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HISTORIA DE SILENCIAMIENTOS

"El gremio es cómplice"

Los gobiernos y los multimedios la acallaron. Pero a la periodista Liliana López Foresi la enfurece más que la mayoría de sus colegas no se haya solidarizado.

La censura marca su carrera. Sabe que empresarios y políticos han visto perjudicados intereses comunes por lo que en sus programas se decía, y que por eso sus espacios fueron levantados y muchas veces fue amenazada. Sin embargo, al contarlo, Liliana López Foresi tiene un reproche mucho más doloroso: el resto de los periodistas que hizo o hace la vista a un lado, es también responsable.
Desde que el gobierno de Carlos Menem prohibió su programa por Canal 13 pasaron 14 años, y la historia se repitió hace poco, cuando el 1º de octubre, el propietario de AM 1150 Concepto –Daniel Sede- decidió que el programa que conducía López Foresi, “La Nave”, no saliera más al aire.
En la edición de octubre de 2004, Segundo Enfoque reflejó este hecho, y lo atribuyó a la posible intervención del gobierno nacional, debido a la cercanía de la línea editorial del medio con el oficialismo y a que una de sus columnistas, Alcira Argumedo, había declarado: “Sede en una oportunidad habló del Gobierno, diciendo que no estaban conformes con el programa por sus críticas y que era imposible mantener esa situación, ya que el Gobierno se negaba a dar publicidad”. López Foresi, en cambio, apunta un gobernador del sur.
¿Por qué levantaron “La Nave”?

(El gobernador de la provincia argentina de Neuquén, Jorge)
Sobisch, de entrada, trató de poner plata con publicidad para que me levantaran el programa. Finalmente lo hizo. Entró gente de Aldo Rico, para manejar lo comercial. Daniel Sede aparece como único dueño de la emisora, pero en fin, ahí hay sociedades anónimas, SRL, andá a saber. Sí se sabe que Sobisch puso plata para eso. Pensá que un legislador leyó mi carta abierta a Sede en la legislatura el día en que Sobisch modificó la Constitución de Neuquén como le vino en gana. Como hizo Pinochet en su momento. Y todo para seguir robándonos alegremente el petróleo, meterlo derechito para Chile y sacarlo en un petrolero que va directo a California.
Tengo entendido que la emisora AM Concepto fue planteada desde un principio para convertirse en “la Radio 10 del kirchnerismo”.
A mí nunca me lo dijeron, pero no se animarían a decirme nada. Como proyecto era maravilloso. Lo llamaron a Reynaldo Sietecase, lo habían llamado a Diego Gvirtz para producir. Me llamaron a mí. Insistí tanto que lo contrataron a Enrique Vázquez. Sede me dijo en un principio: “Yo pago cualquier plata porque esté Víctor Hugo Morales”. Era como un sueño. Quiero ser justa: lo gocé mientras duró. “La Nave” se instaló sin promoción, sin nada. “La Nave” es un proyecto que yo no he dado de baja, voy a intentar reflotar con la dignidad que merecen los proyectos de una profesional de 31 años. Con honorarios. Soy mi propia empresa, pero no nací para vender y no vendo. Tengo muy pocos anunciantes porque soy la única que vende. Cuando me conecto con una empresa me conecto desde el lugar de “apoyen la libertad”. A mí, el Banco Credicoop –a quien le estoy agradecidísima- nunca me bancó, pero nunca me faltó.
¿No te considerás, entonces, censurada por el kirchnerismo?
Creo que quisieron hacer aparecer al kirchnerismo como censor. Ahora, lo cierto es que no estoy en Radio Ciudad ni en Canal 7. Y presenté un proyecto en Canal 7, y ni siquiera me fue respondido. Es Justicia, estoy podrida y ése tiene que ser el lugar de reparación. Porque fue desde lo público que se me prohibió casi catorce años.
Hace catorce años, según cuenta Pablo Llonto en “La Noble Ernestina”, el temor de Ernestina Herrera de Noble, principal accionista del Grupo Clarín, a que Guillermo Kelly revelara en Canal 7 datos sobre la adopción de sus hijos, hizo que el Grupo pactara con el Gobierno el levantamiento de ese programa, a cambio de tu silencio en Canal 13, donde hacías “Revista 13”, de creciente tono opositor.
Eso es verdad. Fijate que Llonto lo publica hace dos años, en un libro excelente que dice absolutamente la verdad. Vos pasaste por Ciencias de la Información. Te recibiste y nadie te lo contó. Ahí ves la complicidad de nuestro medio. Horacio Verbitsky me pone en “Un Mundo Sin Periodistas” como una amenazada. No lo podía creer. Pensá en todos los que se hicieron conductores durante el menemismo, todos los que quedaron. Ésos son los que transaron con el menemismo. Hay que hacer un relevamiento, y muchos de ellos trabajaron conmigo. Yo abro muchas puertas, y lamentablemente en general me quedo afuera. Estoy dispuesta a quedarme adentro. Me tienen un poco harta. Ya es Justicia, es hora. O por lo menos estoy dispuesta a decirlo, a remarcar la injusticia del caso. Opinando políticamente, fui la única opositora en el menemismo, cuando el menemismo era el poder real. Pero poder brutal.
En estos días en que la Sociedad Interamericana de Prensa ha advertido al Gobierno porque algunos funcionarios llaman a periodistas para opinar sobre su trabajo, hay quienes destacan que mientras gobernaba Menem había libertad de prensa. En ese sentido, tu experiencia es bien distinta.
Lo que había era libertad de empresa. No existe la libertad de prensa en el mundo. Yo sufrí dos atentados, intentos de soborno inimaginables. Yo prefiero el llamado. A mí también me llamó (el secretario general de la presidencia, Eduardo) Bauzá, una semana antes de prohibirme, a través de un secretario. Me dijo “Venite a tomar un café, Eduardo quiere hablar con vos”. Sabés que pasa, yo no tomo café en Casa de Gobierno. No me gusta. Sabía que se venía esa. Porque me avisó un político, un radical, que me dijo “cuidado que hay un tipo que está diciendo que no estás siendo objetiva”. “Obviamente”, dije yo. No existe la objetividad periodística.
¿Cuándo y por qué te empezaste a oponer al menemismo?

Me puse frontalmente en contra del menemismo en diciembre del 90, cuando se firmaron los indultos. No de entrada. Esperé. Yo no lo voté, ni en la primera ni en la segunda elección. Pero no tuve prejuicios. Hizo lo que hizo, y me puse frontalmente en contra. Y fui la única que lo hizo. En un momento “Videomatch” y yo tuvimos el mismo rating, con costo de producción casi cero. A la medianoche. A partir de ese momento, el horario de la medianoche es el horario de la información, que aprovecharon otros cobrando 50.000 dólares por mes. Que se quedaron callados. Este es nuestro gremio. Nuestro gremio es cómplice.
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