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INTELECTUALES
EN EL MUNDO
Contra
la corriente
Por
Jesica Bossi
Los zapatistas en México,
los campesinos de Bolivia y Paraguay, los Sin Tierra de
Brasil, los piqueteros argentinos, los movimientos anti-globalización,
y otras novedosas formas de resistencia se han gestado en la década
pasada. El cuestionamiento al discurso único se extiende en
diferentes espacios y estratos sociales, y los que detentan el
poder escuchan con recelo a las voces disidentes y tratan de
acallarlas.
En los últimos meses, se conformaron varias agrupaciones que
reúnen a personas de los círculos intelectuales y artísticos.
Cada una sostiene consignas particulares, dependiendo del
contexto y los motivos por las que surgieron pero todas
convocan a resistir, a buscar soluciones, a retomar
protagonismo en los asuntos públicos.
La oleada patriótica y belicista propulsada por algunos líderes
mundiales no arrasa exitosamente con todo lo que se cruza en
su camino. “El presidente Bush ha declarado: Uds. están con
nosotros o en nuestra contra. Nosotros nos rehusamos a
permitir que hable por todo el pueblo de los Estados Unidos.
No le entregaremos nuestras conciencias a cambio de una
promesa vacía de seguridad”, advertía una solicitada
publicada el 19 de septiembre en The New York Times.
Los firmantes eran intelectuales, artistas, estudiantes y
militantes de diversas causas que, en respuesta a la política
del gobierno estadounidense, fundaron el movimiento “Not in
our name” (NION). Entre los más conocidos figuran las
adhesiones de Edward Said, Noam Chomsky, Oliver Stone, Jane
Fonda y Susan Sarandon.
El proyecto de rebeldía de NION reivindica “la resistencia
del pensamiento crítico, la resistencia a través de la
creación de un arte poderoso, la resistencia a través de
encontrar caminos para detener la maquinaria de la guerra y de
la represión”.
En la Italia de Silvio Berlusconi, muchos de los ciudadanos
que lo consolidaron en la cúspide del gobierno con el voto,
ahora exigen transparencia en la gestión y respeto a los
principios democráticos. La tarea de concebir espacios críticos
en un país en el que el primer ministro es dueño de medios
de comunicación –además de otras importantes empresas- es
más que ardua. Sin embargo, “los girotondi” trabajan en
ese sentido. Una ronda en un plaza pública, en el Parlamento
o en los Tribunales, es la modalidad del grupo liderado por el
cineasta Nanni Moretti. Personalidades como Umberto Eco,
Gianni Vattimo, Dario Fo y Roberto Begnini apoyan la
propuesta.
El 14 de septiembre, casi un millón de personas se reunió en
la Plaza San Giovanni de Roma para repudiar una ley que se
disponía a votar el Senado y, según los manifestantes,
“estaba hecha a medida” para solucionar los problemas del
premier-empresario.
Durante su discurso, Moretti se refirió a la política como
“cosa nostra” y al perfil del jefe de Estado:
“Berlusconi no está en contra de la democracia. Es ajeno a
la democracia (...) porque se trata de algo que no conoce, que
no entiende y que para colmo le hace perder un montón de
tiempo”. Arriba |