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Argentina
decide: la elección de los medios
Por
Segundo Enfoque
Sin
urnas ni padrones, hacen su elección y su voto es decisivo.
Los grandes medios de la Argentina están demostrando en el
actual proceso electoral que la toma de posición por los
postulantes es un ir y venir de favores políticos y económicos,
mientras venden independencia e información veraz.
“Poner huevos en todas las canastas” es la táctica más
prudente al principio de la hipócrita cobertura periodística
de los multimedios. Se esperan señales. Es el mismo método
que a través de aportes de montañas de dinero utilizan todas
las empresas locales y multinacionales para recibir futuras
contrapartidas de un próximo gobierno.
Al mismo tiempo, comienzan a optar. Antes de los comicios de
la primera vuelta, el actual gobernador de Santa Cruz y
candidato por la “continuidad oficialista” Néstor
Kirchner, enamoró al Grupo Clarín. Una atracción heredada,
es cierto, luego de los trabajosos méritos logrados por la
administración saliente, que licuó la deuda del monopolio
con la pesificación y ahora prepara un salvataje final, sin
olvidar la repentina preocupación por las “empresas
culturales” que abordó al presidente Eduardo Duhalde al
sentarse en el sillón de Rivadavia.
En tanto, el operativo retorno del ex primer mandatario Carlos
Saúl Menem, estuvo encabezado desde el principio, por sus
mosqueteros incondicionales, más por complicidad que por
afinidad ideológica. El conjunto de medios que giran en torno
a Daniel Hadad (principalmente Radio 10, Canal 9
y el diario económico Infobae) y el paladín del
“liberalismo menemista” y los títulos-telegrama, Julio
Ramos y su Ámbito Financiero, se esmeraron en preparar
un triunfo arrasador en la primera vuelta, como aquellos que
los deslumbraron en los lejanos noventa.
Por eso, quizás, aunque el riojano ex patilludo sólo sacó
dos puntos de ventaja a su contrincante duhaldista, la emisora
televisiva del logo-sirena-policial estampó en su pantallas,
pasadas las seis de la tarde: “Ganó Menem”. Por
desgracia, con intermitencia era cortado por un anuncio tan
verdadero como molesto: “Habrá ballotage”.
A su vez, el diario La Nación, en la semana previa a
las elecciones mostró una variante que sorprendió a aquellos
que lo asociaban simplemente a la “cadena de la felicidad
oficialista”. Sucesivas tapas detallaron encuestas que
exaltaban una realidad que hizo relamer a los hombres de la
Bolsa: repunte increíble del ex ministro de Defensa
delarruista, Ricardo López Murphy y la posibilidad de
disputarle el ballotage a Menem. Algún consultor que
no es localizable en estos días, aventuró que seis puntos de
ventaja separarían al señor del bigote fiel del resto de los
postulantes.
Los restantes dos candidatos más expuestos en los medios de
comunicación fueron Elisa Carrió y Adolfo Rodríguez Saá.
Este último pareció tener respaldo sólo en su feudo en la
provincia de San Luis, donde hasta las hojas de los árboles
le pertenecen. La de Elisa Carrió fue la más austera de las
campañas electorales de los primeros cinco candidatos, y
puede decirse que su espacio en el “diario progresista”
del Grupo Clarín, Página/12, fue amplio, en función
de dar al público de ese matutino lo que quiere oír, y de
tener una segunda alternativa de bombardeo anti-menemista en
plaza.
Las posiciones de los comicios indicaron que el candidato de
Hadad-Ramos obtuvo el primer puesto, a escasos peldaños del
de Clarín, que también festejó a la vista de una
segunda vuelta con color de victoria rotunda. El arremetedor
de los sondeos, con su recién estrenado partido “Movimiento
Federal Recrear”, se ubicó tercero, aunque bastante más
por debajo que el pronóstico de los gurúes apasionados.
Carrió y Rodríguez Saá, en ese orden, cerraron la llegada,
detrás de los competidores con Ferraris periodísticas.
Tras sentar a Fernando de la Rúa en la Casa Rosada, el Grupo
Clarín va por su segunda oportunidad. Con menos esfuerzo,
otra vez es motor del candidato que parece derrotará a Menem,
gracias a su empuje y también al voto contra. Que el orden de
los primeros puestos entre los candidatos se acomode como la
escala de los multimedios según su influencia, evidencia de
nuevo el rol de los conglomerados periodísticos como
definidores de rumbos políticos y sociales. Arriba
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