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LAS
CORRIENTES MIGRATORIAS DEL SIGLO XXI
Condenados
al éxodo
Huyen.
Con suerte atraviesan la frontera. A partir de entonces piden
ayuda. Un incalculable número de hombres y mujeres intentan
sobrevivir tras dejar atrás su nación y un pasado negro. En
diálogo con Acni Castro Pita, miembro del Alto Comisionado de
las Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR), nos
interiorizamos sobre la labor humanitaria de esta organización
internacional que cumple 50 años.
Por
Jesica Bossi
jbossi@segundoenfoque.com.ar
Más
de 22 millones de personas desplazadas de sus territorios por
persecuciones que ponen en peligro sus propias vidas se
encuentran bajo la protección de ACNUR. Se trata
de familias enteras que escaparon del horror en
circunstancias calamitosas y buscaron asilo en otros países,
tal vez, diametralmente opuestos en el aspecto cultural, étnico
y político.
La entidad celebra este año –perdón, como corrigió Castro
Pita “conmemora”, puesto que nada hay para festejar-, su
medio siglo de existencia. Con voz suave y tono pausado, el
ecuatoriano -encargado de la Oficina de ACNUR en Sudamérica-,
explicó a Segundo
Enfoque el fenómeno de los desplazamientos y el rol
de la Argentina como Estado receptor.
¿Qué es un refugiado?
Es un individuo que ha tenido que salir de su país por un
temor fundado de persecución por razones de raza, de
creencias religiosas, por pertenecer a un grupo político, por
razones ideológicas. Estos motivos hacen que la persona
sienta que su vida está en peligro.
Es decir, que quienes emigran por razones económicas extremas
no podrían ser refugiados.
El problema migratorio por motivos económicos es una cosa,
que no digo que sea menos grave,
y otra cosa es que la persona esté obligada a salir
porque su vida está en peligro. Si eventualmente las
condiciones económicas pueden llevar a un cuadro de violencia
en el país de origen, ahí estamos hablando de otros
elementos. Sin embargo, de entrada, la situación económica
como único elemento para solicitar asilo no es válido.
¿Caduca en algún momento la condición de refugiado?
Sí, cuando las razones que han originado que la persona salga
a buscar asilo ya no existen. Aunque hay algunas excepciones:
en determinados casos si bien han desaparecido los motivos
generales existen elementos que ponen en riesgo su regreso.
Por otro lado, puede caducar la condición cuando la persona
se acoge a la protección del país de asilo, es decir, que le
otorgue la nacionalidad.
Ser un refugiado
De acuerdo con la concepción de ACNUR, el estado de refugiado
no se otorga sino se reconoce. Para lograr ese reconocimiento
cada país establece determinados pasos que hay que
seguir.
¿Cómo se realiza el trámite de solicitud en Argentina?
Aquí el trámite se hace ante el Comité de Elegibilidad de
Refugiados (CEPARE), un órgano dependiente del Ministerio del
Interior, que recibe las solicitudes de asilo y estudia cada
caso. En condiciones óptimas debe tomar una decisión en un
plazo de 6 a 9 meses, pero eso depende de la cantidad de
pedidos, del país, etc.
Y mientras tanto...
Las personas tienen una entrevista con miembros del ACNUR y si
pueden justificar que posteriormente el gobierno les reconocería
la condición, se les brinda una asistencia por 4 o 5 meses
para que puedan hacer frente a las necesidades básicas. En
Argentina, la Comisión Católica es la agencia encargada de
implementar planes de acción social.
En la actualidad
Los inicios de ACNUR se remontan a la Segunda Guerra Mundial.
En 1951 se logró la aprobación de la Convención sobre el
Estatuto del Refugiado que tipifica los principios básicos
del asilo. En tiempos posteriores, la puja ideológica entre
las potencias occidentales -capitalistas- y las orientales
-socialistas-, sumado a los conflictos internos en Asia, la
región de los Balcanes y África, propiciaron una mayor
intervención de la organización en cuestiones humanitarias.
La década del 90 fue todo un desafío. Antes de que
estallaran las principales crisis en el norte de Irak, la
antigua Yugoslavia, Ruanda y la región africana de los
Grandes Lagos, ACNUR asistía alrededor de 17 millones de
personas. En pleno auge de éstas luchas armadas, la cifra
trepó a un máximo histórico de 27 millones, en 1995.
¿Cuántos refugiados hay en Argentina y de dónde vienen?
En Argentina, en los últimos años han ingresado flujos pequeños
pero constantes. Si comparamos con estadísticas de 10 años
atrás, han disminuido mucho. Antes provenían de países
latinoamericanos, y cuando los problemas del proceso de
democratización se solucionaron, muchos regresaron. Se llegó
a tener 14.000 refugiados y ahora ni siquiera hay 4.000. Lo
que sí ha variado es la composición. El espectro es más
variado, hay gente que viene de la antigua Unión Soviética,
de la ex Yugoslavia y de África.
En los últimos tiempos, se observa en las calles de las
ciudades más importantes gran cantidad de inmigrantes rumanos
mendigando.
¿Tuvieron algún contacto con ellos?
El ACNUR tiene relación con éstas personas en la medida en
que tengan elementos o soliciten asilo...si hay un grupo de
personas del extranjero que ejerce la mendicidad no quiere
decir que debe recaer automáticamente bajo el mandato de
ACNUR. El ejercicio de la mendicidad no es un elemento
exclusivo para solicitar asilo.
¿Tiende a agravarse el fenómeno de las migraciones?
Así como el asilo fue la gran crisis humanitaria del siglo
XX, las migraciones serán el gran problema del siglo XXI, si
no se toman medidas. No de exclusión, porque el problema no
está en cerrar las fronteras. Países fuertes, con potencial
y capacidad no las pueden controlar. El enfoque tiene que ser
distinto: ¿Por qué salen? Hay que atacar las causas que
hacen que la gente salga, desgraciadamente son distintas y se
agravan cada vez más. Es traumático lo que pasa en algunos
países: la gente se ahoga tratando de cruzar los ríos para
llegar al otro lado, personas atraviesan desiertos, aún
sabiendo que es pesado, y que su vida está en peligro. Sin
embargo lo hacen porque no tienen alternativa. A pesar de
todo, no es a través del asilo que se va a dar solución al
problema de la migración. Cada
cosa con las armas correspondientes. Arriba
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