ENTREVISTA: SUSANA PIMIENTO, ABOGADA DE
"SUNSHINE PROJECT"
“El peligro
de una guerra biológica es real”
Desde
el año pasado trabaja para impedir el uso de armas biológicas.
Es una de las cabezas de una organización no gubernamental
conformada por científicos, politólogos
y otros voluntarios, con sede en Estados Unidos y
Alemania. Segundo
Enfoque la consultó sobre un eventual ataque bacteriológico.
Por Jesica Bossi
¿Es posible
contrarrestar los efectos de un ataque biológico?
No. Si se trata de enfermedades contra los humanos como ántrax
o viruela- es muy poco lo que se puede hacer para curar a las
víctimas y evitar el contagio masivo porque no hay vacunas en
cantidades masivas. Estados Unidos, al igual que otros países,
cuenta con medidas adicionales de salud pública, como el
mecanismo mediante el cual los hospitales reportan al Centro
de Enfermedades Contagiosas cualquier caso de patologías
“sospechosas”, para diagnosticarlas adecuadamente y poner
en funcionamiento un plan de contención. Sin embargo, la
eficacia de todos esos mecanismos es limitada. La única
herramienta efectiva contra un posible ataque con armas biológicas
es la prevención multilateral, es decir, fortaleciendo el
consenso internacional contra este tipo de armas.
¿Qué tipo de
bomba, además de ántrax y viruela, considera peligrosa?
Otro peligro son las armas “no letales” desarrolladas por
Estados Unidos, que posiblemente se integrarían al arsenal en
la guerra contra el terrorismo. Estas armas están dirigidas a
inhabilitar el enemigo, manipulando el sistema sensorial
(pensamiento) o muscular.
¿Cuál es la estrategia norteamericana con respecto del tema?
Se está realizando una serie de operaciones de inteligencia
con la cooperación de los países aliados-, pero la
eficacia de esos esfuerzos es reducida. Cabe recordar la poca
efectividad de las agencias de inteligencia estadounidenses,
que reportaron la existencia de una fábrica de armas químicas
en Sudán, y después de bombardearla, constataron que se
trataba de una simple fábrica farmacéutica. Este error sirvió
para aumentar el enojo del pueblo sudanés, que acusa de
afectar muchas víctimas civiles, privadas de las vacunas que
la fabrica bombardeada producía.
Estados Unidos ha amenazado a Colombia y a Afganistán con un
ataque biológico para erradicar cultivos de amapola y coca.
¿Cree que se esconden otros intereses?
En
primer lugar, de acuerdo con la Convención es ilegal usar
armas biológicas contra cultivos, independientemente de que
se trate de coca, arroz o papa. Detrás del interés legítimo
de abordar el problema de las drogas, se esconde la estrategia
militar de debilitar al enemigo: las FARC, en Colombia, y el
Talibán, en Afganistán. El cultivo de amapola (para la
producción de opio) es la principal fuente de divisas en
Afganistán, y de manera similar, las FARC obtienen gran parte
de sus ingresos económicos del control de la producción de
cocaína. Un ataque con agentes biológicos tendría efectos
graves en la población campesina, que constituye la base del
poder político de ambos grupos.
¿Considera que puede desatarse una guerra bacteriológica en
un futuro cercano?
El peligro de una guerra biológica es real, y sería
desencadenado por las políticas y actividades del gobierno
estadounidense. Cualquier estrategia para proteger a la
sociedad civil contra un ataque biológico tiene que comenzar
con la revisión de las políticas de la gestión de Bush.
Algunos estados enemigos de Estados Unidos ven en ese país
una clara amenaza y pueden provocar, como represalia, un
ataque biológico en contra de los ciudadanos estadounidenses
o de sus aliados. Arriba
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