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Entrevista

Los cazadores 

En la Procuración General de la Nación el fiscal Norberto Quantín encabeza una Comisión Investigación de Medicamentos Adulterados. En ella, los fiscales Marcelo Munilla La Casa (Fiscalía 36) y Adrián Giménez (Fiscalía 27) son quienes hoy están a cargo del arduo trabajo de sacar de circulación los fármacos cuya composición ha sido alterada. Le contaron a Segundo Enfoque, entre otras cosas, los alcances de su indagación al tiempo de que se quejaron por las leyes estancadas en el Congreso que podrían facilitar su labor y asegurar el consumo de remedios lícitos  a la población. 

Por Jesica Bossi y Jairo Straccia 

¿En cuántos casos han intervenido? 
AG:
Nuestra intervención es muy distinta de acuerdo con la modalidad de la causa. Hay investigaciones que las manejamos íntegramente nosotros y hay otras en las que solamente nos limitamos a darle una cabida jurídica a la aparición de una sustancia adulterada en el mercado que detecta la autoridad sanitaria, en nuestro país el Instituto Nacional de Medicamentos (INAME). Debemos estar cerca de las 300 causas, fácil.
¿Cómo transcurre habitualmente una investigación?
AG:
Siempre que investigamos la falsificación de medicamentos involucramos distintas normas penales. Una de las normas es el envenenamiento que es la hipótesis de máxima, que pertenece a la justicia ordinaria y por lo tanto intervenimos nosotros. La otra norma, es la de la ley de marcas, que está reservada a la justicia federal. Por lo tanto, muchas de las causas que nosotros iniciamos, que van bien encaminadas y tienen éxito, finalmente van a parar a federal.
MM:
Es muy difícil probar que la muerte de la gente fue producida por el remedio que tomó. Porque eso tendría que surgir de una autopsia, y los médicos tendrían que saber qué ir a buscar. La gente por lo general en aquella época, pensaba que se moría por la propia dolencia, no por el efecto nocivo que le podría haber producido el medicamento en mal estado, falsificado, o como sea.
AG:
Todo lo que se sabe ahora sobre las técnicas de falsificación de medicamentos no existía en aquella época. Si bien hubo causas por el Madopar, el Tegretol, el Simemet, y otros medicamentos peligrosos, nunca se pudo adjudicar una muerte específica con la falsificación de medicamentos.
¿Cómo actúan este tipo de bandas?

MM:
Todas tienen características comunes y se tocan algunas de ellas en determinados puntos, que por lo general es la comercialización. Nos hemos encontrado con distintos personajes, siempre asociados. Si bien una persona puede dedicarse a la falsificación, es muy difícil que una persona pueda abarcar todos los rubros que la falsificación de medicamentos tiene. O sea, hay gente que pinta, gente que emblista, gente que comercializa, gente que reparte, o sea, por lo general, son personas asociadas a esta singular forma de falsificar, que hacen que conformen una banda o una asociación ilícita que son delitos a los que muchas veces nosotros también apuntamos. La mayoría de las bandas tienen puntos de contacto, ya sea el que le provee el blister, el que le provee el PBC, el que le provee la pintura, generalmente tienen algún tipo de contacto y trabajan todas en distintos lugares, por lo general en la provincia de Buenos Aires. La mayoría de los procedimientos se hicieron en el conurbano bonaerense. Por allí están instalados la mayoría de los laboratorios clandestinos y su comercialización la hacen en Capital Federal o son enviados al interior del país. Hemos detectado productos fabricados acá en Capital Federal o en San Martín, vendidos en Mendoza, por ejemplo. Y además, a lo mejor te ponés a investigar la falsificación de la aspirina y cuando vas, ya no fabrican más aspirina. La cantidad es variable. Y en estos procedimientos hemos encontrado maquinaria que es muy costosa, toda camuflada en galpones.
AG:
Cuando hablamos de laboratorios nos referimos al lugar donde se fabrica el medicamento en sí mismo. No tiene nada que ver con la proporción. Cuando hablamos de laboratorio clandestino puede ser una casa de familia, un baño o una fábrica.
¿Hubo casos de adulteración en laboratorios habilitados?

AG:
Hemos investigado algunos, pero nunca hemos encontrado.
¿Los laboratorios apoyan las investigaciones? ¿Cuál es su rol?

AG:
El rol de los laboratorios es complicado. Habría que preguntarles a ellos. Por un lado los laboratorios conforman las Cámaras de Medicamentos y las Cámaras de Medicamentos son las que sustentan con fondos propios, el mecanismo de investigación que hace el INAME que es la base de nuestras investigaciones. Que es el Programa de Pesquisas. Por ese lado, existe un apoyo sin el cual en Argentina nadie podría controlar nada de lo que estamos haciendo.
El doctor Carlos Chiale, titular del INAME, sostuvo que los laboratorios no tenían nada que ver con la financiación.
AG:
Nosotros nos hemos mantenido al margen de la cuestión institucional. Te diría que en forma totalmente consciente y a propósito. A mí no me interesan los intereses de los laboratorios ni de nada, solamente la salud de la población.
 
(El fiscal Munilla La Casa muestra una plancha de Bayaspirinas truchas) ¿Qué dicen los laboratorios, porque son productos conocidos?
MM:
Nada, no tenemos mucho trato con los laboratorios. Por lo general, son medicamentos de venta libre, porque es más difícil falsificar alguno que sea con receta, aunque igualmente los hemos encontrado. Nosotros nos manejamos con prescindencia del interés económico de los laboratorios, del interés de publicidad que puedan tener, eso no nos interesa. Nosotros organizamos todo el aspecto penal y ahí limitamos nuestra actuación.
AG:
Una sola vez fuimos invitados por Roemmers a ver su laboratorio. Creo que es uno de los más avanzados en cuanto a técnica en la República Argentina. Nosotros fuimos y nos vino bien, porque conocíamos muchos laboratorios clandestinos, pero nunca habíamos visto uno en serio.
¿Hubo condenados por sus causas?
MM:
Sí, muchos. Y actualmente hay detenidos y procesados. Si bien tenemos mucho trabajo, ha disminuido mucho la cantidad de medicamentos falsos, por lo menos acá en la Capital Federal. El mismo director del INAME ha dicho que las farmacias están casi limpias. En tanto y en cuanto la población se acostumbre a eso, a comprar su medicamento en la farmacia. No en el tren, ni en el quiosco. Los hallazgos en las farmacias son casi cero. Y las mismas investigaciones nos están llevando a nosotros a descubrirlos incluso mucho antes de que lleguen.
¿Ha habido víctimas fatales?
AG:
No ha habido víctimas fatales comprobadas. Sobre qué se considera envenenamiento desde el punto de vista judicial hay una larguísima discusión, de la cual nosotros nos valemos para poder actuar, porque no hay un tipo que aluda nada más que a la adulteración en sí misma.
MM:
Concretamente, el Código Penal no tiene un artículo que prevea la falsificación de medicamentos.
AG:
Por eso entramos por el lado del envenenamiento. Hay una larga discusión. A veces se da, y otras no. Quizás el medicamento produce un mal que no puede ser considerado envenenamiento.
MM: Muchas veces nosotros allanamos laboratorios clandestinos pero no hay nadie que haya consumido esas pastillas, entonces, eso puede causar envenenamiento, sí, pero no hay nadie que la haya tomado.
¿Qué saben de las leyes que se plantearon en el Parlamento?
MM:
Hemos intervenido en la confección y redacción. Nos han pedido opinión, hemos corregido, trabajado con el diputado (Héctor) Polino, en el proyecto que más se acercó. Participamos en la Comisión de Legislación Penal, llevamos los proyectos, y se llegó a un articulado casi definitivo de lo que nosotros veíamos como necesario para modificar el Código Penal.  Fue hace un año y medio. Pero todavía no pasó nada.
¿Y por qué no se sanciona?
AG:
En materia procesal y en materia penal hay reformas mínimas que para nosotros, que somos los operadores del sistema, se caen de maduro. Son tan evidentes, y ahí están. Yo no sé si lo que pasa es que hay intereses creados.
MM:
Nosotros no somos políticos de ninguna manera, no nos acercamos ni un poquito. Contribuimos con nuestra opinión jurídica nada más. Desconocemos el teje y maneje, el interés, la necesidad, cómo lo negocian, cómo lo manejan, el por qué no se dan cuenta de que acá se afecta la necesidad de la población y de que acá estamos nosotros peleando contra figuras que tenemos que adecuarlas a lo que la gente reclama. Hace un año y medio que está el proyecto y no sale.
AG:
Igual son tipos penales complicados. Doctrinariamente son muy discutidos. Nosotros apuntamos a tener un tipo penal que se denomina de “peligro abstracto”. Son tipos penales que hay muy pocos en la legislación argentina y son muy discutidos, donde la ley presupondría en el caso de la falsificación de medicamentos que por el sólo hecho de ser medicamentos al ser ingeridos o tomados por la víctima para atacar determinada patología, van a producir por omisión o por acción un efecto dañoso para la salud. Eso se traduciría en la falta de necesidad de demostrar ese daño.
MM:
No hace falta encontrar la víctima, concretamente. Además, cuando nos consultaron sobre la reforma de los artículos 200 y siguientes del Código Penal, nosotros dijimos que debería haber una figura que agrave la pena cuando estas acciones fueran hechas con el concurso de dos o más personas porque necesariamente siempre se va a necesitar el concurso de dos o más personas. Y que agrave la pena porque ninguno ignora lo que hace. Arriba

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