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PERFIL
DE HUGO CHÁVEZ
De
paracaidista a Presidente
Por
Jesica Bossi
Cuando vendía dulces y frutas en una carretilla por las
calles de Sabaneta, estado de Barinas, Hugo soñaba con jugar
en las grandes ligas de béisbol. Tenía 9 años y trabajaba
para aportar algún dinero al magro sueldo de sus padres,
ambos maestros de primaria.
En 1971, ingresó en la Academia Militar de la que egresó
cuatro años más tarde con el grado de subteniente y el título
de Licenciado en Ciencias y Artes Militares. En esos tiempos
de juventud, apenas superaba las dos décadas, floreció su
vocación política. Se dedicó a la lectura de Marx, Mao,
Lenin, Clausewitz y aprendió al pie de la letra la vida y
obra de Simón Bolívar.
En los 80s fundó junto con otros oficiales el Movimiento
Bolivariano Revolucionario 200 (MBR 200). El número se
corresponde con el bicentenario de la muerte del prócer de América
Latina. A medida que crecía la agrupación comenzaron a
organizarse conferencias y reuniones clandestinas hasta el 4
de febrero de 1992. Aquel día un desconocido grupo de
militares liderados por un novato coronel criollo
perteneciente al regimiento de paracaidistas intentó derrocar
al jefe de Estado Carlos Andrés Pérez. Hoy, Chávez asegura
que la idea era destituir al Presidente –por “corrupto y
traidor”- y luego llamar a una asamblea constituyente y
“volver a los cuarteles”. El golpe fracasó.
Detenido en Fuerte Tiuna, Chávez pidió enviar un mensaje
televisivo a sus compañeros de Maracaibo que aún no se habían
rendido. Aprovechó sus dotes de orador -que había
perfeccionado cuando conducía un programa de radio a los 21 años-
y vestido con el uniforme de paracaidista se dirigió en vivo
a la población durante 45 segundos. “Yo en nombre de todos
asumo la responsabilidad por este movimiento militar
bolivariano”, concluyó. Muchos opinan que esta rendición
fue una victoria. El escritor Gabriel García Márquez
sostiene en un artículo publicado en la Revista
Cambio: “El
discurso de la derrota fue el primero de la campaña electoral
que lo llevó a la presidencia de la República menos de nueve
años después”. El coronel Chávez fue encarcelado hasta
que en 1994, el primer mandatario Rafael Caldera lo amnistió.
Un lustro más tarde, los venezolanos, hastiados del
bipartidismo tradicional conformado por Acción Democrática y
el socialcristiano Copei, eligieron al candidato presidencial
del Movimiento Quinta República (MVR). El partido ganador había
recibido el apoyo de el Movimiento al Socialismo (MAS), de
Patria Para Todos (PPT) y del Partido Comunista Venezolano (PCV).
Una vez instalado en el Palacio de Miraflores –casa de
gobierno- Chávez convocó a un asamblea constituyente para
reformar la Constitución.
La modificación de la Carta Magna fue aprobada por 129 de los
140 legisladores y, posteriormente, por el 70% de los
ciudadanos. El país estrenó nombre al recibir el nuevo
milenio: República Bolivariana de Venezuela.
Las principales críticas en referencia a las enmiendas
residieron en la prolongación del mandato presidencial de 5 a
6 años y el derecho a reelección directa. Además, se
propició la ampliación de las atribuciones de las Fuerzas
Armadas (por ejemplo, el derecho a voto) y la política de
ascensos de militares quedó bajo la tutela del Presidente,
sin intervención del Congreso. Para legitimar su mandato o
para postergarse un poco más en el poder, Chávez convocó a
elecciones ese mismo año y volvió a consagrarse.
A los 48 años, el hombre de Barinas se destaca por su estilo
y accionar que pueden o no gustar, pero no pasan
desapercibidos. Viste desde uniforme militar –incluida la
simbólica boina roja- a trajes de colores llamativos. Admira
las pinturas de Miguel Ángel y lo apasiona el béisbol.
Conduce el programa radial semanal denominado “Aló
Presidente” donde da rienda suelta a su lengua. Y desafía a
cualquier interlocutor con una Constitución de bolsillo en
mano, escena que se repite con asidua frecuencia. Arriba
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