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OPINIÓN
Una
pantomima
Por
Alberto Heredia*
En
julio de 1997 tuvo lugar el único juicio oral y público a
que fue sometido Domingo Felipe Cavallo, en el que se dictó
sentencia condenatoria. Pese a que fue condenado a cuatro
meses y medio de prisión, al pago de las costas y a la
publicación de la sentencia, con variados recursos –algunos
insólitos-, la defensa de Cavallo logró dilatar el
cumplimiento de la condena. El reo pudo ser elegido diputado y
hoy es ministro; jamás pagó las costas, nunca publicó la
sentencia y en diciembre de 2000 la Cámara de Casación Penal
declaró extinguida la acción por prescripción. Aquel juicio
en realidad fue como el mismo imputado sostenía: una
pantomima. En esos días debió comparecer a declarar por el
“caso de las armas” Emir Yoma, circunstancia que pasó
desapercibida tras la resonancia pública que los medios le
daban entonces al juicio de Cavallo. Es mi personal parecer
que casos de este tipo, en realidad constituyen parodias
distractivas de la opinión pública, con las cuales se
encubren circunstancias de mayor trascendencia, que los
“servicios de inteligencia y/o informaciones” consideran
inconveniente que sean conocidos por la ciudadanía. Después
de lo expuesto, se entenderá el motivo por el cual Cavallo no
ha sido citado a declarar por el resonante Caso Armas, que en
cambio sí le valió la prisión, en las condiciones que
fuera, a el ex presidente Carlos Menem. No es necesaria su
actuación en la oportunidad y es el personaje que ostenta la
mayor cuota de poder, siempre obtenido con negociaciones y/o
influencias ajenas al voto popular. No veo por qué, las
acusaciones por el megacanje o por lavado de dinero pueden ser
más comprometedoras que las descriptas. Arriba
*Doctor
en Derecho Penal
Patrocinó una querella contra Cavallo por injurias, en 1994 |