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EXCLUSIVO:
ENTREVISTA A JOSÉ SARAMAGO, ESCRITOR PROTUGUÉS
"Argentina
necesita alternativas de izquierda"
En mayo último, cuando
se definía el nuevo gobierno de Argentina, el premio Nobel de
literatura, José Saramago, presentó en ese país su último
libro, “El Hombre duplicado”. En tal oportunidad, el
periodista brasileño Marcio Resende lo entrevistó y la
charla fue publicada de manera parcial en el Diario de Noticias de Portugal y en el matutino Clarín, de
Argentina. Aquí se difunden por primera vez los tramos inéditos,
donde el autor de “La Caverna” habla de la Argentina y su
crisis, de la democracia y los medios, y critica al peronismo:
“Ha entrado en un estado de putrefacción”, subraya.
Por Marcio Resende*.
Especial para Segundo Enfoque.
Las jornadas maratónicas
en Argentina le permitieron aceptar elogios sobre su condición
física. “Estoy muy bien para aguantar este ritmo”, admitió
a sus 80 años. Y reveló: “Sufro de una especie de compulsión,
cuanto más cansado estoy, más hablo”. Y José Saramago
habló.
¿Cómo
avizora el futuro de la Argentina? ¿Existe alguna vía para
que salga del pozo?
Probablemente,
Argentina no pueda volver a ser el país que fue. El modelo
social de antes no podría transportarse a los tiempos
actuales. Pero como decía Carlos Drummond de Andrade (poeta
y escritor brasileño), los argentinos tienen una piedra
en el medio del camino. Y la piedra se llama peronismo. No
quiere decir que sea algo irracional. Yo diría que es
“erracional”. Irracional es cuando no se tiene razón.
“Erracional” significa estar privado de razón. Es una
forma más de culto. En el peronismo no hay un cuerpo de
ideas. Es apenas populismo. En el fondo, es comprar barato la
voluntad popular. Evidentemente, ahora los peronistas dirán
que se actualizaron y que tienen otra apreciación de lo que
debe hacerse. No sé hasta qué punto eso es cierto. No tengo
nada contra el Partido Justicialista, pero me parece que su
papel histórico se agotó. Y la Argentina necesita otras
alternativas que el peronismo no le puede dar.
Da
la impresión de que el peronismo ha llegado para quedarse un
largo tiempo en el gobierno argentino.
Hay
un caso verdaderamente extraordinario. Fue el principio de la
transición política en España después de la muerte de
Franco. Adolfo Suarez, secretario del movimiento oficial, fue
el primer agente de la transición. Alguien que comprendió
que el franquismo estaba muerto. Él era un político del
antigüo régimen, pero entendió que tenía que facilitar la
transición. Y lo logró. Una persona importantísima para la
democracia. Alguien que estaba integrado al aparato del poder.
No sé si Kirchner será el Adolfo Suarez de Argentina. No sé
si será capaz de terminar con algo que no sólo es nocivo
para la Argentina sino que le impide seguir adelante. Esa
presencia obsesiva del peronismo es como un fantasma que
convendría enterrar lo más pronto posible. Mientras eso no
suceda no van a aparecer alternativas de izquierda.
Elisa
Carrió, por su discurso, ¿podría ser esa nueva alternativa?
No
lo sé, pero creo que no. Tengo que decirlo con la máxima
cautela porque no tengo conocimiento suficiente, pero no me
parece que pudiese serlo.
¿Considera
que la sociedad argentina aprendió algo de la crisis?
En
el auge de la crisis se hablaba sobre la alianza de la clase
media con los pobres. Como la clase media se había
desmoronado, salió a las calles para protestar y se encontró
a los pobres que ya estaban ahí. Se decía que finalmente la
clase media había descubierto la pobreza. Y en ese momento yo
decía: “Dejen que cambie un poco la situación, que la
clase media recupere sus ahorros y su status social, y van a
ver que se va a olvidar otra vez de los pobres”. Es lo que
está pasando ahora.
¿Cómo
se explica que un pueblo con una de las mejores formaciones
educacionales de Latinoamérica sea tan mal representado
politicamente?
Creo
que de alguna manera la sociedad argentina está secuestrada
por el peronismo. Para mí, el peronismo va a entrar, si es
que ya no está, en putrefacción. Se va a acabar. Pero eso no
resuelve la cuestión porque aunque termine como presencia
masiva, siempre habrá restos de peronismo dispuestos a
reorganizarse. Tienen que surgir nuevas generaciones con
nuevas ideas, con nuevos valores. La desaparición de miles de
personas jóvenes, inteligentes y preparadas es una ausencia
terrible para el país. La generación de izquierda, que tendría
ahora 50 años, desapareció. Los que podrían formar esas
alternativas no están. Fueron asesinados, torturados,
desaparecieron. Hay un vacío generacional. Es necesario que
la juventud comprenda que tiene un lugar que ocupar. Un lugar
que está vacío y que no puede ser entregado a vestigios del
pasado que gerenciaron el país como si fuese una cosa suya.
Carlos
Menem, ¿es ya parte del pasado?
Dejé
de tener cualquier consideración por el ex-presidente Menem
cuando supe que él dijo leer continuamente las obras de Sócrates
y que en su mesita de luz, creo, tenía las obras completas de
Sócrates. No se puede, bajo ninguna hipotesis, dejar pasar
eso. Esto es ignorancia descarada, una ignorancia insolente
que no se cuestiona a sí misma. Nunca, nunca él puede haber
oído que Sócrates dejó alguna obra escrita.
Después
de su decepción con la administración de Cuba, ¿usted
visualiza algún tipo de revolución en Latinoamérica? ¿Qué
le despierta el presidente de Brasil Luiz Inacio “Lula” Da
Silva?
Lula
se presenta como algo nuevo. Viene con ideas. Pero vamos a
ver. Sigo pensando que la administración Lula está en un
buen camino. Pero no creo que sea una revolución. Ahora posee
apoyo popular y los medios para llevar adelante una tarea que
ojalá pueda cumplir. Lo que va a pasar es que países como
Argentina y Chile van a estar mirando lo que pase en Brasil,
esperando que un buen resultado de los cambios puedan
influenciar en el proceso político, sobre todo, argentino.
Pero hay señales de amenaza. Estados Unidos, que hasta ahora
venía un poco distraído con otras situaciones en el mundo,
creadas por ellos mismos, ya anunció que va a mirar de nuevo
hacia América Latina. Ese no es un buen anuncio. No es una
buena señal.
¿Cuál ha
sido, desde su perspectiva el papel de los medios de
comunicación en la crisis?
Los
poderes instituidos como aparatos partidarios funcionan y
controlan los medios de comunicación. Hay una falta de
libertad interior. Eso no se impone desde afuera. El tipo de
libertad interior en muchos medios de comunicación social de
este lado del Cono Sur hace que la censura se ejerza dentro de
la propia redacción. Es el dominio de la gran empresa sobre
los diarios y la relación de concubinato entre la gran
empresa y el gobierno de turno. Todo eso forma una cadena de
intereses cuya punta extrema es el diario. Es común que el
diario se limite a informar sin correr riesgos. Cuando se
arriesga, está suficientemente protegido para dar la opinión
que conviene al poder. A veces arriesga si tiene la esperanza
de que el poder sea sustituido. Es la apuesta al poder que se
viene. Hay siempre una relación perversa en ese trinomio
Estado-empresa-diario. Se puede decir que, en rigor, ya no
existen diarios: hay empresas periodísticas.
¿Cuán
fundamental son los medios en la construcción de una sociedad
más justa?
Este
es apenas un aspecto de una cuestión más amplia y profunda:
¿cuál es el papel del ciudadano en una democracia? Llegaríamos
a la conclusión de que se limita a las elecciones de un
parlamento y de un gobierno. Pero el poder está en otro lado.
Está en los poderes económicos que no son democráticos. Un
consejo de administración de una multinacional no se presenta
a las elecciones. Pero después pasa a controlar, directa e
indirectamente, el llamado poder político. Los gobiernos son
comisarios políticos del poder económico.
* Marcio Resende es
Licenciado en Comunicación Social con habilitación en
Periodismo. Trabaja para TV Bandeirantes y Bandnews
(Brasil), para Jornal Expresso, Rádio Renascença
y TV Sic Noticias (Portugal), y realiza colaboraciones
en el diario Clarín (Argentina).
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