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ENTREVISTA: MIRTA VUOTTO, SOCIOLOGA Cooperativas
en la encrucijada
“Es muy difícil ese
tironeo entre lo asociativo y lo empresarial”, afirma la
directora del Centro de Estudios de Sociología del Trabajo,
Mirta Vuotto. Si bien no existe certeza de que las formas
cooperativas emerjan sólo cuando fallan el Estado o el
mercado, la académica señala que, en general, surgen en
momentos de crisis.
Por
Jesica Bossi
Las
cooperativas tienen la particularidad de vincular dos
elementos. Por un lado, son empresas que operan en una economía
de mercado y, por otro, son asociaciones de miembros civiles.
Entonces, persiguen dos objetivos: la búsqueda de ganancia y
de fines orientados por valores sociales. En la práctica, los
especialistas en cooperativismo advierten que el equilibrio
entre “lo económico” y “lo social” es muy difícil de
lograr.
¿Qué pasos hay que seguir para conformar una cooperativa
en Argentina?
Primero, ir al Instituto Nacional de Asociativismo y Economía
Social (INAES). Ahí se confecciona un estatuto que dice la
forma jurídica, los miembros del consejo de administración
ya que hay una cierta jerarquía. El requisito mínimo para
formar una cooperativa es de 6 asociados pero no hay límites
para arriba. Eso tiene que quedar asentado y al introducir esa
petición las normas vigentes del sector comenzarán a
aplicarse al igual que al resto de las cooperativas. ¿Cuál
es el marco legal?
Están regidas por la ley nacional 20.337. Estipula, entre
otras cosas, que las cooperativas tienen la obligación de
destinar una parte del excedente que producen a la reserva
legal, o sea, a mantener y a hacer crecer el capital de la
cooperativa. Además, se destina a educación cooperativa el
5%, otro 5% a un fondo de estímulo al personal y con el
resto, la asamblea de asociados decide la manera en que se
distribuye.
¿Hubo gobiernos que desarrollaron políticas orientadas al
fomento de las cooperativas?
Las cooperativas de trabajo en Argentina datan de
los años 30. La historia del cooperativismo de trabajo tiene
altibajos. Si uno hace un recorrido no puede
hablar de políticas relativas al sector. Hubo momentos, por
ejemplo recién iniciada la recuperación democrática durante
el gobierno de Alfonsín, se creó una Secretaría de Acción
Cooperativa y desde ahí se trataron de impulsar políticas de
promoción del sector, pero también con muchas restricciones.
Esa institución no puede girar sobre sí misma sino que debe
integrase con los ámbitos del Estado y las políticas deben
ser complementarias de manera que se pueda promover al sector.
¿Qué tipo de cooperativa adoptan las “empresas
recuperadas”?
Adoptan la forma de cooperativa de trabajo. En estos casos
hay situaciones de tipo jurídico que se tienen que resolver
previo a la conformación de la cooperativa. Se trata de
empresas que venían fabricando algo y que quebraron o los dueños
las abandonaron. Las personas que voluntariamente quieren,
continúan con la actividad pero bajo la forma de cooperativa
de trabajo. En ese caso hay una nueva distribución de las
actividades que venían realizando, quizás sin las jerarquías
de antes como la de gerencia y demás. También cambia la
distribución de los beneficios, de la riqueza.
¿Qué otros tipos de cooperativas existen?
Están las cooperativas agrarias que pueden ser de trabajo o
no. Por ejemplo, hay una gran asociación de cooperativas
agropecuarias que se encarga de comprarle a productores que
son cooperativas la producción y que se encargan de la venta,
de la exportación. También existen las de servicios públicos:
eléctricas, telefónicas, de servicio de agua potable. Y las
cooperativas de consumo. Hay una muy grande en Bahía Blanca
que se llama la “Cooperativa Obrera”, que es como una gran
cadena de supermercados en donde el socio tiene la posibilidad
de acceder a productos que consume cotidianamente y a fin de año
cuando se hace un balance si es que hay excedentes recibe una
parte proporcional a las compras que le hizo la
cooperativa.
Puertas afuera
El fenómeno de las cooperativas en el mundo presenta
distintos matices. Un “caso modelo” es Mondragón
Corporación Cooperativa, en al País Vasco, España. La
primera unidad productiva fue ULGOR (actualmente Fagor
Electrodomésticos), en 1956, dedicada en sus inicios a la
fabricación de estufas y cocinas de petróleo. Tres años más
tarde, surgió la cooperativa de crédito Caja Laboral
Popular, que según los fundadores, sería una pieza
fundamental para la creación de las demás empresas. Hoy, el
holding incursiona en el área financiera, industrial, de
distribución y de investigación y formación. Mondragón es
la primera corporación empresarial del País Vasco y la
octava de España. La experiencia de Mondragón parece ser
una excepción. ¿Cómo funcionan los principios
cooperativistas en un grupo poderoso?
En España cada región se rige por su legislación, hay
variantes, pero los principios que orientan el funcionamiento
son universales. Por ejemplo, el principio de “un hombre un
voto”, en ese sentido no hay predominio del que tiene más
capital. Al ingresar todos compran una cuota social que queda
como capital de la cooperativa, pero si quiero comprar 500
acciones sociales las puedo comprar pero cuando se
redistribuyen excedentes a mí no me dan por los 500 sino por
1 porque yo cuento como un asociado, como un voto. Otro es el
principio de puertas abiertas que cualquiera puede ingresar
libremente. Y una característica interesante de las
cooperativas, que se da en todo el mundo, es que cuando la
cooperativa se disuelve el patrimonio pasa al Estado, no se lo
llevan ni los socios fundadores ni los actuales.
¿Cómo se desarrolla el movimiento de cooperativas en
otros países?
Hay experiencias interesantes en Inglaterra con cooperativas
de la rama gráfica, en Italia cooperativas medianas del
sector industrial. Lo de Mondragón es excepcional. Se lo toma
como ejemplo de cooperativa de trabajo. Hay grandes grupos
tipo holdings cooperativos, en Canadá en el sector
agroindustrial y financiero. En Brasil, el movimiento de
cooperativismo de trabajo es de grandes dimensiones y tiene
algunas características parecidas a las de la Argentina.
Surgen en situaciones de crisis y en sectores de actividad, en
algunos casos, muy innovadores. En Argentina, lo que se
desarrolló mucho es durante el 90 es un gran sector de
cooperativas de trabajo que brindaban servicios de vigilancia,
de limpieza. Grupos integrados por personas de muy baja
calificación y que ofrecían ese tipo de servicios.
De las nuevas cooperativas
Los obreros que toman las fábricas para seguir
produciendo eligen, en su mayoría, la figura legal de
cooperativa. “Han sido reconvertidas con menos gente de la
que había en al etapa anterior. No conozco ninguna que se
haya ampliado y haya dicho ‘necesitamos reclutar
asociados’”, sostiene Vuotto. Esto es una constante en el
ciclo de vida de las cooperativas de trabajo de América
Latina. De acuerdo con la socióloga: “Aparecen
en momentos de crisis o en algunas coyunturas donde puede
haber unas vetas interesantes y caen. Mucho del fracaso se
debe a la razón de tipo empresarial”.
Las fábricas pequeñas devenidas en cooperativas,
con deudas y en recesión, ¿tienen posibilidades de
subsistir?
Algunas de esas organizaciones que se conforman como
cooperativas, en la medida en que encuentran un espacio de
mercado que permita que lo que hagan se venda y se puede
obtener un precio equivalente al precio de mercado, pueden
tener muy buenas perspectivas y desarrollarse muy bien. Existe
el caso concreto de una en Villa Martelli que produce cosas
con mineral de hierro que tiene como compradora a Techint.
Otras que se dedican a autopartes se vieron en cierta medida
beneficiadas porque esos productos que antes se importaban a
hora se compran acá y se pueden desarrollar sin
inconvenientes. Quizás el inconveniente lo encuentren aquéllas
que tienen una tecnología muy poco actualizada, que hayan
perdido un espacio de mercado donde eran competitivas. Pero yo
no le vería mayor dificultad al hecho de insertarse como una
empresa cualquiera en el mercado. Aunque, el hecho de ser
cooperativa no te habilita para que produzcas cosas de baja
calidad y que tampoco tengas que ofrecer el menor precio que
es imposible.
Una de las críticas a la forma de cooperativa de trabajo
es que al competir en el mercado, en vez de padecer una
explotación por parte de los patrones, sufre una
“auto-explotación”. ¿Es así?
La tendencia, por lo menos para estas que recién empiezan, es
precisamente esa: trabajar más, distribuir menos. Por
ejemplo, está el caso de Ghelco, que fabrica materiales para
helados en donde ellos con las ventas que están haciendo están
pagando deudas y con el excedente que les queda sólo se
pueden pagar lo viáticos. No están percibiendo remuneración.
Quizás cuando esa empresa tome vuelo y haya un excedente
considerable, se dará el debate de cómo se reparte, si se
asignan una remuneración diferente.
¿Considera que la estatización bajo control obrero es
viable?
A mí no me resulta convincente. Porque en cierto sentido se
estaría reproduciendo una relación de dependencia con un
patrón que ya no es el dueño de la fábrica sino el Estado.
Hay que destacar que una de las características de las
cooperativas es la autonomía de gestión, es decir, no
dependen ni del Estado, ni de un patrón o intermediario. Y
las que son desarrolladas y fuertes han sabido preservar eso.
Eso no quiere decir que con el Estado no tengan nada que ver
porque de hecho hay un organismo que las regula y que les dice
si pueden operar comercialmente o no, incluso tienen
obligaciones para con el Estado.
¿Es posible alcanzar los fines económicos y sociales
inherentes a la cooperativa?
Teóricamente sí. Pero en la práctica es un equilibrio muy
difícil de lograr. Porque pueden aparecer distorsiones cuando
a la empresa lo único que le interesa es el buen desempeño
económico. Es el caso de la banca cooperativa argentina, en
la década del 90. La mayor parte de los bancos que quebraron,
se convirtieron en sociedades anónimas o se disolvieron,
estaban mucho más inclinados a favorecer esa lógica. Y el
otro riesgo es privilegiar lo asociativo. Esto significa que
por un exceso de democratismo, que todos los días se quiera
reunir en asamblea a la gente para decidir la marcha de la
organización y demás, entonces se descuida la veta
empresarial. Es muy difícil ese tironeo entre lo asociativo y
lo empresarial, es algo que todavía no está resuelto. El
equilibrio se puede dar pero eso no quiere decir que sea una
cosa inmaculada y en donde en ningún momento va a haber
conflictos de algún tipo. Arriba |