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ENTREVISTA CON LOS AUTORES
DE "VALE TODO", UNA BIOGRAFÍA DE HADAD
"El periodista de
la Argentina oscura y mafiosa"
Un
diálogo con Romina Manguel y Javier Romero para comprender el
accionar del controvertido empresario periodístico Daniel
Hadad, dueño de medios de mucha llegada
y de una fortuna importante. Su actual vínculo con
Carlos Menem, el “pacto de convivencia” con el presidente
Néstor Kirchner. Sus contactos con lo peor del poder, su
ascenso vertiginoso, sus padrinos, su futuro.
Por Jairo Straccia
jstraccia@segundoenfoque.com.ar
Hay un sobre de papel madera que circula de
mano en mano en los pasillos de Canal 9, en Buenos Aires,
Argentina. Los empleados se turnan y todos van leyendo,
ansiosos, la biografía no autorizada de su patrón. “Vale
todo”, le pusieron de título sus autores, Romina Manguel y
Javier Romero (ver aparte), para sintetizar la filosofía de
un movilero que se convirtió -en diez años- en el dueño de
uno de los multimedios más poderosos del país.
En la investigación, publicada por Ediciones B en enero
pasado, puede leerse la vida y la obra de Gerardo Daniel
Hadad. Nació el 28 de noviembre de 1961 en el barrio porteño
de Floresta, en el seno de una familia de descendencia siria.
Estuvo cerca de ser monaguillo y estudió derecho en la
Universidad Católica Argentina (UCA). Fue becado a Estados
Unidos y se encandiló con el amercian way of life. En
nuestro país, se sintió atraído por las ideas liberales que
defendía la Unión de Centro Democrático (UceDé), de Álvaro
Alsogaray.
En la UCA, se hizo amigo de los hijos del ex almirante Eduardo
Massera, integrante de la dictadura que gobernó el país
desde 1976. Se acercó al periodismo trabajando con hombres
vinculados a los servicios de inteligencia y comenzó una
carrera en la que sería apadrinado por el periodista Bernardo
Neustadt, el empresario postal Alfredo Yabrán, el argentino
de más influencia en el Vaticano, Esteban Caselli, el ex
gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos Ruckauf, y
el ex banquero Raúl Moneta.
Tejió relaciones con gente del Pentágono, y participó de la
creación de una agencia de seguridad junto a la CIA, con
cuyos representantes en la Argentina mantiene excelentes
contactos, y hasta ha ido a tomar helado y ver fútbol en su
compañía. “Tiene un enorme conflicto con el
reconocimiento, con el poder y con sus orígenes, y con esta
cosa de quedar estigmatizado como un “ladrón de
gallinas”, como un extorsionador menor de pequeños
empresarios, y el tema de la CIA de alguna manera lo
reivindica”, explica Manguel.
En su ascenso, sin embargo, fue decisiva la estrecha relación
con Carlos Saúl Menem cuando éste ocupó la Casa Rosada, ya
que consiguió, gracias al riojano, apropiarse de una de las
frecuencias de mayor alcance de la radiofonía argentina: la
AM 710. Con ella, edificó Radio 10, una emisora que rápidamente
se acomodó en el primer puesto en las mediciones de
audiencia, con un discurso de derecha, liberal, a veces
autoritario y racista, que se extiende en todos sus medios de
comunicación. A partir de allí, comenzó el crecimiento económico
de Hadad y el desarrollo de su imperio mediático (ver
aparte).
Manguel y Romero tuvieron un doble trabajo: pelear para
conseguir la información sobre Hadad, que genera miedo y
reticencia en los entrevistados, y luchar para que el libro
fuera publicado. Como informara este sitio en enero último,
la editorial Planeta frenó su salida en la etapa de impresión.
Sin embargo, la edición se realizó al poco tiempo. Y Segundo
Enfoque, tal como lo había convenido, dialogó con sus autores.
¿Es Hadad un caso especial entre los periodistas y
empresarios de medios de la Argentina, o es el símbolo de un
conjunto de características similares?
MANGUEL: Creo que es un gran exponente de algo de lo que no se
suele hablar mucho, que es la corrupción en este medio y para
qué se puede usar el periodismo. Yo creo que Hadad vio un
negocio en el periodismo que podría haber encontrado en
cualquier otra cosa, vio que el periodismo era redituable para
un proyecto que puede superar en mucho lo que puede ser un
multimedio.
ROMERO: Lo que revela el modus operandi de Hadad es la
manera de hacer negocios y de acercarse al poder de varios
grupos en la Argentina, que casualmente o no están
relacionadas con él. Toda esa Argentina oscura y mafiosa,
desde Massera, del Batallón 601 para acá, o de Carlos Menem,
o de las finanzas como puede ser Moneta, como “Cacho”
Caselli, esas maneras de entender el poder son comunes a todos
esos grupos y Hadad lo expresa muy bien en los medios de
comunicación.
¿Qué objetivo persiguieron al escribir esta biografía no
autorizada?
MANGUEL: Me parece que la sensación que había en el
imaginario colectivo era que Hadad era una especie de ser
corrupto dentro de los medios de comunicación, pero sin
demasiados argumentos. Estaba instalada la idea pero si vos
pedías argumentos de por qué Hadad era un personaje oscuro,
siniestro y manipulador, no te sabían explicar. Nosotros
buscamos los argumentos sobre una idea que estaba instalada y
que tenía razón de ser.
ROMERO: Había como una lectura fácil que era que solamente
era “el testaferro de Menem”. Nosotros contamos no sólo
la vinculación con Carlos Menem, sino cómo lo trasciende.
Había que contar toda la historia. Tratamos de profundizar sobre las pistas que se
hablaban en los pasillos del poder, que formaban parte de la
mitología. Cómo Hadad había llegado donde había llegado,
de qué manera, tratamos de indagar sobre las valijas negras
de la política y de las finanzas que tenían que ver con sus
medios y su crecimiento económico. Queríamos profundizar eso
para contar quiénes manejan los medios de comunicación en
Argentina.
Saben que los medios de Hadad tienen mucha audiencia. ¿Creen
que puede interesarle a esta gente que ustedes cuenten los
“métodos” que usa el dueño de la radio que oyen, o del
canal que miran?
ROMERO: Debe haber gente que escucha Radio 10 que
quiere leer la biografía. Nosotros lo que hicimos fue contar
hechos. Con la menor cantidad de opinión posible, quisimos
contar cómo llegó, donde llegó, quiénes fueron sus
aliados, transcribimos causas judiciales que van probando el
modo en que se maneja.
MANGUEL: Me parece que también que hay mucha gente que
adhiere a la filosofía del “vale todo”, a la idea del éxito
fácil, o de los atajos, o de los sobornos, y que están muy
tranquilos con eso. Cuando leímos muchas críticas de
lectores, algunas venían de este sector, decían ‘OK,
ustedes critican, pero el tipo llegó, tiene guita, un canal,
un multimedio, tiene un proyecto a largo plazo’. En esta
Argentina, el atajo no es lo que se cuestiona. Muchos no se
van a poner a debatir sobre cómo llegó.
Hasta ahora, según se ve en su libro, Hadad hizo de todo
para llegar a posicionarse donde está hoy. ¿Cuál es su
horizonte ahora, qué sigue?
ROMERO: Hemos discutido mucho con Romina el hacer un final o
epílogo, lo que es difícil porque es un personaje que está
vivo, no es que se puede hacer un balance sobre qué significó
para su época. Cuál es el techo no sabemos, sabemos que está
muy interesado, con la sociedad que integra con Moneta, en
comprar La Nación, por ejemplo, en participar en la compra de
Telefé, que está en proceso de venta también. La gente a la
que le ofreció formar el nuevo CEI (en referencia al
multimedio de Raúl Moneta y el Citibank que creció en el
menemismo) no aceptó, pero él ya tiene un canal de TV,
tiene varias radios, tiene un diario y tiene una valija de
dinero muy importante a partir de socios muy poderosos que le
pueden permitir seguir comprando medios en Argentina.
MANGUEL: Creemos que no termina con la compra compulsiva de
medios, creemos que atrás de esto hay un proyecto político
que supera el tema mediático. Pero es muy difícil hacer un
análisis en perspectiva. La plataforma creemos que es la
compra de medios que está haciendo, es la plataforma de
lanzamiento.
¿Ustedes dicen que Hadad pretende ser como Silvio
Berlusconi?
ROMERO: Es una de las hipótesis que manejamos y no agotamos y
seguimos. El espejo de un empresario dueño de varios medios
que se anime en algún momento a jugar a la política, en una
persona joven como es Hadad, que tiene 43 años, no está
descartada por muchos de los que lo rodean. El problema grave
que tiene Hadad es el problema que tiene para relacionarse con
la gente, como se vio en la repulsa que sintió cuando lanzó
el noticiero matinal de Canal 9, que fue derrotado por
el conejo “Pompín” de Canal 7.
MANGUEL: Hay una visión ciertamente hipócrita, porque no lo
quieren a Hadad, no quieren ver su cara en un programa, le
dicen que ‘no’, pero a sus medios no le dicen que no. Lo
que no vemos, lo toleramos. Creo que Hadad entendió que la
gente no lo quería ver a él, ni lo quería escuchar, pero
sus medios son otra cosa, parece que son disociados.
Los gobiernos
Daniel Hadad creció al calor de los favores de la gestión de
Carlos Menem, como se ha dicho. Consiguió comprar radios, y
acelerar su enriquecimiento sin que la Justicia lo molestara.
Sin embargo, ahora que el ex presidente está fuera de la
escena política, tampoco tiene interferencias con Néstor
Kirchner en la Casa Rosada.
¿Cuál es la relación actual de Hadad con Carlos Menem?
ROMERO: Con Menem hubo un par de cortocircuitos durante la última
campaña electoral. Habían discutido, se habían peleado.
Después, el día que Menem saca el 24 por ciento y Kirchner
el 22, todos los medios jugaron en contra de Menem. Al otro día
fue (el secretario privado de Menem) Ramón Hernández
a hablar con Daniel Hadad. Tuvieron una discusión de una hora
y media, y ahí se convino hacer una reunión con el ex
presidente, de la que surgió que Hadad fuera jefe de campaña
del último tramo (Nota del R.: de la segunda vuelta
electoral). De ahí,
muchos en el entorno de Menem creen que Hadad jugó en contra
y que fue el responsable de esa publicidad televisiva que se
filma en el fondo de la casa de Daniel Hadad en el Country
Mailing, con la estructura de Canal 9 aportada por
Hadad, donde aparece Menem subiendo una cuesta, muy parecido
al que había tenido (Fernando) De la Rúa en el año
‘99, donde por la manera de enfocarlo aparece un Menem mucho
más avejentado con una dificultad importante tratando de
subir.
MANGUEL: Hablando con publicistas nos dicen que no se les
ocurriría tratar de posicionar un personaje para la
presidencia en un lugar de tanta debilidad. Ese aviso puso en
alerta al menemismo de que Hadad tiene una falta de códigos
que le permite pactar con dios y con el diablo. La sospecha de
que fue a propósito, en el entorno menemista, existe.
ROMERO: Gente de la más extrema confianza de (Eduardo) Duhalde,
cuenta que la frase que Hadad le dijo a Duhalde cuando este le
había dicho ‘así que te hiciste cargo de la campaña de
Menem’, fue ‘voy a acompañar al abuelito hasta la
tumba’.
MANGUEL: Si decís que Hadad es un menemista, te quedás más
que corto. Fue un exponente de la estructura menemista, pero
está siempre buscando la manera de ser funcional al gobierno
de turno.
ROMERO: Tenía una excelente relación con Menem, siguió con
De la Rúa, a través del Grupo Sushi, (Fernando) De
Santibañes, etc., siguió con Duhalde –aunque al principio
con chisporroteos- y ahora tiene una excelente relación con
Kirchner.
¿Cómo convive Hadad con el gobierno de Néstor Kirchner?
MANGUEL: Con Kirchner estamos convencidos de que hay un pacto
de convivencia pacífica, que no sabemos cuánto puede durar,
porque Hadad no es un tipo muy amigo de los códigos, no es un
tipo con el que vos puedas pactar in eternum. Se va a ir
manteniendo a medida que el gobierno y él vayan negociando
sobre la marcha. Con un gobierno que parece que arremete con
todo, no hay una voluntad política de revisar la concesión más
que cuestionada de su radio. Me parece que el pacto radica ahí,
les funciona a los dos.
ROMERO: Los postulados que defendieron toda la vida los medios
de Hadad, uno escucha Radio 10 o Canal 9,
escucha los noticieros, y no ve grandes discrepancias con un
gobierno que parece estar en las antípodas del pensamiento
histórico de Hadad y sus medios. Y no se revisa quién es el
dueño real de Canal 9, de dónde sacó la plata para
comprar la radio. El gobierno no cuestiona nada de esto. Y
Hadad entra a la Casa Rosada. Sería difícil ver a un ícono
del menemismo como María Julia Alsogaray,
Víctor Alderete, o Moneta, entrando a la Casa de
Gobierno, y Hadad sí entra. Y tiene una excelente relación
con Julio Bárbaro, titular del (Comité Federal de
Radiodifusión) COMFER, quien justamente tendría que
estar investigando porqué presentó la convocatoria de
acreedores de Canal 9, algo que prohíbe expresamente
la ley.
En el texto describen los diferentes “padrinos” con que
contó Daniel Hadad en su trayectoria. ¿Quién es hoy su
“padrino”?
ROMERO:
Para poder sostenerse después de que se queda con Canal 9,
el padrinazgo de Raúl Moneta, y su respaldo económico, fue
fundamental. Y aparentemente tiene un pie muy importante en Infobae,
y también en la recompra de Radio 10 y La Mega,
y en la compra de nuevos medios. Así que el padrinazgo desde
el punto de vista económico de parte de Moneta es muy
importante.
Y la persona que funciona como padrino de Daniel Hadad en el
entorno de Kirchner, es importante por su supervivencia
MANGUEL: Es el garante de este pacto de convivencia.
ROMERO: Si no, no podría. Kirchner -que avanza contra todo lo
que tiene olor a década menemista, muy fuerte y muy enérgico-
con Hadad, guantes de seda. Ahí también hay un padrinazgo
muy fuerte.
¿Por dónde viene ese padrinazgo?
ROMERO: Hadad tiene una excelente relación con (el jefe de
Gabinete) Alberto Fernández desde hace muchos años, así
que podría venir por ese lado. Lo cierto es que en estos
meses donde Kirchner fue dando muchas señales contra la mayoría
de los sectores vinculados al menemismo (justicia, Fondo
Monetario, etc.), en el plano de los medios...
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