Segundo Enfoque - Periodismo por vocación

Volver a la página principal

» Política
» Economía
» Mundo
» Info. General
» Cultura
» Deportes
» Metamensaje

ENTREVISTA: HUGO BIAGINI, FILÓSOFO

"Se asiste a la revitalización 
de las luchas estudiantiles"

En un recorrido por la vida de los movimientos estudiantiles, el filósofo relata la trascendencia de la Reforma Universitaria de 1918 y sus proyecciones en la actualidad. “El mismo legado reformista puede aproximar a los jóvenes y adolescentes de hoy a valores y comportamientos más enriquecedores”, asegura. Opina sobre el efecto del neoliberalismo en la universidad y acerca de la toma del Rectorado.

Por Jesica Bossi

Nació en Buenos Aires, en 1939. Es doctor en Filosofía, graduado en la Universidad de La Plata, desde hace 30 años. Hugo Biagini ha estudiado en profundidad el pensamiento latinoamericano y, también, la relación entre utopía, juventud y universidad. Entre sus obras sobre el tema figuran “La Universidad de La Plata y el movimiento estudiantil”, “Juventud, sociedad y universidad”, “Reforma Universitaria: antecedentes y consecuentes”, además de numerosos artículos publicados en medios especializados.
¿Qué significado tuvo la Reforma de 1918 en la sociedad del momento y qué significado tiene hoy?
La Reforma Universitaria de Córdoba de 1918 junto a sus diversas proyecciones dentro del país, el continente y la misma España constituye una de las más grandes expresiones latinoamericanas que responden a las transformaciones políticas e institucionales que se estaban insinuando mundialmente para obtener una representación más legitima en todos los órganos de gobierno. Sin embargo, la Reforma –según se la conoce familiarmente– trascendió las circunstancias de su época exhibiendo signos propios y originales, tanto en la elaboración de una sólida plataforma sobre la apertura y la excelencia académicas como en su concepción de la sociedad, las relaciones internacionales, la integración hemisférica y un sinnúmero de cosas. Sus autores no fueron precisamente las “vacas sagradas” que integraban el cuerpo docente –depositario natural del saber– sino los simples alumnos que, pese a cargar con el estigma de erigirse en fuentes de perturbación e ignorancia, lograron plasmar una precoz cultura juvenil, adelantándose en medio siglo a la que recién sería considerada como tal durante la promovida brecha generacional de los sesenta. El mismo legado reformista puede a su vez aproximar a los jóvenes y adolescentes de hoy a valores y comportamientos más enriquecedores de los que se brindan desde una aletargante actualidad, con su contribución a una imagen renovadora, solidaria y adogmática de la enseñanza y la vida. Los aspectos dinamizadores que contiene dicho legado puede colaborar también a satisfacer importantes expectativas sociales como las que provienen de la crisis de doctrinas cerradas y posiciones triunfalistas.
¿En qué corriente de pensamiento y en qué acontecimientos se inspiraron los reformistas del 18?
Un vasto espectro filosófico ha impregnado al ideario reformista desde su propia configuración. De tal manera, encontramos en él posturas románticas y espiritualistas junto a explicaciones que han privilegiado las variables materiales, económicas y sociológicas. Ideológicamente, se descubren tendencias más moderadas o decididamente volcadas hacia la izquierda; inclinaciones vernáculas, americanistas y universalistas; alternancias liberales y socialistas, individualistas o colectivistas, evolutivas o rupturales. Tanto los posicionamientos más conservadores como las actitudes fascistizantes no sólo han permanecido habitualmente al margen de la Reforma sino que han sido sus principales adversarios. Entre los acontecimientos que más motivaron a la generación reformista del ‘18 se encuentran la Primera Guerra Mundial junto a las revoluciones soviética y mexicana, los cuales ponen en tela de juicio la creencia en el progreso indefinido y en el predominio incuestionable del prototipo europeo-ilustrado-pudiente.
¿Qué sectores de la sociedad la apoyaron y cuáles se opusieron?
Los sectores que más combatieron a la Reforma fueron grupos autoritarios, clericales y ultraconservadores que han persistido en ver en ella a un sectarismo siniestro y solapado que provocaba la alteración académica, el atraso científico y el malestar social. Desde los bastiones tradicionales, se remarca la existencia de una única doctrina valedera que descarta toda heterodoxia. Asimismo, subyace allí la noción del joven estudiante como un puro oído y de los reformistas como apátridas manejados por conspiradores minoritarios de extramuros. La apoyaron quienes percibieron en ella a una fresca correntada que venía a luchar contra los odios raciales, los litigios fronterizos y las dictaduras; más en particular, por las posibilidades inclusivas que la misma ofrecía para el grueso de la población.

Movimientos en marcha

Altibajos y turbulencias caracterizan la evolución de las agrupaciones estudiantiles a lo largo de la historia argentina. Tanto los reaccionarios de la “Década Infame”, durante los 30s, como el gobierno de Juan Domingo Perón, se opusieron, en distinta medida, a los lineamientos de los reformistas.
¿Cuál fue el accionar de los movimientos universitarios durante el peronismo?
Gobiernos abiertamente hostiles a la libre organización estudiantil, como el peronismo y el franquismo, recibieron duras impugnaciones a la par. Muy poco edificante para los principios reformistas resultó la política del peronismo en el dominio universitario; política que fuera objetada posteriormente por el propio Perón. Por ese entonces se restauraron diversas pautas dominantes hasta el 18 e, incluso, la introducción de ciertos valores que raramente habían mostrado una fuerza hegemónica como la intervención policial en las universidades, la expulsión masiva de catedráticos, la apelación al principio de autoridad y a la comunidad férreamente organizada, la obligatoriedad de la enseñanza religiosa y del adoctrinamiento oficialista, los privilegios eclesiásticos. Ello traducía una intolerancia manifiesta, como lo refleja el lema “haga patria, mate un estudiante”. Los dirigentes estudiantiles, desde las sombras, intentaron preservar a la Federación Universitaria Argentina de su absoluta proscripción.
¿En qué momentos se logró la unión entre estudiantes y obreros?
El estudiantado llegó a exhibir inicialmente cierto mesianismo al considerarse como vanguardia del cambio histórico. A la luz del creciente protagonismo popular alcanzado por la clase trabajadora durante las primeras décadas del siglo pasado, el movimiento reformista fue compartiendo ese puesto relevante con el proletariado o se mantuvo a la zaga. Cabe mencionar aquí las diversas convergencias reivindicativas que a lo largo del siglo se produjeron entre el estudiantado y el movimiento obrero de América Latina; esa serie de emprendimientos comunes que, pese a cierto desencuentro, perfila un derrotero difícilmente equiparable en otras zonas del planeta. Constituye además un caso bastante excepcional el prolongado servicio honorífico que han brindado los estudiantes latinoamericanos en cuanto a la implementación de cursos y diferentes auxilios profesionales para la clase trabajadora. Esos vasos comunicantes, si bien suscitaron la reprobación del establishment permitieron articular firmes lazos de lealtad entre ambas agrupaciones víctimas de la represión. Un signo de esa mancomunión se refleja en el hecho de que los estudiantes, que pretendían convertir a las universidades en la casa del pueblo, ingresaban a su vez irrestrictamente a los locales obreros. Otras alianzas importantes con la clase obrera tendrían lugar más tarde en levantamientos populares como los del “Cordobazo” y también en la actualidad contra los planes de ajuste estructural.
¿Qué época de la vida universitaria considera más próspera?
Por todo lo que hemos venido diciendo, en el caso de la Argentina los picos de mayor vitalidad universitaria coinciden en mayor medida con el flujo de los movimientos sociales como el de los años veinte, sesenta y en los últimos tiempos, aunque a veces se haya resentido la actividad puramente escolar frente a demandas civiles insoslayables, ante las cuales el movimiento estudiantil ha sido una de las orientaciones que más ha bregado por llevar hasta sus últimas consecuencias los ideales democráticos o a plantear el socialismo como una variante no estrictamente ligada a la vía capitalista. Así se ha llegado a cuestionar el mismo valor de la democracia mientras la riqueza pertenezca a una minoría pudiente, sin sentido distributivo y en detrimento de una población como la que tenemos hoy padeciendo enormes privaciones. 
¿Cómo afectó el neoliberalismo a la universidad?
La universidad inficionada por el neoliberalismo responde a una lógica mercantil y eficientista que coopta intelectuales, forma una casta profesoral y directiva lindante con la corrupción, margina estudiantes, explota a la mayoría de los docentes y administrativos. Se crea una atmósfera institucional anestesiante que genera conocimientos para elegidos, estimándose como objetivos ideológicos caducos el compromiso político de los claustros y la problematización del poder. La educación deja de representar un bien de uso, con miras al mejoramiento de las masas, para convertirse en una mercancía subsumida por las reglas del mercado. Como en las dictaduras militares, se exalta la enseñanza privada mientras pierde su peso específico la propia comunidad universitaria. En un continente como el nuestro, con un 85% de jóvenes marginados del sistema universitario, ese modelo empresarial impugna la gratuidad de la enseñanza, el aumento presupuestario oficial y el ingreso irrestricto, mientras hace caso omiso de que en la universidad privada existen muchas menos exigencias de nivel académico para acceder a sus aulas.
En uno de sus artículos Ud. afirma: “Una idea subyacente general en la trayectoria reformista se vincula con el juvenilismo, es decir, con la creencia de que les corresponde a los jóvenes asumirse como avanzada histórica, como redentores sociales y portadores de utopía, al reunir en sí la mayor dosis de inconformismo, desinterés, creatividad y compromiso”. En ese sentido, ¿cree que los movimientos estudiantiles de hoy no tienen “grandes metas” y que están desarticulados?
Pese a que la universidad neoliberal no parece haber despertado tanto rechazo como el marco en el cual está inscripta, cabe advertir una tendencia antagónica que se opone al papel reproductivo de la educación. Señalemos algunos hitos controversiales o diferenciados. Por un lado, se asiste a una revitalización de las luchas estudiantiles, de aggiornamento de la universidad reformista y la recuperación de su poder decisorio en cuanto a recursos y orientaciones disciplinares, enlazándose a la vez con las reivindicaciones antioligárquicas del ‘18
¾frente a una democracia meramente nominal y electoralista¾ en favor de la cultura latinoamericana y las aspiraciones sociales. Va consolidándose un operativo continental en pro de la universidad pública que, siguiendo aquél noble legado, la visualiza ejerciendo en nuestras naciones la dirección ética e intelectual junto a la defensa del desarrollo sustentable y la calidad de vida.
¿Qué opina sobre el reciente episodio de la toma del rectorado de la UBA?
Que fue una jugada espectacular donde aparece otro tipo de liderazgo estudiantil, menos conciliatorio que los anteriores, donde se patea el tablero para conseguir apreciables reivindicaciones, con una metodología discutible pero cuya validez se verá en la práctica. No menos sugestiva fue también la decisión del rectorado de no apelar a la llamada fuerza pública para terminar con la ocupación del edificio.
Arriba

Nota Principal

Pasar al frente

Política - Economía - Mundo - Info. General - Cultura
Deportes - Metamensaje - Nosotros

Copyright 2002 ©
Buenos Aires, Argentina
Todos los derechos reservados