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SON
LOS JUGADORES LIBRES
Los
desocupados del fútbol
Desde
hace 6 años, Futbolistas Argentinos Agremiados le brinda la
posibilidad de seguir entrenando a aquellos futbolistas que se
han quedado sin club. De la mano del director técnico Carlos
Carrió, los “desocupados” se matan en cada pique y no
pierden las esperanzas de volver a un estadio. Segundo
Enfoque estuvo con ellos viviendo esta dura realidad.
Por Mariano
Barragán
mbarragan@segundoenfoque.com.ar
La
crisis que vive el país no es nueva. Hace tiempo que la
economía argentina deambula por un camino de incertidumbre.
En esta “era del ajuste”, nadie tiene su puesto de trabajo
asegurado, y el fútbol no es la excepción. Si bien, muchos
logran llenar de billetes sus bolsillos, otros deben hacer
malabares para subsistir.
Desde hace seis años Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA)
brinda la posibilidad a los jugadores libres de entrenar con
las comodidades necesarias de un plantel profesional. Con
Carlos Carrió como director técnico, los “desocupados del
fútbol” se preparan con la esperanza de volver a tener una
oportunidad dentro del campo de juego.
De lunes a viernes en el Club Teléfonos de Vicente López,
Carrió y sus muchachos (alrededor de treinta y cinco)
planifican la semana de entrenamiento con la particularidad de
que el domingo todos están con la familia. “Hacemos lo
mismo que en cualquier equipo, salvo la competencia oficial
que es donde nos diferenciamos de un club de primera” afirma
el entrenador.
Sin embargo, cada vez que puede, el “Combinado de los
Libres” (así se autodenominan) busca la manera de organizar
encuentros para mantener el ritmo de juego. “Es una vidriera
importante para nosotros, porque estos partidos permiten
mostrarnos, y sentir que podemos seguir jugando” confiesa
Martín Martos, quien hace dos meses quedó desafectado de
Platense. Pero no sólo los que se calzan los botines se
exhiben públicamente; el director técnico también lo hace.
“Yo trato de hacer mi trabajo de la mejor manera posible, y
por supuesto que estoy a disposición de cualquiera que
necesite mis servicios, porque yo soy entrenador y para eso
estoy”, reconoce Carrió.
La recuperación
Una de las etapas más difíciles por la que atraviesan
estos jugadores, marginados de la actividad, es la depresión.
La ayuda psicológica es fundamental para que no pierdan las
esperanzas y puedan continuar luchando. “Si no fuera por la
mano que nos brinda Agremiados más de uno hubiese largado,
porque ir a correr solo todos los días a Palermo es muy
complicado”, comenta Juan Graf, quien en la temporada
‘98–‘99 integró la primera de River Plate que manejaba
Ramón Díaz. “Es muy difícil estar sin club, porque sos un
desocupado más del país. Yo tengo una hija y lamentablemente
tuve que salir a trabajar.” De la ilusión y la gloria a la
decepción y frustración sólo transcurren segundos.
“Cuando estás allá arriba, con todos los monstruos, todo
es color de rosa, pero de repente te pinchan el globo y
experimentás una sensación horrible; te querés matar”
sentencia Graf, de 23 años, nacido en Villa Constitución,
provincia de Santa Fe.
Carrió además de ser el entrenador, en muchas ocasiones se
disfraza de consejero. “A veces observo chicos que en el
aspecto psíquico son más débiles que otros. Están
nerviosos, muy ansiosos y quizás no se concentran plenamente
en los ejercicios. Yo los escucho, les sugiero cosas por mi
experiencia en el ambiente, y trato de que no se desanimen, de
que mantengan las ganas, porque la parte mental repercute en
el aspecto físico. Lo que intentamos acá es que el jugador
tenga un apoyo anímico, un grupo en quien confiar y que no se
aísle, o sea que siga estando en contacto con el deporte”,
añade el DT, quien en sus épocas de jugador brilló en
Gimnasia y Esgrima de La Plata.
Con este contexto de crisis y decaimiento institucional, es
inevitable que se busquen los responsables y por consiguiente,
los justificativos de la desocupación en el fútbol. “Si te
pones a fijar lo que le pasa al país, te das cuenta que
nosotros somos resultado de eso, porque al estar los clubes
mal económicamente no pueden adquirir jugadores o si no deben
optar por desprenderse de algunos futbolistas, y de esta forma
muchos quedan en la calle”, afirma Martos, defensor central
izquierdo de apenas 22 años.
Cuestión de fondo
Para Carrió el problema es de organización. “Si bien
la situación de la Argentina influye en todos los aspectos,
la parte estructural del fútbol está fallando desde hace años,
porque la mayoría de las instituciones están fundidas
financieramente por errores de los dirigentes. Estos manejos
equivocados es lo que se está pagando ahora, pues el deporte
argentino debería estar entre los mejores del mundo. Por lo
tanto muchos deportistas jóvenes se quedan sin trabajo, sin
ser totalmente explotados.” Según su punto de vista, el
trabajo organizado del seleccionado nacional es el ejemplo
para seguir. “Marcelo Bielsa ha logrado conseguir una
diferencia del resto de los equipos gracias a su labor
ordenada y metódica”. A pesar de este presente el DT es
optimista: “siempre hay una salida, nunca hay que
dramatizar. La solución está, pero hay gente que no la
quiere ver por conveniencia”.
El Apertura 2001 presenta una característica peculiar. A
partir de este torneo no se disputa el campeonato de Reserva
o, como se lo denomina habitualmente “el preliminar”. Esta
medida, según afirman los directivos, permite que los clubes
gasten menos, ya que de esta manera se conservan mejor los
campos de juego y no se pierde dinero en jueces ni en los técnicos
de esta división. En consecuencia, los planteles deben
desprenderse de muchos juveniles, debido a que el salto de las
inferiores a la primera división es más grande y muy pocos
están preparados para soportarlo. Además, el número de
profesionales también es menor, porque el que no integra el
banco de suplentes no tiene la posibilidad de jugar. En relación
a esto el entrenador comenta: “sin dudas, esto afecta, pero
los más perjudicados son los equipos que necesitan un proceso
previo de adaptación para llevar a un jugador a la máxima
categoría. Si obviamos este paso intermedio, la brecha se
hace más amplia y dura de sobrepasar”.
Esta es la otra cara del deporte más popular del mundo. Pocos
la conocen, pero muchos la sufren. Tal vez,
nadie se acuerde de ellos. Sin embargo, cada mañana
pelean para no quedarse con las manos llenas de frustración.
“Nunca pensé en retirarme, tengo mucha fe de que algo va a
salir”, confiesa Graf.
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