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DIÁLOGO CONTRA LA HOMOFOBIA

La pelea de los gays y las lesbianas

En una entrevista con César Cigliutti, presidente de la Comunidad Homosexual Argentina, Segundo Enfoque indagó sobre la lucha contra la discriminación por orientación de sexo e identidad de género. Cigliutti cuenta cómo es la batalla por la igualdad de derechos y la búsqueda cotidiana de respeto. En el corazón de una sociedad mayormente católica y acostumbrada a considerar “anormales” a quienes tienen parejas de su mismo sexo, en la CHA son optimistas, pero incesantes.

Por Jairo Straccia
jstraccia@segundoenfoque.com.ar

“La homofobia y el heterosexismo se transmiten las más de las veces de forma extremadamente sutil, a menudo sin que uno se dé cuenta, más en lo que se oculta que en lo que se dice. En nuestra sociedad, los únicos modelos que se trasmiten son los heterosexuales, no se hacen apenas referencias a modelos de afectividad homosexual que ayuden a los adolescentes lesbianas y gays a configurar su identidad de forma sana.”
La explicación pertenece a un documento llamado “Cuestiones sobre la Orientación Sexual”, firmado por la Federación Estatal de Lebianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGT)[i], de Catalunya (ver aparte). El texto continúa así: “Constantemente se habla sin tener en cuenta la posibilidad de que haya lesbianas y gays presentes, que posiblemente estén sufriendo ante un chiste que los ridiculiza o ante la presunción de que a todos se apliquen normas heterosexuales. Esto se denomina presunción universal de heterosexualidad”.
Este trabajo, que describe las preguntas básicas sobre la homosexualidad, es uno de los documentos que ofrece a sus visitantes el sitio oficial de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA)[ii], una organización no gubernamental de casi 20 años, integrada por “gays, lesbianas, travestis, transexuales y bisexuales que trabajan ad-honorem por la no-discriminación de las personas en razón de su orientación sexual e identidad de género”.
Nacida el 16 de abril de 1984 por medio de una asamblea, según su historia oficial, ha dado incansablemente batallas en la búsqueda de que los homosexuales tengan igual trato y derechos que los heterosexuales. Sin embargo, la primera lucha fue larga y fue para conseguir su personería jurídica. Su primer presidente fue Carlos Jáuregui, hoy un símbolo de la entidad.
A partir de entonces, no sólo el objetivo de la no-discriminación ha sido embanderado por la organización, sino que como una institución que defiende los derechos humanos (como se consideran), ha participado también en distintas marchas y actos. Así, en diciembre de 1984 participaron de marchas en defensa de la democracia, más tarde se movilizaron contra las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, repudiaron la visita del Papa en el 1987 y han concurrido a manifestaciones por la liberación de presos políticos.
En diciembre de 2002, ganaron más espacio del habitual en las tapas de los diarios al conseguir la aprobación de la ley 1.004 de unión civil en la Ciudad de Buenos Aires, que otorga a las parejas de hecho (tanto homosexuales como heterosexuales) derechos sociales y laborales. El actual presidente de la CHA es César Cigliutti, quien mantuvo un diálogo con Segundo Enfoque, para comprender cuán incomprensibles son los que discriminan.

Luego de logros como la unión civil en Buenos Aires, ¿hacia qué cambios legales apuntan para igualar los derechos de los homosexuales con los de los heterosexuales en Argentina?

Falta la unión civil a nivel nacional y eso conlleva dos grandes temas que están pendientes, que son el tema de la herencia y el de la adopción, que no están contempladas en la ley de la Ciudad de Buenos Aires, porque no es el ámbito. Buenos Aires reconoce todos los derechos que puede reconocer la ciudad a una pareja de hecho.
Por otro lado, uno de los grandes instrumentos que vamos a tener es la modificación de la ley anti-discriminatoria, que ya obtuvo media sanción en Cámara de Diputados, y ahora supongo que el Senado aprobará. Esta nueva ley incluye dentro de la enunciación de la no-discriminación, la no-discriminación por orientación sexual e identidad de género.
A su vez, también hay mucha legislación provincial perjudicial con respecto al tema de las travestis, de las trabajadoras sexuales. Y ahora, hay una embestida de parte de algunos sectores muy reaccionarios de modificar el Código Contravencional (de Buenos Aires), para asemejarlo a los edictos policiales que para nosotros eran un instrumento terrible de persecución.
Más allá de las demandas legales que llevan adelante, ¿cómo hacen para luchar contra la discriminación presente en el día a día, en el trato hacia Uds. o en los diálogos entre heterosexuales?
Haciéndonos cargo de todo. A nosotros nos interesa y trabajamos en el ámbito legislativo y también en el área de salud, haciendo campañas de prevención de VIH SIDA y otros temas. Pero también pensamos que las leyes tienen un poder educativo en la sociedad. Porque las leyes educan y de hecho la unión civil tuvo un fuerte impacto en la sociedad.
Pero por ejemplo, el habla diaria, opino, incluye manifestaciones contra los homosexuales que dan cuenta de una profunda “cultura de la homofobia”, por llamarlo de algún modo, dentro de la sociedad. ¿Qué hacen con eso?
Nosotros nos apoderamos del insulto. Nosotros, la palabra “puto”, por ejemplo, también la usamos. Y la re-significamos, para quitarle esa significación de insulto, para que deje de ser un insulto, para que haga referencia a lo que significa la palabra, que es una orientación sexual.
Debe haber choques muy seguido en las conversaciones.
Lo decimos todo el tiempo, a mí me pasa todo el tiempo. Cuando me dicen 'este es un puto de mierda', le decís, 'lo de puto, no'.
¿Hacia adónde dirigen sus reclamos, sus reivindicaciones?
El Estado tiene que garantizar la no-discriminación. Nosotros trabajamos con el ministerio de Salud, en campañas de prevención de VIH SIDA, en distintos ámbitos, con el Consejo de Niños y Niñas de la Ciudad de Buenos Aires. Nuestro ámbito de trabajo es con el Estado, en una postura de reclamo, usando los medios de comunicación para comunicarnos con la sociedad.

¿Cómo evalúan el papel de los medios?
Recuerdo que el año pasado realizaron un escrache frente al diario La Nación, debido al trato que les había dado respecto de la sanción de la unión civil.
Salvo algunas excepciones, los medios de comunicación son hasta cómplices. Por ejemplo, los medios gráficos. La Nación cambió bastante después de la sanción de la unión civil. Si vos ves cómo fue difundida la noticia y cómo se tratan los temas ahora, la verdad es que no podemos decir nada, al contrario. Después del escrache, cambió. Nos dijeron 'nosotros no discriminamos, no tenemos ningún problema', pero habían escrito un editorial titulado 'Nuevo ataque a la familia' (tras la sanción del proyecto). Aunque los editoriales los escriben distintas personas: hoy hay uno de (Ricardo) Roa en Clarín, que es terrible, contra la transexualidad, como si la sexualidad de los seres humanos dependiera de un microscopio (Nota del R.: el 28/01/04 los diarios contaron cómo un transexual se había operado sus genitales y en Clarín se le dedicó el comentario “Del editor al lector”, escrito por el Editor General del matutino, Ricardo Roa).
¿Y con la televisión, cómo se llevan?
La televisión es otra cosa. La nueva ley anti-discriminatoria va a ser muy importante para que por ejemplo, un periodista no hable impunemente y no manifieste impunemente su homofobia. Por ejemplo, (el conductor televisivo y empresario de medios Marcelo) Tinelli. Todos hacemos humor, pero cuando siempre es peyorativo, y tiene una carga negativa, no estás haciendo humor, estás manifestando tu homofobia. Son dos cosas distintas.
En su página web se anuncia que brindan distintos servicios a quienes se acerquen, como asistencia en salud. ¿Cómo es esto?
La discriminación tiene distintos efectos. Y más cuando se da por orientación sexual o identidad de género. Por ejemplo, si vos sos judío, tu mamá y tu papá son judíos. Si sos negro, también, o por lo menos uno de ellos. Si sos gay o lesbiana, no. Se supone que tus padres son heterosexuales. Y se supone que no es buena noticia decirles “mamá soy gay”, “papá soy lesbiana”. Eso produce una serie de conflictos en muchas personas que necesitan ayuda, atención, o poder hablarlo, etc., como grupos de auto-ayuda. Nosotros siempre partimos de entrevistas con psicólogos, para hacerlo una cosa seria.

También dan ayuda legal. ¿Cómo?

Por empezar tenemos una línea contra la discriminación, que funciona las 24 horas donde todos los casos que nos llegan los atendemos. Y segundo, todos los temas referidos a discriminación por orientación sexual e identidad de género, que nos enteramos o que vemos, los trabajamos. Tiene que ver con casos de querellas y denuncias por discriminación.
¿Atienden mucha gente por año, en ambos servicios?
Miles de personas.

¿Consideran a la CHA una organización política?

El marco nuestro son los derechos humanos, y con esto nos basta y sobra. Somos una organización política y de derechos humanos. Es imposible defender los derechos humanos sin hacer política. Hemos conseguido conquistas muy importantes y la tradición es muy importante. Que una organización se mantenga más de 20 años ya da como un lugar reconocido.
¿Cómo está integrada?
Hay un grupo de activistas, que seremos 30 o 40. Y después están los grupos de reflexión (gente con SIDA, o grupos de padres, etc.), que son cientos y cientos.
¿No temen que al realizar la defensa de su orientación sexual, estén alimentando también alguna “discriminación al revés”, por llamarlo de alguna manera? Digo, por ejemplo pensando en las “marchas del orgullo gay”, que se hacen los 28 de junio, ¿no pueden aislarse?
No, durante muchos años ese fue un debate dentro del movimiento, porque en inglés se habla de “orgullo” y la traducción sonaba muy fuerte. Algunos hablaban de “dignidad homosexual”, pero desde hace años decidimos usar la palabra “orgullo” para contraponerla a la vergüenza, que es lo que nos quieren imponer por ser gays y lesbianas. Y hay entonces una reivindicación de la palabra orgullo. Porque el asumirte como gay o lesbiana es todo un trabajo, es toda una construcción y uno tiene que estar totalmente orgulloso de ese trabajo.
¿Cómo se sostienen frente a las críticas de la Iglesia Católica argentina? ¿Buscan debatir con ellos, o lo descartan?
Vamos al choque, de debate, nada. Choque y enfrentamiento. Porque cuando escriben los documentos que escriben y dicen las cosas que dicen, ¿cuál es el debate? Lo único que podés hacer es manifestarte en contra y condenar todo lo que están haciendo y diciendo. Y que se fijen en la cocina de ellos, que están llenos de monjas y curas violadores. Además, la Iglesia a nivel internacional, y específicamente en Estados Unidos, manipuló el tema de la homosexualidad, y eso fue denunciado por un montón de organizaciones allá en Estados Unidos: difundió más los casos de violación de sacerdotes con chicos, que los de sacerdotes con nenas. Queda demostrado el nivel de homofobia de la Iglesia vaticana.
Pensando en la sociedad argentina, que mayoritariamente se dice católica, y con la Constitución Nacional sosteniendo ese culto en el artículo 2º, ¿cómo imaginan que evolucionará su lucha por la igualdad de derechos y la no-discriminación?
Dos cosas. Somos optimistas porque todos los síntomas son buenos, la sociedad cambió bastante. Y con respecto a la presión de la Iglesia, ellos saben también que la sociedad mucha bola no les da. Por ejemplo, ellos están en contra del divorcio, y los cristianos se divorcian igual. Así que la que se está quedando sola, en realidad, es la iglesia vaticana.


[i] FELGT: www.felgt.org
[ii]
CHA: www.cha.org.ar

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DOCUMENTOS

Cuestiones sobre orientación sexual. Por FELGT.

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