
despedido.
“Las explicaciones ‘formales’ que puedan brindar las
autoridades de la radio están lejos de aclarar la situación
real que llevó a que el programa dejara de emitirse, ya que la
empresa incursionó en el terreno de la censura al impedir la
continuidad de una periodista de reconocida trayectoria en el
medio, que es víctima, una vez más, de la persecución laboral
y profesional de una empresa del sector”, expresa el
comunicado de repudio emitido por la Unión de Trabajadores de
Prensa de Buenos Aires (Utpba).
No es la primera vez que el trabajo de Liliana López
Foresi es interrumpido por incomodar al poder político de
turno. A principios de la década del 90, con Menem en la Casa
Rosada, fue removido su programa de televisión “Revista 13”
que conducía por el recientemente privatizado Canal 13,
perteneciente al incipiente Grupo Clarín. Por aquellas épocas,
aunque el oficialismo iba de la mano con los intereses de
Ernestina Herrera de Noble y Héctor Magnetto, unos y otros se
presionaban y extorsionaban permanentemente.
En esos tironeos, cuenta Pablo Llonto en el imprescindible
libro “La Noble Ernestina”, la viuda de Roberto Noble,
encolerizada, llegó al despacho presidencial el 2 de mayo de
1991 a reclamarle al líder riojano por las revelaciones que el
oscuro dirigente Guillermo Patricio Kelly había hecho en el
estatal Canal 7 sobre la adopción de sus hijos, en la
década del 70.
“Por favor, que se calle Kelly”, dijo la señora, según el
texto editado por Astralib. Ni lerdo ni perezoso, Menem la
azuzó: “Por favor, que se calle la López Foresi”. La
periodista se había rehusado a aceptar la invitación “a tomar
un café” que le había hecho sugestivamente el secretario
general de la Presidencia Eduardo Bauzá un tiempito atrás.
Allí comenzó a ganarse el apodo de “yegua” con que el entorno
menemista la denominaba.
“La periodista que alteraba el buen dormir de los menemistas
fue forzada a cambiar la acidez de sus comentarios por una
neutralidad que ella convirtió en exagerada. Y el acto censor,
que generalmente no se percibe, esta vez fue tan evidente que,
cuando López Foresi se quedaba unos segundo callada después de
presentar una noticia, era como un repique de campanas que
anunciaba el tamaño de la venda que habían puesto sobre su
boca”, sintetiza Llonto.
Ocho meses después del “pacto silencioso” Menem-Noble, luego
de haber sido amenazada por teléfono, de tener un Ford Falcon
detrás de su auto en varias oportunidades, su ciclo televisivo
terminó.
En esta oportunidad, la empresa que la despidió súbitamente
adujo razones económicas. Sin embargo, la socióloga Alcira
Argumedo –que tenía una columna en “La Nave”- rechaza el
argumento.
“Sede en una oportunidad habló del Gobierno, diciendo que no
estaban conformes con el programa por sus críticas y que era
imposible mantener esa situación, ya que el gobierno se negaba
a dar publicidad”, enfatizó la profesora de la Universidad de
La Plata. “Para tener una idea, el programa que nos reemplazó
tiene publicidad del Banco Nación y el de la provincia de
Neuquén”, graficó. Arriba
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