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El derrumbe de Página/12
Por
Segundo Enfoque
El diario
argentino fundado por Jorge Lanata, que irrumpió hace
diecisiete años con un estilo desobediente e impactó por su
posición ideológica y por su independencia, se terminó. Mucho
después de la partida de su hacedor, y también de su absorción
por el Grupo Clarín, por primera vez se ve a Página/12
siendo oficialista, predecible y aburrido.
“Una revista o un programa radial es como tirar con migas de
pan en la guerra”, les dijo Lanata a un grupo de compañeros de
trabajo, en una comida a mediados de los ochenta.
Su idea era armar un diario, un “diarito de
contra-información”. Hasta ese momento, Lanata se desempeñaba
como jefe de redacción del semanario El Porteño y
participaba del programa “Sin anestesia” por LR3 Radio
Belgrano.
Entre los espejos que miraban los impulsores de Página/12,
se veía una versión cotidiana de La Posta-Post, una estelar
sección que tenía El Porteño. Pero fundamentalmente,
miraban un periódico francés de bajo costo, llamado “El pato
encadenado”, que se autofinanciaba y no dependía de la
condicionante publicidad estatal.
El financiamiento para el diario llegó desde ex militantes de
organizaciones de izquierda de los ‘70, y de un empresario
maderero llamado Fernando Sokolowicz. Rubén Furman, en el
libro de Eduardo Anguita, “Grandes Hermanos”, describe aquél
primer número del periódico, el 25 de mayo de 1987, de la
siguiente manera: “Página hacía la diferencia con su
estilo desacartonado, único en ese momento, y pegaba bien
dentro de una franja de lectores de alto nivel educativo y
buenos ingresos”. “(…) Ese diarito burlón y estridente había
tomado a los diarios serios con la guardia baja”, cuenta
Furman.
Junto a Lanata, había nombres tales como Eduardo Galeano y
Osvaldo Soriano. Los que desfilaban por la redacción –explica
Furman- no podían creer que ese producto exitoso fuera hijo de
“tanta precariedad de medios convertida en virtud”.
Hacia 1993, desde la administración de Página/12
comenzaron a sondearse posibles aliados económicos para la
empresa, hasta entonces una Sociedad de Responsabilidad
Limitada. Al tiempo, pasaría a ser una Sociedad Anónima, y se
vería por las oficinas del diario, a un contador de Héctor
Magnetto, el segundo accionista del Grupo Clarín. El
multimedio había llegado para quedarse. No hay explicaciones
oficiales de los motivos de la adquisición. Tampoco, cifras.
Tiempo después, Lanata se fue.
A partir de entonces, las posturas
históricas de Página/12 no variaron: la oposición a las
políticas liberales de Carlos Menem y el reclamo por las
violaciones de derechos humanos durante la última dictadura
siguieron presentes, tanto porque al Grupo le resultaba
funcional en su recién nacido combate con el menemismo, como
por la necesidad de mantener un público determinado.
Pasaron los gobiernos sin más alteraciones, hasta que Néstor
Kirchner llegó al poder hace un año, reivindicando muchas
consignas que habían sido ejes de la política editorial del
diario. Resultaba comprensible, que el otrora “diarito” se
mostrara, por medio de sus notas, a favor de ellas.
Sin embargo, ha ocurrido mucho más que eso. El Presidente
manifiesta en público admiración y cercanía con dos
periodistas emblemáticos del diario, Horacio Verbitsky y
Miguel Bonasso, este último actualmente alejado del
periodismo, y diputado kirchnerista por fuera del partido de
gobierno.
Resulta llamativo, además, que muchas denuncias de la
oposición (incluso de sectores con los que antes el periódico
parecía coincidir) sean dejadas de lado, y ni siquiera tengan
un recuadro. No existen títulos ni tapas que cuestionen
actitudes presidenciales por hechos que, cinco o diez años
atrás, hubieran activado el ingenio suspicaz y punzante de los
editores, que hoy parece haberse esfumado.
Y como si esto fuera poco, basta ingresar al sitio web del
diario para observar dos enormes publicidades: una, del
Gobierno Nacional y otra, de la provincia de Santa Cruz,
distrito que Kirchner condujo por 12 años, antes de ser
presidente.
Sólo algunas plumas de renombre hacen que todavía valga la
pena detenerse frente a las páginas de este diario: en
especial, Julio Nudler, Osvaldo Bayer, José Pablo Feinmann,
Sandra Russo, Susana Viau.
Lo que antes era sorpresa, picardía, irreverencia, hoy se ha
convertido en opacidad. Es un medio oficialista más, es
cierto, en un espectro donde la agenda oficial tiñe todo el
discurso mediático. Pero es el más oficialista de todos. A
Página/12, bien valdría decirle “el nuevo Boletín
Oficial”. Una lástima.
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