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Dejar
el vuelo del sapo
Por Segundo
Enfoque
El
periodismo debe aceptar que hablar hoy de la realidad,
informar sobre la política y el poder, sobre el devenir económico
y sobre la evolución de los procesos sociales, implica
referirse, la mayoría de las veces, a los medios de
comunicación.
Los multimedios, que depositan a los periodistas frente a los
destinatarios y únicos titulares de la información -el público-
son actores principales en los acontecimientos de los países.
No son más, si es que alguna vez lo fueron, entes
secundarios, encargados de transmitir la asunción de un
presidente o el choque de dos autobuses.
Porque los medios forman parte de grandes conglomerados económicos,
porque sirven a intereses políticos, porque callan o exaltan
sucesos de la sociedad civil de acuerdo con sus necesidades o
porque simplemente son empresas que buscan lucrar más allá
de los valores periodísticos, los periodistas del siglo XXI
deberán buscar formas de eliminar ese contexto, o al menos de
dejar en claro que existe y que son presas de él.
Es hora de abandonar el vuelo del sapo. Estos seres verdosos
se mueven con cortos saltos que los mantienen unas milésimas
de segundos en el aire, antes de retomar el suelo sucio en
busca de alimento.
Varios periodistas -excluidos están los operadores
disfrazados de periodistas- alguna vez sintieron la necesidad
de expresar que sus valores se habían visto comprometidos por
las características propias del medio en el que se desempeñaban
o por la conducta de los propietarios de esos medios. Un
comentario breve, como una disculpa o aclaración exculpatoria
bastó y pasó desapercibida en el aluvión de informaciones
repetidas diariamente.
¿No habrá llegado el momento de que aquellos periodistas
comprometidos con su misión de poner a la sociedad en las
cercanías de la verdad tomen medidas en su profesión y por
fuera de ella para desentrañar y dar a conocer las relaciones
entre el poder económico, político y los medios?
Imaginemos, solamente por ahora, imaginemos. Un bloque en un
programa, unas líneas en una columna, una expresión radial,
que incluyan en la información las decisiones tomadas por los
medios. Imaginemos, solamente por ahora, imaginemos. Un día a
la semana, en una plaza pública, de traje o con bermudas, a
aquellos periodistas que se ven en la tevé, se escuchan por
las grandes radios o se leen en grandes diarios, explicar a
sus televidentes, oyentes o lectores habituales sobre el peso
de los medios en su trabajo diario, sobre las operaciones políticas
a través de la prensa. Solamente por ahora, imaginemos.
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