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LA VIDA DESPUÉS DE LA PELOTA

Futbolistas retirados: vencer el olvido

Quienes supieron vivir del fútbol en Argentina y no fueron estrellas, se van de la actividad con un horizonte estrecho. Son víctimas de la falta de trabajo y cobertura social, del desamparo y la indiferencia. Figuras consagradas han formado la Asociación Mutual de Futbolistas Solidarios para brindar beneficios al sector de los ex futbolistas abandonados en un cuadro o en un cajón.

Por Mariano Barragán
mbarragan@segundoenfoque.com.ar

La vida deportiva de un futbolista profesional es muy corta. Tiene como tope promedio los 35 años, y son excepciones aquellos que superan esta edad. Conseguir rápido una diferencia económica importante es vital para poder subsistir después de colgar los botines.
Son pocos quienes tienen esta posibilidad. Más aún en dentro del fútbol argentino de hoy, donde los problemas financieros de los clubes están a la orden del día. Las deudas con los deportistas alcanzan a todas las instituciones, de tal forma que el sindicato de jugadores Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA), antes de que comience la temporada, en agosto del año pasado, le notificó a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) que 47 de los 58 equipos que integran las tres categorías más importantes (Primera A, B Nacional y Primera B Metropolitana) mantienen déficit con sus profesionales.
A pesar del mito, ser futbolista en Argentina no es tocar el cielo con las manos, ni mucho menos salvarse para toda la vida.

Pitazo final

Al dejar el deporte, el jugador experimenta la falta de un campo laboral para seguir trabajando. Debe quedar obligatoriamente ligado a la pelota, ya sea como director técnico, dirigente, representante o columnista de algún programa del ambiente si quiere sobrevivir.
“Dejar lo que uno ha hecho durante tantos años, con tanta pasión, no es simple. Son muy pocos los que pueden decir ‘no trabajo más’, y el jugador normalmente no está preparado para absorber una situación que, en lo psicológico, es muy dura. Mi humilde consejo para los futbolistas es que hagan algo que les permita prepararse de cara a lo que viene. Con 24 ó 25 años pensamos que el fútbol no se termina jamás, pero no es así. Se termina de un día para el otro y hay que armarse para pelearla en la vida.
Este deporte es muy lindo, te abre puertas, te entrega cosas que no olvidás jamás, pero cuando dejás hay un luto que uno debe sobrellevar”, reconoce en el sitio web oficial de FAA, Leonardo Rodríguez, aquel enganche que brillara en la Selección Argentina y San Lorenzo, entre otros equipos.
“Al ser una carrera tan corta varios muchachos están desde los 35 años hasta los 65 viviendo de alguna changuita, como puede ser un kiosco o un remis, y en Argentina es muy difícil con eso mantenerse económicamente”, afirmó el legendario José Sanfilippo, en el programa radial Telepronter que se emite por FM Patricios.
“Muchos ex compañeros quedan marginados, sin trabajo, sin obra social y se mueren en la indiferencia”, admite crudamente el ex goleador argentino, quien también apunta sus cañones hacia Agremiados: “Cuando uno deja la actividad no es más atendido por FAA. Esta realidad es vergonzosa y lamentable, porque yo durante 20 años aporté y pagué, pero cuando dejás el fútbol no te brindan ninguna prestación sanitaria, ni siquiera abonando una cuota mensual. Lo peor es que te cobran una fortuna (de acuerdo con lo que gana el profesional) y sin embargo cuando más te empiezan los dolores por la edad, menos te ayudan”.

Una mano solidaria

Sanfilippo es, junto a reconocidas figuras de trayectoria (Juan José Pizzutti,
Juan Carlos Guzmán, Franco Frassoldati, Mario Rodríguez, Federico Vairo, entre otros) el impulsor de la Asociación Mutual de Futbolistas Solidarios.
Esta agrupación, que nació hace cuatro años, tiene como objetivo brindarles beneficios a los ex jugadores, principalmente en el campo de la salud, punto fundamental en toda persona mayor a los 55 años. “Nuestra intención es ayudar a todos aquellos compañeros que están mal, que no tienen ningún servicio médico, que se encuentran abandonados y olvidados”, comenta el ex delantero de San Lorenzo.
“Intentamos buscar un lugar de encuentro, donde los futbolistas puedan hacer actividad física o consultar a los médicos. La idea es que el jugador se sienta como en su casa. A su vez, tenemos pensado traer a deportistas del interior, alojarlos en departamentos que preparamos especialmente, para que se recuperen y puedan irse felices. Es importante la contención porque muchos están olvidados en un hotel sin compañía y con mucha tristeza”, admite Santilippo.
La asociación obtuvo el pasado 7 de abril, un predio en el barrio de Flores en la Ciudad de Buenos Aires. Por intermedio del jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, le otorgaron un terreno de casi 2000 metros cuadrados, situado bajo la Autopista 25 de Mayo en intersección con la calle Culpina. Sanfilippo aseguró: “El presidente (por esos días Eduardo Duhalde) se comprometió a otorgarnos un subsidio para poder realizar las obras, las cuales ya están proyectadas en planos que nosotros hemos confeccionado”.
Una vez finalizada la construcción, los impulsores del proyecto ya saben cómo sobrevivir por su cuenta. “Nosotros tendremos que generar recursos haciendo socios, no sólo jugadores sino cualquier persona”, se entusiasma el ídolo azulgrana. Sin embargo, este trabajo no apunta a obtener una ganancia económica, de acuerdo con Sanfilippo: “Buscamos brindar un beneficio a los que no tienen nada”.

Botines jubilados

A mediados de marzo, el entonces titular de la ANSéS, Sergio Massa, anunció un subsidio para los ex jugadores mayores de 65 años sin trabajo, jubilación ni obra social. El mismo consiste en un convenio de corresponsabilidad civil que establece que el 2% de los ingresos que en cada jornada tengan los clubes por recaudación, televisión y el sorteo del PRODE será destinado a un fondo previsional de los futbolistas. Este acuerdo fue producto de una presentación de la Mutual de Futbolistas Solidarios a Massa, a fin de elaborar un dictamen para la creación de un fondo especial que contara con recursos de la propia “industria del fútbol” y no del Estado.
Posteriormente, Juan Carlos Guzmán, secretario de la asociación, le presentó al titular de la ANSéS una primera nómina de ex futbolistas mayores de 65 años que deberían estar entre los beneficiarios. Sin embargo, es muy difícil realizar fehacientemente una lista completa de jugadores en precariedad financiera. Sanfilippo reconoce que el orgullo de un futbolista muchas veces impide ver cual es la realidad por la que atraviesa. “El deportista es un poco tímido; es difícil que te llame para comentarte que está mal económicamente”.

Las dos caras del fútbol salen a la luz. Una la fascinante, la que conoce la sociedad y por la que muchos se sienten en la cima; la otra, la triste, que pocos perciben y que hunde a los jugadores del ayer en el olvido y la indiferencia. 
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