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ENTREVISTA A JULIO BÁRBARO,
TITULAR DEL COMFER
La radiodifusión que
propugna Kirchner
Los contenidos
que tendrá la nueva norma para la actividad de los medios
audiovisuales argentinos. En una entrevista exclusiva, el
interventor de la dependencia nacional que rige el sector,
dice que su actual estado es de “demencia”, pues no
hay siquiera registros actualizados de los dueños de las
empresas periodísticas. El hombre de Néstor Kirchner en el
área, sostiene que el nacimiento de los multimedios fue
“positivo”, aunque advierte que buscará un límite a la
concentración. Sostiene que si bien tratará de incluir la
mayor cantidad de radios comunitarias sin licencias al
sistema, muchas serán cerradas. Qué ocurrirá con las
frecuencias otorgadas de favor durante el menemismo. Un
diálogo con quien tiene la posibilidad de poner freno al
imperio de la “corporación mediática”.
Por Jairo Straccia
jstraccia@segundoenfoque.com.ar
Julio Bárbaro
es el interventor del organismo autárquico del Estado
argentino encargado de decretar la titularidad de las
licencias de radio y televisión y de ejercer el control de
toda la radiodifusión en el país. Está en su puesto desde la
llegada de Néstor Kirchner a la Casa Rosada y a poco de
cumplir un año en su sillón de la calle Suipacha en la Ciudad
de Buenos Aires, contestó a todas las preguntas que hizo
Segundo Enfoque.
A un costado, un panel repleto de televisores sintonizados en
diferentes canales. Al otro lado del amplio despacho, un
ventanal que da al microcentro porteño. Allí, el hombre que
supiera estar exiliado en dos oportunidades durante gobiernos
dictatoriales, que acompañó los primeros años del gobierno de
Carlos Saúl Menem como secretario de Cultura, y que hasta
apoyó los indultos a los ex comandantes del último gobierno de
facto de la Argentina, gesticula con la mirada inquieta y
responde como jefe del Comité Federal de Radiodifusión (COMFER).
Los temas abundan. La ley de radiodifusión vigente es la
22.285, promulgada el 15 de septiembre de 1980, durante la
última dictadura militar. Sólo ha sufrido modificaciones
parciales. La redacción y sanción de una nueva norma es
reconocida como una de las “deudas de la democracia”. Los
registros oficiales sobre los permisionarios de licencias de
radio y TV están desactualizados. Las reformas del menemismo
en la materia permitieron la concentración de los medios en
manos de grandes empresas periodísticas, muchas de ellas con
participación mayoritaria de capitales extranjeros. Se
enciende el grabador y el diálogo comienza.
¿Cuáles son los objetivos generales de su gestión?
Yo creo que el objetivo del Gobierno, que se traslada a la
pequeña área que tenemos nosotros, es generar una estructura
legal que salga de esta demencia que tenemos de los últimos
años donde parecía que el mercado y la libertad de mercado
hacían todo, y que nos llevó a esta jungla donde nadie puede
escuchar una radio porque tiene otra arriba. Esta idea de que
todo era libre a partir de la rentabilidad no se le ocurrió a
nadie en el mundo. Me parece que lo primero es reformular la
ley porque la ley tiene vacíos tales como el cable, que no
está presente. La ley se hizo en un momento en que el cable no
tenía vigencia. Y hoy el cable está cerca de los cinco
millones de abonados. Hay realidades que son nuevas y que
deben ser contempladas.
Entiendo que, por la postura de esta administración respecto
de la última dictadura, usted deberá apuntar a superar la
legislación sobre su área que rige desde 1980.
Yo me he sentado con Asociación de Televisoras Argentinas (A.
T. A.), y con la asociación de radios y les he planteado a
ellos que hagan sus aportes. Lo mismo le he planteado a todos
los sectores. Y estamos en un debate sobre la ley donde están
los mejores abogados y todos los sectores. No quiero hacer una
ley sobre el Estado, intento hacer una ley de la coincidencia
de los sectores, donde todos sepan que van a tener que ceder
en algo para consolidar otra cosa, una ley de acuerdo.
¿Cuánto tiempo pasará hasta que haya una nueva normativa? Los
gobiernos anteriores se han establecido siempre la meta de
renovar la ley, y no lo han hecho.
Yo no me planteo plazos, pero me parece que este año tenemos
margen para sacar esa ley, y los sectores están de acuerdo.
¿Qué ejes tendrá la ley que impulsa?
Esa ley tendría los siguientes principios: 70 por ciento de
inversión nacional, un límite a la concentración, porque para
que haya libertad de prensa tiene que haber dispersión de
propiedad, y una integración de todos los sectores al sistema.
¿Qué nivel de importancia le otorga a la nacionalidad de los
propietarios de los medios de comunicación?
Los medios tienen que ser mayoritariamente de propiedad
nacional y no por nacionalismo, sino porque el medio hace a la
identidad cultural. No es un bien común que sólo tiene que ver
con la rentabilidad. Es llamativo que en un convenio con
Estados Unidos sobre medios, Estados Unidos se reserve su ley
(25 por ciento de inversión extranjera, 75 por ciento
estadounidense); que España plantee en un acuerdo con el mismo
tema, diciendo "nosotros podemos invertir en Argentina pero
Argentina no en España", porque España tiene leyes que lo
impiden. Es como la ley de un idiota. Tiene que ver con la
identidad nacional, y todo el mundo lo siente así. En Brasil
no podés invertir, en Uruguay, en Bolivia, el mundo de los
medios de comunicación se considera como estructura que hace a
la identidad nacional, y a partir de ahí, se pone un límite a
la inversión extranjera.
Pero en nuestro país, ¿no rige una ley que protege de esta
manera los llamados “bienes culturales”?
Es parte de la enfermedad argentina. Tenemos un convenio con
Estados Unidos que le permite invertir el cien y tuvimos que
hacer una ley para limitarlo al 70. Entonces vos decís, ¿qué
está primero: el convenio o la ley? Es demencia. Existe una
ley, que es la que está vigente, la 22.285, donde dice que hay
cero de inversión extranjera, que es la ley de la dictadura;
hay un convenio que dice que hay cien para Estados Unidos; hay
un pedido de España que quiere entrar en la cláusula de la
nación más favorecida; y hay una ley de bienes culturales que
dice que el tope es 30. La lógica es que esa ley imponga toda
la visión, que se termine el convenio, que vence en octubre y
tengamos un principio único: que sea un tope del 30 por ciento
a la inversión extranjera.
¿Comparte que la llamada ley de “bienes culturales” fue
sancionada para beneficiar al Grupo Clarín, dado que por sus
pasivos podía pasar a manos de corporaciones extranjeras?
Yo creo que hay una tontería que los argentinos solemos
reiterar. En este caso se hizo por una necesidad de Clarín,
pero hace a una necesidad de la sociedad. La tontería es que
yo crea que se hizo por interés de Clarín. Ese interés es el
de los argentinos, que en ese caso es el de Clarín, porque se
iba a desnacionalizar uno de los medios más importantes de la
Argentina. Es una estupidez creer que era de Clarín, porque
tiene que ver con los cables, con la radio, con la televisión.
En este caso, el interés de Clarín y el interés de la sociedad
son el mismo. Yo diría que es una ley argentina.
Concentración
En lo que constituyó uno de los principales gestos del
gobierno de Menem hacia el diario Clarín, que por
aquellos días mimaba la gestión del riojano, fueron
modificados tres incisos en la ley de radiodifusión que dieron
luz verde al crecimiento de mega-empresas de medios de
comunicación, hasta entonces desconocidas en el país: los
multimedios.
Así, fueron reformados el inciso (e) del artículo 45, que
impedía a las empresas periodísticas (editoriales) ser
permisionarias de canales de TV o radios, y los incisos (a) y
(c) del artículo 46. El primero establecía que el “objeto
exclusivo” de un licenciatario debía ser la radiodifusión y el
otro, que no podía haber más de 20 personas integrando las
sociedades radiodifusoras. Sin esas barreras, los grupos
económicos comenzaron a crecer desde el sector de la
comunicación, y también conglomerados de otras áreas, se
acercaron a los medios.
Otros de los pilares que plantea para la nueva norma es
limitar la concentración de medios. En este sentido, ¿cómo
evalúa la aparición de los multimedios durante los noventa?
Como positiva. Yo no creo que el problema sea limitar el
multimedios. Hay multimedios en Brasil -la cadena O Globo-,
hay en Venezuela, en México. Hay multimedios, yo no estoy en
contra del multimedios. Lo que digo es que una sociedad
normal, como Estados Unidos, tiene un tope a esa concentración
de multimedios porque si terminamos en una sociedad donde dos
multimedios son los dueños de todos los medios de
comunicación, perdimos la libertad. Ahora si creemos que la
libertad es matar al multimedios, perdimos la capacidad de
ingresar a otras sociedades porque el multimedios es también
el que, en una competencia internacional, te da presencia. Yo
no estoy en contra del multimedios, estoy en contra del nivel
de concentración. Si los multimedios son 15, hay libertad de
expresión. Si los multimedios son uno o dos, y se quedan con
el 80 por ciento, no hay libertad de expresión. La idea del
multimedios no es la que yo ataco, sino la dimensión que ese
multimedio alcanza.
En el mismo artículo que permitió –tras la modificación- el
nacimiento de los conglomerados de medios, sigue vigente la
restricción de que sólo pueden ser licenciatarios de canales
de televisión y frecuencias de radio, las sociedades
comerciales. ¿Qué visión tiene sobre esto?
Yo creo que todos pueden ser permisionarios de licencia: las
sociedades comerciales, las cooperativas, las mutuales y las
comunidades. En este caso, sería una modificación al artículo
45.
Legalidad del éter
“Hoy hay 400 radios legales y 5.000 ilegales”, diagnostica
Bárbaro para empezar a referirse a eso de “integrar a todos
los actores al sistema”. “Yo tengo que sacar rápidamente en
estos días, un pliego, convocando a todas las radios que están
fuera para que -a un costo casi nulo y a un trámite simple- se
incorporen al sistema. Y luego sí penalizar a quien ponga una
radio”, se apresura a anticipar su receta. “No hay sociedad en
el mundo donde poner una radio sea un hecho gratuito, y en
Argentina lo es. Hay cosas que inventamos que son suicidas.
¿Qué nos pasa? Las radios truchas tapan a las legales, las
radios legales tienen que subir su potencia, nadie entiende
nada”, completa, mientras se rasca el bigote.
¿Hay emisoras de las llamadas “clandestinas”, “truchas”, de
baja potencia, que deberán cerrar?
Acá hay un problema que es la limitación del espectro. En las
zonas donde no hay conflicto, nuestro objetivo es que se
integren todos porque hacen a la riqueza de opinión. Si en una
provincia hay 15 radios y las 15 no se interfieren entre
ellas, mi voluntad como Estado es legalizarlas a todas. El
otro tema son las zonas de conflicto, como Buenos Aires, el
Conurbano, donde no podés decir ‘entren todos’. Vamos a decir
‘entren todos’ y luego vamos a tener que eliminar cierta
cantidad de radios porque no hay espacio físico para que ellas
existan. Algunos no van a sobrevivir. Yo no puedo decir la
tontería de que todas las radios que están van a ser legales y
vigentes, porque no va a ser así.
Un fenómeno tanto de las radios legales como de las ilegales
es la subcontratación. El licenciatario prácticamente
“alquila” toda la programación a otra empresa simulando una co-producción,
o bien “lotea” las horas de aire a productores independientes.
¿Qué va a hacer con esto?
En rigor, la ley anterior y la que venga no puede permitir el
alquiler. Eso va a ser resultado de la nueva ley. Cuando
alguien se presente a un concurso, deberá proponer un proyecto
cultural, un proyecto económico. Se le piden cosas que el
alquiler degrada. El medio no puede ser un simple local, que
uno alquila a quien se le dé la gana. Ése no es derecho del
permisionario y va a ser castigado, como se castigan las
repetidoras. Una radio que vos autorizás en cualquier
provincia, no se puede transformar en una repetidora. Es un
hecho que tiene que estar resuelto en la nueva ley.
Es una situación que es resultado de una crisis. Antes, la
radio contrataba y hasta tenía su orquesta. Después, la
multiplicación de las radios hizo que se vivieran en
situaciones económicas complicadas y comenzaran a rematar, dos
horas a uno, dos horas a otros, y cobraran la hora, según la
dimensión de la radio. Me parece que ahora, al crecer la torta
publicitaria, van armando su propia estructura, porque esta
venta de espacios le rompe la coherencia y una radio sin
coherencia no es una radio con audiencia selectiva. El “loteo”
hizo que cada uno tuviera su programita y tuviera su avisador.
En rigor las radios loteadas fueron degradadas frente al
sistema de radios.
De medios y dueños
¿A quién pertenecen los medios masivos de comunicación hoy?
Desde empresarios y banqueros, hasta periodistas devenidos en
hombres de negocios y corporaciones con accionistas
desparramados por todo el globo, la propiedad de las empresas
periodísticas es un dato que a ningún político se le escapa
cuando hace campaña. ¿Y la población, sabe quién la informa, y
quién la entretiene?
¿Cualquier ciudadano puede conocer quién es el permisionario
de una frecuencia? ¿Es público ese registro?
Es público, los que no lo podemos conocer somos nosotros (se
ríe). En concreto, el caos en que estamos es tal que hace años
que no se realizan transferencias. Tenés radios o canales de
televisión que nadie trasladó. Estamos avanzando recién ahora
para que cada radio esté blanqueada en cuanto a su propiedad
actual. Recién en este momento estamos exigiendo poner al día
esa estructura de propiedad.
Por ejemplo, si yo le pregunto hoy de quién es Canal 9, ¿lo
puede decir?
Sí, no tengo nada en la mente, pero tengo un registro y ellos
están presentando papeles y presentan de radios. Canal 9 debe
ser el que mejor está, porque Canal 9 presenta los papeles.
Pero hay canales y radios más chicas que nunca hicieron
ninguna transferencia y que no sabés a nombre de quién están.
Y que ahora se les está exigiendo poner al día su propiedad.
Con la nueva ley esto va a estar con exigencia absoluta de
tener vigencia cotidiana, porque si un señor murió, ¿cómo
puede tener una radio? Se hizo así, se estructuró así, porque
servía así. Esto se hizo adrede.
¿Hay medios a nombre de Raúl Moneta?
Ocurre que nosotros no nos movemos por la ley, sino por las
broncas. El de la bronca a (Daniel) Hadad, te dice
‘¡¡¡Hadad, Moneta!!!’. El de la bronca a Clarín,
‘¡¡¡Clarín!!!’. Los que no están procesados, tienen derecho a
ser propietarios. Hasta el momento no tengo ninguna
presentación jurídica en la cual Moneta forme parte de una de
las sociedades ésas. Pero no hay ninguna limitación para
nadie.
Pero la población tiene el derecho de saber quién la informa.
También, cuando se hacen acuerdos entre personas, éstas tienen
derecho a legalizarlos del modo en que se les dé la gana. Son
los dos derechos.
Hay medios, como el grupo mexicano CIE, propietario de varias
radios en Buenos Aires, que estaban en infracción cuando usted
asumió, y les ha ordenado recomponer su situación. Todas las
irregularidades que se generaron en los últimos diez años
respecto de los medios de comunicación, ¿en cuánto tiempo se
solucionarán?
Todo lo que fue un proceso, yo también lo veo como un proceso.
No caigo en la ridiculez de creer que voy a disolver en un día
lo que se hizo en 10 años. Yo hablé con la embajada de México,
y hablé con el grupo CIE. Primero vendió a (Marcelo)
Tinelli Radio Del Plata, después vende Belgrano, después vende
Splendid, van vendiendo, acomodando. Yo impongo una ley del 70
y el 30, y tengo Canal 11 que es extranjero (propiedad de
Telefónica de España). Yo voy a pensar que esa
extranjerización se va a revertir, pero tengo que tener en
claro que es un proceso. Doy prórrogas, me importa que se
marque que es un proceso. El CIE tenía 9 radios, ahora tiene
6, quiere decir que la sociedad está legalizando sus
estructuras. Lo veo como un logro.
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