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ENTREVISTA CON ESTELA BARNES DE CARLOTTO

"Somos parte de la lucha social"

La situación política argentina y latinoamericana, según una buscadora incesante y pacífica. La presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo reconoce que juegan un papel político importante. Habla de la eclosión argentina de diciembre de 2001, de los golpes de Estado y de las posibilidades de generar cambios en la estructura de poder. Con una sonrisa generosa, Estela de Carlotto conversó con Segundo Enfoque.

Por Jairo Straccia
jstraccia@segundoenfoque.com.ar

Lleva veinticinco años de pie. Conoce lo que es caminar detrás de la verdad. Conoce lo que es reclamar justicia frente al poder. Tiene 72 años y es la presidenta de la Asociación Civil Abuelas de Plaza de Mayo, la organización no-gubernamental argentina que se dedica al rastreo de los hijos de desaparecidos que fueron paridos en cautiverio, robados y entregados a otras familias (ver aparte).
Reconocida en todo el mundo, la Asociación ha adquirido, también, un rol político: “Hemos abierto un camino donde si hoy nos preguntan qué diferencia hay entre aquella mujer de hace 25 años y ésta, decimos que somos otras. Hemos cambiado en cuanto a posiciones políticas, ideológicas, en conceptos”, reflexiona Estela Barnes de Carlotto en un escritorio de la Casa de las Abuelas, sobre la avenida Corrientes, soportando el calor de enero.
Casada con un químico y con cuatro hijos, trabajaba en la docencia cuando la represión ilegal le arrebató a una de ellos, Laura, a la que halló asesinada luego de haber parido a su hijo, sustraído y otorgado a una familia ilegítima. Desde entonces, su lucha se ha ido ramificando. Su dolor, estrechando vínculos con el dolor de otros.
En una vida como la suya, que ha sido de búsqueda de chicos, búsqueda de la verdad, búsqueda de justicia, ¿con qué otras cosas se ha encontrado?
Hemos estado enriqueciéndonos, y pudiendo hacer muchas cosas. Eso es lo interesante, que este dolor transformado en lucha, a uno le da la satisfacción de que la lucha es para todos, no solamente buscar el nieto o el desaparecido, sino buscar, en el caso particular de Abuelas, el bienestar del niño, que no se mueran de hambre, que sus padres tengan un techo, un trabajo, que ellos puedan ir a la escuela, educarse, tener salud, o sea todos esos derechos de los niños que están avasallados, y las Abuelas somos parte de toda esta lucha social para recomponer lo que es ahora una crisis fenomenal en Argentina.
Usted dice “somos parte de esa lucha social”. ¿Cómo era su vida política antes de Abuelas, antes de la dictadura?
Yo no tenía ninguna militancia política partidaria. Cuando me tocaba votar, votaba. Los golpes militares que sufrimos, cuando avasallaron el poder no me sacudieron, a pesar de sus agravios, de sus muertos –porque en el golpe de 1955 hubo muertos y desaparecidos, y fusilamientos. No teníamos una formación como para repudiar todo eso. Yo era maestra primero, fui directora de escuela después, tuve cuatro hijos, los eduqué a la manera nuestra, con libertad. Por eso resultaron ser chicos que protestaron en contra de un sistema como el de la dictadura y les tocó la persecución, la muerte. Yo tenía una vida burguesa, tranquila, como programada, sin imaginarme que me iba a tocar vivir esta historia. Era una mujer que tenía mis tiempos, yo sabía que iba a ejercer la docencia hasta algún momento, me iba a jubilar, me iba a dedicar a mis nietos, a pasear, a hacer una vida, como la que pensé que podía hacer, en un país donde eso era posible soñarlo. Pero vino la dictadura y arrasó con todo. Y no hay cosa más dolorosa que a una madre le secuestren y le maten a un hijo o una hija. Entonces ahí, ya no hay opción, ya no hay camino, ya no hay otra cosa que buscar la verdad y la justicia.
¿Cómo ha visto la reacción de gran parte de la clase media argentina a partir de diciembre de 2001?
Nuestra sociedad disponía de una enorme clase media. La que en su momento nos decía a nosotros ‘a mí no me tocó’, ‘por algo será, en algo andaban’, ‘mis hijos no hacían nada, en cambio los de ustedes sí’, y nosotros les decíamos ‘miren, ustedes no están fuera de lo que pasó, ustedes también fueron afectados por la dictadura...’. Esta sociedad no ha estado preparada para un camino democrático. Hubo desde el año 1930 sucesivos golpes de Estado, que fueron interrumpiendo los procesos democráticos. Acá no hay cultura democrática. Todavía hay autoritarismo, hay discriminación, hay todavía enquistadas malas costumbres que se van borrando.
Esta sociedad que arrastraba todo esto ha ido cambiando, ha ido creciendo, ha ido compartiendo. Por eso antes nos llamaban locas y hoy nos aplauden y nos dicen gracias, nos reciben con cariño, nos acompañan, porque hubo un cambio y un crecimiento social.
La clase media, a la que el gobierno de (Fernando) De la Rúa le tocó el bolsillo, con el tema bancario, sale a la calle a manifestar porque fue agredida en su patrimonio, que está bien ganado, honestamente ahorrado, pero que era su patrimonio, y sale por eso y se une a otras consignas que no son esas sino nuestras consignas. He escuchado a muchos manifestantes de los famosos cacerolazos decir ‘esto pasa porque hay 30 mil desaparecidos, porque hubo una dictadura’. Entonces ahora, muchos se han dado cuenta de que nos tocó a todos. A unos con la muerte y desaparición del hijo, a otros porque le roban en la casa, le roban el auto, le roban el dinero del banco o del bolsillo, que es lo que ha pasado lamentablemente.
¿Participa de alguna asamblea barrial? ¿Qué le parecen las asambleas barriales?
A mí me parecen una expresión fantástica, de gente que en un barrio tiene determinadas características y necesidades, y se reúne para reclamar. Yo no puedo participar de una asamblea porque estoy acá en una tarea muy absorbente y muy fuerte, viajo mucho al exterior y estoy en muchas otras cosas, pero conozco los lugares en que se hacen, a la gente que se une a nosotros, que se acerca, como a los piqueteros también.
El 27 de abril próximo hay elecciones presidenciales en Argentina: Eduardo Duhalde, Carlos Menem, Néstor Kirchner, Adolfo Rodríguez Saá, Ricardo López Murphy buscan llegar a la Casa Rosada cueste lo que cueste. ¿Cómo ve el proceso electoral?
Lo veo cerca y lejos. Muy cerca porque para el 27 de abril falta muy poco y lejos porque todavía no sé los nombres reales de los candidatos. Me parece una barbaridad, pensando en Europa donde ya hay países que se están preparando para la elección del 2006. Nosotros estamos todavía sin tener los candidatos posibles. ¿Por qué me gustaría verlos y saber quiénes son? Para preguntarles qué proyectos tienen en materia de derechos humanos. Para ver qué van a hacer con las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, con los indultos. Qué respuesta nos van a dar a las madres, a las abuelas, a los familiares, y cómo van a solucionar el tema de las violaciones, la falta de seguridad, que es herencia de un pasado que es presente.

América Latina

Ella y las Abuelas de Plaza de Mayo han recorrido el mundo. Las recibió el Papa. Se entrevistaron con presidentes de todas las latitudes, así como con ministros del más alto nivel. Hasta se escuchó el nombre de Estela de Carlotto como fuerte candidata al Premio Nobel de la Paz durante 2002. La voz contra los crímenes de lesa humanidad del último gobierno que asaltó el poder en Argentina entre 1976 y 1983 se escucha, incesante.
América Latina hoy. Pobreza y exclusión. Renacen agrupaciones con reivindicaciones políticas y sociales. A su vez, se profundiza la presencia militar, política y económica de Estados Unidos, otrora promotor de la llegada de las botas al poder.
¿Usted piensa que América Latina se ha curado de los golpes de Estado?
Yo creo que ya han quedado atrás. No creo que vuelvan a imponerse. No nos olvidemos de que estos golpes de Estado nacen con dictaduras similares en todo el continente latinoamericano porque hubo una doctrina de la seguridad nacional impuesta por Estados Unidos. Ya eso no existe. Estados Unidos está mirando a Irak y el petróleo, a Venezuela y el petróleo. Está mirando otros intereses y a nosotros nos sigue poniendo el pie encima por intereses económicos también. De manera que no creo que la historia de las dictaduras vuelva a repetirse ni existe ese peligro en ningún país de Latinoamérica porque primero, no están dadas las circunstancias, y segundo, el pueblo no lo permitiría.
Usted participó en diciembre último del Foro Social Europeo. ¿Qué conclusión extrae de esas reuniones mundiales como la reciente en Porto Alegre y cómo ve a América Latina de cara al futuro?
Estos foros están interpretando la necesidad de América Latina en este caso, de rechazo al neoliberalismo, a todo lo que son las políticas del Fondo Monetario Internacional, a las presiones de Estados Unidos, contra el querer imponer el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), cuando tenemos el MERCOSUR por hablar del Cono Sur. Ahí va gente de todo el mundo, de todas las condiciones sociales, de todas condiciones académicas, culturales, políticas y además también de las bases, a expresarse, y yo creo que es un intercambio muy enriquecedor y que demuestra que hay una Latinoamérica unida.
¿Hasta dónde alcanza la paz para soportar tanto dolor y tanta opresión?
La paz es un sentimiento que viene de adentro, la paz se saca de adentro, no se inventa. Nadie puede tener paz si vive en conflicto y vive en guerra interna. La paz es saber que uno está haciendo lo que debe y bien. Es no tener odio, no tener rencores, no tener revanchas, es ayudar al otro, no pensar en uno nada más, sino también pensar en el otro, en el que está al lado, el que necesita, extender la mano y darnos la mano, juntarnos. Todo eso hace que la palabra paz tenga un sentido real y práctico, que no sea solamente una palabra de tres letras, sino que sea una realidad en ejecución, y yo creo que estos sentimientos de amor, de no-odio, de solidaridad, de unidad, son los que van a llevarnos a tener, en la Argentina sobre todo, una verdadera democracia. Arriba

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