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PANORAMA
DE VENEZUELA
Los
desafíos de la Revolución Bolivariana
Cumplida
la mitad de su mandato, nuevos retos aparecen en el
camino de Hugo Chávez. Mientras la oposición apuesta a la realización del referéndum
revocatorio para destituirlo, el oficialismo denuncia
conspiraciones y magnicidios. Los logros y los asuntos
pendientes del gobierno. Las posibilidades reales de aplicar
el ideario de Simón Bolívar en la América Latina del siglo
XXI.
Por
Jesica Bossi
jbossi@segundoenfoque.com.ar
“Atenta la gente ya empieza a escuchar, porque a Chávez Frías
no lo pueden tumbar. Estén pendientes, estén pendientes, que
Hugo Chávez Frías es nuestro presidente. Señoras y señores
aquí me he presentado y en forma de rap mi talento he
expresado”. La imagen de tres jóvenes entonando una canción
de ritmo pegadizo, el 14 de abril de 2002, marca el final del
documental “La revolución no será transmitida”, de los
realizadores irlandeses Kim Bartley y Donnacha O’Brien. Este
film, además de revelar los entretelones del golpe de Estado,
muestra la realidad de una sociedad escindida. Retrata
fielmente los rasgos del sector popular que apoya a la actual
administración y el perfil refinado de sus opositores.
Desde que asumió la presidencia de la Nación, en febrero de
1999 y luego ratificado en 2000, Chávez encabezó un gobierno
sustentado, en mayor medida, por los más pobres y las Fuerzas
Armadas. Enfrentó una dura oposición que promovió desde
huelgas y marchas de protesta hasta un golpe y un sabotaje a
la empresa petrolera estatal. Sin embargo, a partir del 11 de
abril de 2002, el gobierno bolivariano sumó adeptos,
principalmente, de las capas intermedias.
Se conformaron nuevas organizaciones, de las cuales Clase
Media en Positivo (CMP) es un emergente significativo. “Nace
de manera inesperada, de un entusiasmo espontáneo que se
multiplicó de manera vertiginosa, del deseo de participar, de
salir del anonimato pasivo, al punto de que hoy día, es una
organización de alcance nacional”, explica Reinaldo
Quijada, coordinador de Asuntos Políticos de CMP (ver aparte).
A lo largo de su gestión, el presidente ha implementado
distintos planes sociales. Es el caso del Plan Bolívar, un
programa cívico militar que abarca variadas áreas (salud,
alimentación, etc.), el Plan Avispa, que consiste en la
autoconstrucción de viviendas, y el Plan Simoncito, dirigido
a la atención integral a los niños de 0 a 6 años.
En el ámbito de la educación, se pusieron en funcionamiento
alrededor de 3 mil “escuelas bolivarianas”. Las nuevas
instituciones atienden desde 1° a 9° grado, doble turno y
brindan tres comidas diarias. La Misión Robinson, por su
parte, es un programa de alfabetización que se inauguró el 1
de julio pasado, y que emplea el método cubano “Yo sí
puedo”, reconocido por UNESCO.
Sin embargo, la economía venezolana –nutrida principalmente
por los ingresos del sector petrolero- no logra recuperarse.
Según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística
(INE) la tasa de desocupación de junio pasado fue de 18.4%.
La cifra es mejor en comparación con el 20.7% del mes de
febrero (después de la paralización de Petróleos de
Venezuela), pero más elevada si se la relaciona con el 16.2%
de junio de 2002. Asimismo, en la medición de pobreza del
primer semestre de 2002, ese mismo organismo determinó que en
Venezuela hay un 41.5% de hogares pobres y 16.6% de hogares
pobres extremos.
De acuerdo con el periodista venezolano Modesto Emilio
Guerrero (ver aparte), no se produce un despegue en la economía
a causa del constante sabojate económico que abarca desde las
huelgas patronales hasta la paralización de PDVSA. “Se
calcula que el Estado perdió en venta, daños y reparaciones
7 mil millones de dólares en dos meses. Es un tercio de lo
que Venezuela tiene en reservas internacionales”, asevera.
Situado en el otro extremo del arco político, Pedro García
Otero, periodista de El Universal -uno de los periódicos que
participa activamente en la campaña para sacar a Chávez del
poder- manifiesta en una de sus columnas que se trata sólo de
pretextos. “No pasan diez minutos sin aunque sea una mención
al 11 de abril. El golpe fascista y terrorista.
El 11 de abril como excusa de todas las miserias, desde
la crisis económica hasta la basura de las calles. Pensándolo
bien, quítenle a este gobierno toda la retórica
revolucionaria ‘bonita’, las 500 horas de cadena y los Aló
Presidente; y principalmente, quítenle el 11 de abril y el
paro de diciembre. ¿Qué quedaría de ellos? Nada, sino
desierto. Puro desierto”, concluye.
Por su parte, Quijada señala que el desarrollo de un país
puede medirse en términos cuantitativos, economicistas y
también puede hacerse en términos cualitativos, humanos.
“Es en este campo donde observamos los mayores logros de Chávez
y es lo que le da su signo distintivo al actual proceso político
venezolano. En este sentido, el diseño de un nuevo texto
constitucional y la elaboración de leyes que lo complementan
(Ley de Hidrocarburos, Ley de Tierras, Ley de Pesca)
establecieron las bases para un nuevo modelo de desarrollo en
el país. De allí, la referencia constante, aún no valorada
suficientemente por los analistas políticos, que hace el
presidente Chávez a la nueva constitución y la prédica
permanente para que el pueblo la lea, discuta y entienda su
alcance”, subraya.
Objetivo: destitución
El caballito de batalla de la oposición, desde febrero
pasado, es la promoción del referéndum revocatorio. La
Constitución Bolivariana afirma que todos los cargos y
magistraturas de elección popular son revocables.
Transcurrida la mitad del período de mandato para el que fue
electo un funcionario, un número no menor del 20% de los
electores inscritos en la correspondiente circunscripción
puede solicitar la convocatoria a un referéndum revocatorio.
Según el artículo 72, se considera removido el funcionario
“cuando igual o mayor número de electores que eligieron al
funcionario hubieren votado a favor de la revocación, siempre
que haya concurrido al referéndum un número de electores
igual o superior al 25% de los electores inscritos”.
La Coordinadora Democrática –conformada por partidos políticos
de la oposición- y la asociación civil Súmate fueron los
organizadores la campaña denominada “Firmazo”, el pasado
2 de febrero, oportunidad en la que recolectaron 3.236.320
firmas. Esas rúbricas fueron entregadas el 20 de agosto al
Consejo Nacional Electoral (CNE), el organismo encargado de
revisarlas. Ante el cuestionamiento del oficialismo sobre la
veracidad de las firmas, otras supuestas irregularidades en el
proceso y acerca de la idoneidad de la organización no
gubernamental, Súmate informó que sus integrantes estarían
listos para realizar una nueva recolección. “Miles de
venezolanos han solicitado la realización de un nuevo
‘Firmazo’ para reconfirmar su derecho a exigir un referéndum
revocatorio y así demostrarle al mundo que los venezolanos
estamos comprometidos en una solución pacifica y democrática
al conflicto político reinante en el país”, sostuvo Víctor
De Yavorsky, uno de los coordinadores de Súmate.
En ese contexto, Reinaldo Quijada argumenta: “El referéndum
revocatorio presidencial no se realizará este año ya que
parece evidente, como lo han aceptado incluso algunos
conocidos opositores del gobierno (Jorge Olavarría, Teodoro
Petkoff), que no se cumplieron los procedimientos y lapsos que
establece la constitución sobre el tema”.
Según Marta Harnecker, directora del centro de
investigaciones Memoria Popular Latinoamericana (MEPLA), las
firmas recabadas no tiene validez (ver aparte). “Me parece
bastante sintomático que la oposición se haya decidido a
entregar firmas recogidas en febrero para iniciar en agosto el
proceso revocatorio. Eso refleja una gran debilidad: ellos
saben que esas firmas no son válidas no sólo porque muchas
de ellas se falsificaron usando datos informáticos bancarios
sino porque desde febrero hasta agosto ha pasado ya medio año
y la situación ha cambiado mucho. Sostener que las firmas de
febrero son válidas hoy sería como decir que los resultados
de una encuesta realizados 6 meses atrás serían válidos
hoy”, sostiene. Por otro lado, Harnecker considera que la
situación de Chávez es bastante positiva ya que pronostica
que debido a la proximidad de las elecciones de diputados,
gobernadores y alcaldes –el próximo año- las divisiones en
el seno de la oposición se acentuarán.
No obstante, el gobierno maneja otra hipótesis de
desestabilización que es el magnicidio. El propio Hugo Chávez
denunció en su programa dominical “Aló Presidente” al ex
jefe de Estado venezolano Carlos Andrés Pérez de estar
preparando desde República Dominicana un plan para
asesinarlo. En ese punto, para Guerrero la opción del
magnicidio no es disparatada: “Ellos (la oposición)
tienen un concepto de clase, piensan que la ‘horda chavista’
es ignorante, que son bestias y que al quitarles el caudillo,
el ‘encantador de serpientes’ como le dicen, se acaba
todo. Pero no es así”.
El sueño de Simón
El proyecto político de Chávez tiene su fuente de máxima
inspiración en Simón Bolívar. “Recaptura el ideario
bolivariano. Él vuelve al origen y reconstruye bajo formato
de 2003 lo que fue el proyecto, no el discurso, de la Carta de
Jamaica de 1816”, sostiene Guerrero, quien también es
representante de la Fuerza
Bolivariana de Trabajadores (FBT) en Argentina. Desde
esta perspectiva, Chávez plantea la integración política,
económica y social América Latina.
Los antichavistas suelen repetir que el propósito del
gobierno es implantar un régimen comunista. En ese marco,
Guerrero opina sobre la postura ideológica del primer
mandatario: “Él no es socialista. No está en contra pero
tampoco dice que quiere el socialismo. Es un gran nacionalista
de izquierda y antiimperialista, hasta ahí llega. Y es
sincero al decirlo. Quiere llevar hasta el final lo que cree,
que es lo que está en la Constitución. ¿Si tu me
preguntaras cuál es la filosofía de Chávez? Yo te diría:
Lee el librito azul que él siempre muestra”.
En los últimos tiempos, el mapa político latinoamericano ha
mutado. El triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva, en Brasil;
la llegada al poder del ecuatoriano Lucio Gutiérrez; la
figura de Evo Morales en Bolivia, la sorpresa de Néstor
Kirchner en Argentina, y
el fortalecimiento de los movimientos populares regionales,
plantean un escenario diferente al de la década del 90. Según
el periodista Modesto Guerrero, el motor dinamizador de la
región es el chavismo y señala, como aspecto inédito, una
tendencia de integración que cuenta con una base de apoyo
social. No obstante, es crítico de la gestión de Gutiérrez
–que se autodenominaba como discípulo de Chávez y según
él lo defraudó- y de las políticas ortodoxas del gobierno
brasileño.
Para Marta Harnecker, también corren brisas de cambio por el
cono sur: “No cabe duda de que hay un despertar en nuestro
subcontinente, que crea una situación cada vez más favorable
a la idea de Chávez de una integración latinoamericana
diferente a la propuesta por el ALCA. Él la llama Alianza
Bolivariana para las Américas (ALBA). Pero hay que estar muy
alertas ante los planes del actual gobierno estadounidense. El
Plan Colombia tiene en la mira, no sólo a las guerrillas
colombianas, sino también a Venezuela y a todos los países
del área andina”. Arriba
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