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ARGENTINA: ADOPCIÓN POR
PAREJAS HOMOSEXUALES
"Una batalla cultural,
social y jurídica"
Con la presentación de un libro en defensa del derecho de
adopción por parte de homosexuales, la Comunidad Homosexual
Argentina pone sobre la mesa un tema del que ya se empezó a
hablar en España y ahora despunta en la Argentina. Horacio
Raíces Montero es compilador del texto y habló con este medio
sin pelos en la lengua. Los argumentos científicos y la guerra
a los prejuicios. Qué harán frente a la Iglesia Católica. “Si
un hijo de gays, es gay, ¿qué?”
Por Jairo Straccia
jstraccia@segundoenfoque.com.ar
Los partidarios de la adopción por parte de homosexuales saben
que ganar el debate no será sencillo. Por eso la Comunidad
Homosexual Argentina (CHA) lanza el libro “Adopción (la caída
del prejuicio)”, con aportes de profesionales de la medicina,
la psicología y el derecho a favor de esta posibilidad que
estará incluida en el Proyecto de Ley Nacional de Unión Civil
que presentará la organización en poco tiempo (ver aparte).
El compilador del libro es el responsable del Área de Salud de
la CHA, Horacio Raíces Montero, un psicólogo de 49 años de
vasta trayectoria dentro y fuera del país, que en diálogo con
Segundo Enfoque contó cuáles serán los
argumentos de la organización en la discusión que se abrirá en
torno a su propuesta legislativa.
Uno de los principales oponentes que en su momento tuvo la ley
de unión civil porteña, funcionando hace un año, fue el
legislador porteño Jorge Enríquez (Juntos por Buenos Aires),
quien ya se pronunció también sobre este tema, siempre en
sintonía con la Iglesia Católica: “El orden natural sólo
admite el matrimonio de un hombre y de una mujer para formar
una familia. Nosotros no podemos aceptar la adopción de
menores por parte de parejas del mismo sexto, porque educarían
al chico en una cultura antinatural, la de la homosexualidad”,
enfatiza en un artículo en La Nación[i]
.
Quizás por esto, la CHA, en uno de los textos que abren el
libro (ver aparte), plantee que este debate acerca de la
adopción tendrá el carácter de una “batalla cultural, social y
jurídica”.
¿En qué consiste esa “batalla cultural”?
Todos estos temas, lo que permiten, es la discusión de
aquello que no se habla, que no se discute. En tanto se puedan
discutir abiertamente todos esos temas abiertamente, aceptando
el disenso que corresponden a la democracia, obviamente
aumentaríamos los niveles de cultura del país.
¿Habría, a partir de este debate, una redefinición del
concepto de familia?
No, en absoluto. El concepto de familia se mantiene
estable. No es lo mismo una familia en la Argentina que una
familia en Marruecos, donde un señor puede tener hasta cuatro
esposas y también se considera familia. La familia se sostiene
igual. Obviamente que no estaría conformada por una mujer con
vagina y un varón con pene. Está conformada por un grupo de
personas que está unido por un bien común y un objetivo claro.
Hay señoras solas, solteras, viudas que crían a sus hijos
perfectamente. O señores solteros o viudos. O cuando mamás o
papás no están, la abuela cría a los nietos, conformando un
núcleo familiar.
Entonces, ¿puede decirse que quienes habrían de tener que
redefinir el concepto de familia serían, en nuestro país, los
católicos?
Muchos católicos opinan como recién le comenté. Diríamos
que sí, para algunos la familia es señora-señor, dos hijitos,
el primero rubio de ojos azules para que lleve el apellido del
padre. Y está bien, por qué no. Pero para otros, el concepto
de familia es totalmente diferente, no demos por sentado nada.
Argumentos
Un trabajo del Colegio de Psicólogos de Tenerife dice que la
crianza de un chico adoptado por homosexuales generaría
“diferencias en el desarrollo de la identidad sexual y en la
evolución psicoafectiva del niño”
[ii].
¿Qué opina?
Esos son conclusiones de una investigación. Para yo dar
una respuesta debería saber cuáles son las partes de la
investigación. Tuvimos un problema. Cuento cómo investigamos
nosotros. Tratamos de buscar todos los trabajos sobre adopción
a nivel mundial. Nos llevó bastantes meses. Los trabajos
tenían que tener una característica: seriedad epistemológica,
una investigación con bastante gente durante bastante tiempo y
no que se que se basaran en caracteres dogmáticos o de
creencias, como “yo creo que” o “me parece que”.
Necesitábamos, fundamentalmente, investigaciones que no
estuvieran de acuerdo con lo que nosotros pensábamos. Como
somos científicos, necesitamos argumentos a favor y en contra
de esto.
¿Y cuáles hallaron?
No hemos encontrado ningún estudio serio. Lo de Tenerife
se hizo dentro de la institución, consultando a los colegas,
que son 15. Lo que es totalmente opuesto a la investigación de
la Asociación de Pediatría Estadounidense, que investigó a 300
familias gays, lesbianas, etc. durante 5 años. Hay un
seguimiento muy importante. En un chico de 5, 6 o 7 años es
toda la vida. Por esto tuvimos que descartar todas las
investigaciones que no consideramos epistemológicamente
válidas, que son simplemente caracteres de creencias. No nos
gustó mucho, porque nos quedamos solamente con los resultados
que son a favor nuestro.
Por otro lado, María Valcarce, profesora de Psicología
Evolutiva de la Universidad Complutense, plantea: “El
homosexual tiene una identidad débil. Busca un espejo de sí
mismo y eso es lo peor para crecer de manera armónica e
independiente”[iii].
Ahí sí le podría dar una respuesta bastante importante.
Esta señora no está hablando de la homosexualidad. Está
hablando de ella. Se llama proyección. Cuando hace ese tipo de
comentarios no dice “me baso en tal investigación, investigué
durante tantos años, a tanta gente”. No. Es simplemente una
declaración de simpatía o antipatía. Así sí podría hablar
cualquier otra persona, porque estamos en democracia y puede
dar su opinión, pero como científico no puedo emitir ese
juicio al respecto.
La CHA sabe que el principal foco de oposición que tendrán en
el debate a nivel social será la Iglesia Católica. Por
ejemplo, en La Nación, el director de prensa de
Arzobispado de la ciudad de Buenos Aires, Guillermo Marcó,
argumentó: “Un chico que padece el abandono de los padres ya
tiene una carga traumática muy grande, por lo que el Estado
debe velar por conseguirle la mejor familia posible. No es lo
adecuado que vaya a vivir a un lugar donde van a existir
dificultades prácticas, independientemente de la bondad de las
personas. Dios creó al varón y a la mujer, sólo debe definirse
como matrimonio a la unión de personas heterosexuales”[iv].
¿Cómo van a enfrentar esta reacción?
La CHA (en el debate con los diferentes actores) se va a
basar eminentemente en el libro. En el libro escribimos 20
científicos argentinos abocados a la tarea de la adopción hace
muchísimos años. Por ende, no va a aceptar ningún tipo de
discurso que tenga carácter dogmático.
Pero muchas veces los católicos, o la Iglesia Católica, al
contra-argumentar, plantea que representan al credo que agrupa
a la mayoría de la población argentina. Por más que sean
posturas dogmáticas, lo van a tener que enfrentar.
Eso de mayoría es relativo. Epistemológicamente, yo no tengo
ninguna evidencia al respecto. Es lo mismo que decir que
creemos, suponemos que la mayoría de las personas es de Boca.
Aún teniendo evidencia epistemológica de que sí son mayoría,
donarle la posibilidad de que desde ahí dictaminen qué tenemos
que poner en el freezer, qué nos tenemos que poner, o cómo
tenemos que coger, creo que no corresponde.
Existe otro argumento, de fuerte raigambre homofóbica y que
muestra enormes prejuicios, que es el que sostiene que si un
niño o niña es criado por una pareja homosexual, será
homosexual.
Si eso fuese cierto (no se basa en ninguna experiencia
empírica) se supone que todos los hijos de heterosexuales
deberían ser heterosexuales. Esa opinión tiene un eminente
carácter homofóbico. Porque si un hijo de gays, es gay, ¿qué?
¿cuál es el conflicto? No habría ningún inconveniente. Tiene
una alto carácter derogativo. Del mismo modo que mucha gente
dice “qué va a pasar con estos chicos en el colegio, van a ser
discriminados”. Los chicos todos fuimos discriminados, son y
serán discriminados en el colegio. Por el apellido, por los
anteojos, porque uno es gordo, o porque estudia mucho. Siempre
son discriminados. Son el reflejo del hogar. Entonces, no es
un tema de adopción o no adopción. Es un tema de qué hacemos
con la discriminación en las escuelas.
Lo que sigue
¿Qué nivel de acompañamiento de la sociedad aspiran obtener?
No aspiramos, lo sabemos y estamos totalmente convencidos.
La CHA tiene 20 años de actuar en política. Jamás se le
ocurriría presentar un proyecto si no hizo todos los estudios
que avalen la posibilidad casi segura de ser aprobados. Cuando
lanzamos el proyecto de unión civil sabíamos que teníamos la
mayoría de la población a nuestro favor y de los votos de los
legisladores, un 60 a favor y un 40 en contra. Y ganamos por
un 70%.
¿Cómo realizan sus estudios?
Los estudios se hacen a nivel nacional, con diferentes
grupos humanos, tanto en ciudades como en campo, y en todas
las provincias, no se puede dejar ni una afuera. Tenemos
opinión a favor mayoritaria. Tenemos tres vías para averiguar
lo que necesitamos. Nuestro equipo de investigación, que
responde al equipo de investigación y docencia de la CHA.
Otra, se contrata a una empresa privada. Y otra, se contrata a
una empresa de nivel nacional que haga un estudio de aparente
factibilidad: esto es, se le pregunta a la gente sobre otro
tema, donde este tema está encubierto. Sería un estudio de
grupo ciego, para amortizar los dos anteriores. Estábamos
esperando una adhesión del 50% y en algunos lugares llegamos
al 80%. Esto significa que los argentinos vamos creciendo en
nuestra capacidad de desarrollar ideas, en las peores épocas
de crisis.
A principios de octubre, el gobierno español del socialista
José Luis Rodríguez Zapatero promovió un anteproyecto de unión
civil con un capítulo también dedicado a la adopción por parte
de homosexuales. ¿Les sirve ese impulso?
No es un movimiento argentino. Es un movimiento mundial,
donde se enfatizan no la capacidad o no de la adopción por
parte de gays y lesbianas. Si no el movimiento mundial se está
enfatizando en los derechos humanos en general y en los
derechos civiles en particular, en todo sentido, derecho de la
mujer, del menor. Es global, y nosotros con esto estamos en la
palestra. Vamos a ser el primer país de Latinoamérica con una
ley de este tipo como fuimos la primera ciudad con unión
civil, por Buenos Aires.
De aprobarse estas propuestas, ¿cuáles son los próximos pasos
para alcanzar una equiparación definitiva de los derechos
entre homosexuales y heterosexuales en la Argentina?
La CHA tiene este nombre pero es una organización de
derechos humanos para todos en general y para la comunidad
GLTTTB en particular. Nuestro objetivo es que la CHA el día de
mañana se disuelva y no exista. Eso implicaría que todo para
todos, todos tendríamos los mismos derechos y las mismas
obligaciones, sin distinción ningún tipo.
[i] “La Iglesia se opone a que
en el país los gays adopten chicos”. Diario La Nación –
8/10/04.
[ii]
“Las parejas homosexuales “no son idóneas” para la
adopción. Diario El Día (eldia.es) – 5/10/04.
[iii]
“Los expertos, divididos ante la adopción por parejas
homosexuales”. Diario El Mundo (elmundo.es) – 1/10/04
[iv]
“La Iglesia se opone a que en el país los gays adopten
chicos”. Diario La Nación – 8/10/04.
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