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ENTREVISTA CON SOFÍA VACCARO, UNA VOZ DE ADOC

"Del otro lado"

La experiencia de la agrupación que engloba los productores del cine documental en la Argentina de hoy. “Necesitábamos unirnos para empezar a defender esto”, dice Vaccaro.

Por Jairo Straccia

La Asociación de Documentalistas de Argentina (ADOC) nació en diciembre de 2001 desde un grupo reunido en asamblea, sentado sobre las naranjas baldosas de la Plaza de Mayo, que se convertiría minutos más tarde en el campo de batalla de la represión. Y también en el escenario para que más de cien cultores del cine y la fotografía inmortalizaran otra vez las imágenes del caminar de la protesta social.
Hoy con treinta años, Sofía Vaccaro –productora de “Subtango”- presenció aquel encuentro y es una de las aproximadamente tres decenas de personas que todavía conforma la Asociación. Desde allí, numerosas actividades se han propuesto en los últimos tiempos, para divulgar un cine de posición crítica y comprometida: contrainformar desde el lado de los oprimidos, de los marginados por los medios masivos de comunicación.
¿Qué formulario tengo que llenar para ingresar a ADOC?
No hay requisitos. Sólo participar, querer participar, aceptar diferencias ideológicas, aceptar que todos pensamos diferente. Tener ganas de filmar. Ser gente que ha hecho un material y que quiere difundirlo y que encuentra que hay un espacio para difundirlo, que sabe que le puede dar una mano en su proyecto, que sabe que puede participar en la creación de un nuevo proyecto colectivo.
¿Cómo fueron los primeros pasos?
Éramos grupos de documentalistas como Grupo de Cine Insurgente, Boedo Films, Alavío y documentalistas independientes que venían un poco a unirse por la misma causa y también porque en los últimos años lo que estaba pasando era que estaba faltando una agrupación de documentalistas, eso se notaba en eventos como festivales y marchas. Estábamos siempre separados y necesitábamos unirnos para empezar a defender esto que es el cine documental, la promoción del cine documental.
Durante el año 2002, hicimos una cantidad de actividades importantísimas que le dieron el peso a lo que es ADOC. Por ejemplo hacer una especie de Contra-Festival de Mar del Plata, en marzo de 2002, donde proyectamos todo el material que teníamos del 19 y 20 de diciembre, y de todos los movimientos sociales y demás. Habíamos propuesto al festival tener un espacio donde poder mostrarlo, nos dijeron que no, y lo hicimos igual. “Pino” Solanas estuvo en esa proyección, hicimos una mesa-debate donde vinculamos toda esta proyección “videoactivista” comparada con la de –quizás- nuestros maestros documentalistas.
¿Y qué tienen en común con lo que hacían su “maestros documentalistas”?
Yo creo que lo que hay en común es esta necesidad de registrar lo que está pasando para utilizarlo como herramienta de contrainformación, mientras los medios muestran esto, nosotros queremos tener un espacio para mostrar lo que pasa, que no pasa por ahí, que pasa por otro lado, que podemos poner la cámara del lado de los trabajadores, de los desocupados, del pueblo y no de la policía, de la represión. Tenemos en común que estamos luchando mucho por encontrar un espacio por difundir este material. Nosotros estamos abriendo los espacios.
¿Y dónde están proyectando sus obras?
Empezamos en las asambleas barriales, en las marchas mostrando lo que estábamos filmando, porque a partir del 19 y el 20 había una necesidad de mostrar todo eso, contrainformando con respecto a los medios, a la televisión, y a partir de ahí empezamos a abrir otros espacios, en el Foro Social Mundial de Porto Alegre, en el Festival de Mar del Plata con el Contra-Festival, en pequeños cine-clubes, etc..
¿Cuál es la característica peculiar de sus trabajos cinematográficos?
Yo creo que hay una postura clara en estos documentales, que es estar de un lado. Yo creo que eso es un poco lo que nos une a todos los documentalistas que integramos ADOC. Otros documentalistas que no integran ADOC (documentalistas es una manera de decir, uno hace hoy un documental y mañana una ficción) porque tal vez no les interesa esta cuestión colectiva de luchar por un espacio, en general también tienen una postura en sus trabajos. Hay algo de pasatista, de no hacerse mucho cargo del lugar desde donde uno cuenta una historia, si es del lado de la policía o del piquetero. Nosotros siempre tomamos una postura bastante clara desde donde contamos, un poco a quién denunciamos y a quién tratamos de defender.
Entonces, ¿es el cine una herramienta política?
Creo que el cine es político. Los documentales, y en general una obra cinematográfica, nunca deja de ser política porque siempre hay una postura bastante clara, política, económica y hasta social. El tema es que sí siento que hay una diferencia entre el “cine militante” como el Cine de Liberación, o dentro de ADOC, como el Grupo de Cine Insurgente o el Ojo Obrero -que es del Parido Obrero- donde están claramente haciendo materiales en función de su partido, y los grupos o documentalistas que no están militando con ese material, que pueden hacer incluso una denuncia política pero que no necesariamente es un material defendiendo o “panfleteando” un partido. Esa es un poco la diferencia: “éste es mi partido y seguí mi partido”, y “esta es mi postura y desde mi postura vengo a denunciar o contar algo”.
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