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CONTRA EL DISCURSO DEL "CAOS
VEHICULAR"
Hablan las
organizaciones sociales:
MTD Aníbal Verón
Los movimientos
políticos de la Argentina toman la palabra para contar su
historia, sus demandas y sus propuestas. Para romper el
mensaje uniforme de los grandes conglomerados de comunicación
acerca de estos sectores, Segundo Enfoque
busca servir de puente para que las experiencias se
entrecrucen, para aportar al debate, al intercambio y -por qué
no- a la unión de los luchan por un cambio social.
Esta vez,
un documento especial preparado por el Movimiento de
Trabajadores Desocupados (MTD) Aníbal Verón, para encender la
mecha.
Por
Carlos Barral - MTD Aníbal Verón
Introducción
El hoy MTD ANIBAL VERON nace en julio de 2001 en tanto
expresión orgánica de la coordinación entre organizaciones de
trabajadores desocupados de varios distritos del Conurbano Sur
del Gran Buenos Aires y La Plata bajo el nombre de
Coordinadora de Trabajadores Desocupados (CTD) Aníbal Verón.
Distintas experiencias de organización y lucha de los
trabajadores desocupados confluyen en esta coordinación. Las
más “antiguas” de estas organizaciones nacidas en los primeros
meses de 1997 fueron también solidarias en el origen de las
otras organizaciones que dieron inicio a esta coordinación.
Entre los movimientos que formaron parte del inicio de la
Verón se encontraban los provenientes de Florencio Varela,
Solano, Almirante Brown, Lanús y las CTD de Lanús y La Plata.
No era la primera experiencia de coordinación ya que desde
1998 se daba la coordinación entre nacientes organizaciones de
desocupados entre las que estaban algunas de las que luego
formarían parte de la Verón, entre ellas el MTD Teresa
Rodríguez de Florencio Varela, de Solano, y grupos que luego
formarían parte de la CTD La Plata. Durante los años 2000 y
parte de 2001 fue el turno de la Coordinadora Sur, antecedente
inmediato de la CTD Aníbal Verón.
Durante su inicio en julio de 2001 y hasta fines de 2002
movimientos de distintos distritos se fueron sumándose a la
Aníbal Verón. Es en los últimos meses de 2002 que se da la
primera ruptura con el alejamiento de las CTD de Lanús, La
Plata y Quilmes vinculadas todas ellas a la organización
Quebracho. Es en ese momento cuando, sin de dejar de ser
coordinadora, la experiencia pasa a denominarse MTD ANIBAL
VERON.
En la segunda
mitad de 2003 se producen las últimas escisiones, primero con
el alejamiento de los MTD de Solano, Guernica y Allen (Río
Negro) y más tarde con la partida de los distritos que luego
formarían el Frente Darío Santillán.
A partir de
allí, desde comienzos de 2004, el MTD ANIBAL VERON comienza la
fase final que cerrará la etapa de coordinación para iniciar
la del movimiento único.
Nuestra
organización, tal como lo indica su nombre, es una
organización de trabajadores desocupados, es una organización
social, reivindicativa. El MTD ANIBAL VERON, al igual que las
distintas expresiones y organizaciones de trabajadores
desocupados es un producto histórico, consecuencia de un
proceso político económico y social que transformó
significativamente la estructura económica argentina.
La imposición de las políticas llamadas neoliberales, con la
“desregulación” del mercado, la privatización de empresas
estatales y el despido masivo de trabajadores durante la
llamada reforma del estado, y un profundo proceso de
desindustrialización y de especulación financiera, tuvieron
como consecuencia la concentración de la producción y la
riqueza en un puñado de grupos económicos, y el
empobrecimiento masivo fruto de la caída de los salarios y un
aumento nunca antes visto de la tasa de desocupación, cuyos
momentos más críticos fueron vividos durante 1995 durante la
llamada crisis de desocupación o hiperdesocupación y a finales
del gobierno de De la Rúa, en 2001. Millones de trabajadores y
sus familias en la calle, localidades del interior del país
que otrora progresaron al calor de la explotación de recursos
naturales, convertidos en pueblos fantasmas luego de las
privatizaciones; miles de empresas cerradas, aumento
descomunal y consolidación de la pobreza y la miseria,
configuraron la situación social de la que surgen las
organizaciones de trabajadores desocupados como un intento de
resistencia y respuesta a las necesidades más básicas y
elementales que el estado no satisface.
Así ante la negativa respuesta del Estado a la petición o
reclamo, frente a la indiferencia de los gobernantes ante la
desesperante condición de millones de trabajadores y sus
familias, la organización y la lucha constituyen dos aspectos
fundamentales de la respuesta que se da desde el seno de los
sectores desempleados de la clase trabajadora.
El MTD ANIBAL VERON es una de esas expresiones de ese proceso
de resistencia y organización de los trabajadores desocupados
en Argentina. Es por lo tanto una organización de lucha que
ofrece un espacio en su seno a todos los trabajadores
desocupados que además de intentar mejorar sus condiciones de
vida actuales, además de luchar por reivindicaciones concretas
hoy, asuman la necesidad de la organización y la lucha por el
pleno ejercicio de nuestros derechos, por trabajo digno para
todos y por una sociedad plenamente justa, lucha que es
expresada por nuestra consigna Trabajo, Dignidad y Cambio
Social.
El MTD ANIBAL VERON nuclea a unos siete mil trabajadoras y
trabajadores desocupados y sus familias pertenecientes a los
distritos de Quilmas, Florencio Varela, San Francisco Solano,
José C. Paz, Morón, Moreno, Ciudad de Buenos Aires, La Plata,
Ensenada, Malvinas Argentinas, Almirante Brown, Berazategui,
Lomas de Zamora, Esteban Echeverría y Ezeiza. Pero además de
ser una organización integrada por trabajadores desocupados en
nuestra organización trabajan desde la solidaridad y la
militancia activa trabajadores sociales y estudiantes de
Trabajo Social.
Toma de decisiones
Las decisiones se toman democráticamente. Intentamos valernos
de las enseñanzas que nos brinda la vasta experiencia de
luchas de la clase trabajadora y el pueblo. De allí que el MTD
ANIBAL VERON se dé métodos e instancias de organización
democráticas que superan ampliamente las formas y contenidos
de las “democracias” representativas con que se gobierna a
nuestros pueblos.
El método con que nos organizamos busca garantizar la más
amplia participación de cada uno de los compañeros en las
discusiones y decisiones, al tiempo que el mayor grado de
eficacia y disciplina en el cumplimiento y ejecución de las
decisiones acordadas.
Para tomar una decisión, en cualquiera de las instancias de
que se trate, prima la búsqueda de consenso. De no darse esa
posibilidad, la situación se define –una vez agotada la
discusión- mediante el voto de los participantes, adoptando el
conjunto la propuesta o moción que cuenta con el mayor número
de adhesiones.
En relación a las distintas instancias de participación y de
organización, el MTD ANIBAL VERON va en camino de adoptar
-para terminar de constituirse como movimiento único- el
modelo metodológico y organizativo que ya funciona en algunos
de nuestros distritos. El modelo a poner en marcha es el que a
continuación describimos.
El órgano máximo de discusión y decisión es la asamblea
general. Allí se definen los objetivos generales para una
etapa determinada, y se resuelven medidas de carácter crucial,
definitorias, de importancia, para el logro de esos objetivos
generales.
De la mesa de dirección forman parte los compañeros y
compañeras elegidos por la asamblea general según su capacidad
y compromiso para con los objetivos y tareas de de la
organización. La mesa de dirección es una instancia colectiva
cuyo número de miembros dependerá de las necesidades del
movimiento según el grado de desarrollo del mismo. Son tareas
de la mesa de dirección la disposición de medidas necesarias
para la ejecución de tareas que hagan a los objetivos del
movimiento votados en la asamblea general, así como ponerlas a
consideración del cuerpo de delegados para su aprobación,
modificación o rechazo.
El cuerpo de delegados está compuesto por delegados
elegidos en su distrito. Su tarea es discutir y decidir las
medidas que hagan a la política adoptada en función de lograr
los objetivos generales votados por la asamblea general, sean
propuestas por la mesa de dirección o por alguno de los
delegados. Además de incidir en la ejecución de la política
del movimiento, los delegados deben transmitir a sus distritos
las medidas adoptadas por el conjunto del movimiento, así como
deben saber transmitir las posiciones y situaciones propias de
los distritos a fin de poner en conocimiento de ello tanto a
los demás delegados como a la mesa de dirección.
A esta
estructura básica, brevemente descripta, se suman las áreas o
frentes, desde donde se abordan tareas que hacen a la salud,
educación y formación, administración, finanzas,
emprendimientos productivos, alimentación, etc..
Cabe aclarar que al interior de cada distrito se reproducen
similares instancias: asamblea general, mesa de dirección,
cuerpo de delegados barriales, asambleas barriales. Asimismo
según el desarrollo alcanzado a nivel distrital, la estructura
puede ser más o menos compleja siendo necesaria en ocasiones
la formación de organismos que respondan a tareas o
necesidades.
Es necesario destacar un aspecto que a nuestro entender es de
fundamental importancia: además de la estructura descripta,
que puede variar en su complejidad según el grado de
desarrollo alcanzado en un momento dado por la organización,
lo determinante, en lo que hace a garantizar la eficacia y una
democracia genuina cuyo protagonismo irreductible debe estar
en manos de la masa de trabajadores desocupados, es el método.
Porque además de garantizar formalmente la participación en
las instancias de discusión y decisión de la organización, es
necesario lograr que esa participación se haga efectiva más
allá de lo formal, que se supere la pasividad propia de la
“democracia” representativa; que aun existiendo distintos
niveles de comprensión de la realidad, de participación y
compromiso con la lucha, esos niveles se eleven
permanentemente de manera tal que el conjunto –aun en su
heterogeneidad- adquiera más conciencia, compromiso, y por lo
tanto, mayor protagonismo. Para ello es necesario, no sólo la
formación de cada compañero en cursos y talleres. Lo
determinante es la práctica cotidiana, las enseñanzas que se
desprenden del ejercicio cabal de la democracia de los
trabajadores, la experiencia colectiva que se socializa, que
se pone en acción en cada discusión, en cada instancia
deliberativa, en cada decisión tomada. Por lo tanto es
imprescindible que quienes asuman responsabilidades de
dirección –en cualquiera de las instancias: mesa de dirección,
cuerpo de delegados, etc.- sepan vincularse correctamente con
el conjunto de compañeros y compañeras a fin de fomentar la
participación más activa y a partir de ella lograr el
conocimiento cabal de las condiciones de vida, de las
necesidades, de las ideas, del estado de ánimo, del compromiso
y la disposición a la lucha que tienen los compañeros de
nuestra organización. Sólo conociendo esa realidad, respetando
los tiempos del conjunto, sabiendo diferenciar los desiguales
niveles a su interior, quienes dirijan tendrán elementos para
proponer y tomar decisiones correctas tendientes a lograr los
objetivos del MTD para una etapa dada y avanzar en el
fortalecimiento de la capacidad de acción y comprensión sobre
la realidad de la masa de trabajadores desocupados.
Actividades
La actividad cotidiana del MTD ANIBAL VERON tiene varios
aspectos a considerar y que pueden ser “clasificados” en:
*Organización, discusión y decisión.
Aquí cabe todo lo que
hace a los distintos espacios deliberativos del movimiento:
asamblea general, asambleas barriales, cuerpo de delegados,
mesa de dirección, áreas o frentes.
*Lucha:
comprende todo lo relacionado con la expresión pública de
reclamos, exigencias al gobierno, solidaridad con distintos
sectores del pueblo, que el movimiento realiza mediante la
acción directa: movilizaciones; cortes de calles, rutas o
puentes; acampes; escarches; etc..
*Trabajo:
comedores, copas de leche, roperos comunitarios, talleres de
costura, huertas y granjas, herrerías, panaderías,
mantenimiento del espacio público –zanjeo, desmalezamiento,
etc.-, autoconstrucción y refacción de viviendas, elaboración
de dulces, etc..
Entendemos que estos tres grandes aspectos de la actividad de
nuestra organización son insustituibles e interdependientes.
Sin la organización, la discusión y la lucha en la calle no
hubiésemos obtenido ninguna de las reivindicaciones que nos
permiten sostener el trabajo diario y paliar nuestra situación
económica. Y al mismo tiempo, sin el trabajo no podríamos
sostenernos en el tiempo como organización, ni tampoco
podríamos paliar la miseria en nuestros barrios y hogares; no
nos hubiera sido posible afianzarnos en nuestro territorio,
estrechar vínculos con nuestros vecinos, llegar a más
compañeros con las mismas necesidades que nosotros y crecer
haciendo más masiva y sólida nuestra lucha.
Planes
sociales
El MTD ANIBAL VERON, mediante la lucha ha arrancado puestos de
trabajo tanto a los gobiernos nacional como provinciales.
Estos puestos los canalizamos en distintos proyectos de
trabajo, tanto comunitarios como productivos. Sólo en ese
sentido el MTD “maneja” planes, ya que tanto la aprobación
como la continuidad de los proyectos y los puestos de trabajo
son facultad de los gobiernos.
Los recursos que nuestra organización tiene, tanto para
gestionar como para mantener los puestos y proyectos son, en
primer lugar la lucha y la organización; ya que a partir de
ellos, de nuestra disposición, firmeza y dignidad para pelear
por nuestro derecho al trabajo, hemos logrado torcerle el
brazo a los gobiernos en varias ocasiones tanto para obtener
nuevos puestos, como para mantener los ya conquistados frente
a las amenazas gubernamentales de darlos de baja. En segundo
lugar, la disposición del MTD para cumplir los acuerdos y
garantizar que los planes obtenidos se canalicen en trabajo.
En relación a la importancia de los planes de empleo podemos
decir que tienen una importancia central en la sociedad
argentina hoy. Si atendemos a la situación económico social
que castiga fundamentalmente a los trabajadores, la mitad de
los cuales padece el trabajo en negro, la subocupación y la
desocupación; y si ésta última alcanza –según las estadísticas
oficiales- sin contar los beneficiarios de los planes al 14%
de la población económicamente activa; si por lo menos la
mitad de los desocupados no perciben planes; pensamos que
mientras los gobiernos no tomen medidas que garanticen la
generación de empleo digno, genuino y estable para los
millones de trabajadores desocupados y subocupados, deben
hacerse cargo de su incapacidad de asegurar trabajo a quienes
estamos en condiciones de hacerlo y por lo menos deben paliar
la situación penosa de los trabajadores y sus familias
universalizando los planes de empleo para que no haya ni un
solo desocupado sin ingresos.
Este contexto demuestra por lo tanto que no solo para nuestra
organización tienen importancia los planes de empleo. Al mismo
tiempo, mediante la comprensión de esta situación social
podemos acercarnos al rol que juegan en nuestro movimiento.
La obtención y administración de los planes de empleo, en la
actual etapa de nuestra organización, tiene gran importancia.
En primer lugar porque son un paliativo que permite que
nuestros compañeros mejoren en algo sus condiciones de vida o
al menos mediante el plan puedan amortiguar el golpe de las
consecuencias de estar sin trabajo. En segundo lugar, los
planes de empleo, gestionados y administrados por nuestra
organización se canalizan en trabajo, siempre dentro de los
límites de lo paliativo, ya que aspiramos al trabajo digno,
estable y genuino. Dentro de ese estrecho marco, el trabajo
que generamos está pensado en función del bienestar de
nuestras familias y de la comunidad. Por eso los comedores y
merenderos abiertos a nuestros compañeros y a nuestros
vecinos, por eso las huertas, el pan a bajo precio, por eso la
refacción y la construcción de viviendas.
Al mismo tiempo implica el esfuerzo de ser trabajo organizado
según formas y contenidos diferentes en los que no se
reproduce la relación entre patrones y trabajadores, sino una
relación solidaria entre trabajadores en la gestión de
emprendimientos comunitarios o productivos. Más allá de esta
práctica “nueva” para muchos compañeros la canalización de los
planes en trabajo nos permite dar un paso hacia la
recuperación de la cultura del trabajo y valorar el papel que
el trabajo y los trabajadores cumplen en la sociedad.
Insistimos que pensamos que todas estas implicancias de los
planes de empleo son muy limitadas e insuficientes. Pensamos
que las condiciones de vida de nuestros compañeros, sus
familias y la comunidad; las relaciones y condiciones de
trabajo solidarias, dignas y en función del bienestar general;
y la recuperación de la cultura del trabajo y la valoración
justa del papel que cumplen los trabajadores en la sociedad;
no vendrán de la mano de los planes sociales sino de un cambio
social que los garantice.
Objetivos
Los objetivos políticos de nuestra organización se sintetizan
en la consigna Trabajo, Dignidad y Cambio Social.
Trabajo.
Es nuestra
primera reivindicación. Desde que fuimos despojados del
derecho de trabajar fue nuestra principal exigencia. Cuando
comprendimos que la desocupación es un fenómeno propio del
capitalismo, que dentro de este sistema no tendrá nunca
solución, y cuando en la década pasada el desempleo creció
como nunca antes golpeando a millones de nosotros, entendimos
que estábamos ante un fenómeno de masas. Fue así que cuando
gracias a nuestra experiencia también comprendimos que sólo el
protagonismo y la lucha de las masas podían acabar con la
desocupación, los trabajadores desocupados en Argentina
comenzamos a organizarnos en torno a esa exigencia, para
luchar y resistir, hasta lograr trabajo digno para todos.
Dignidad.
Porque desde
nuestra dignidad asumimos el camino de la lucha frente a la
oferta humillante del clientelismo y la servidumbre a manos de
los partidos y políticos que históricamente nos han sumergido
en la miseria y que son responsables de la pobreza, la
corrupción y la desocupación. Porque esa dignidad no nos deja
detenernos en la obtención de un plan de empleo o un bolsón de
alimentos, sino que continuamos nuestra lucha hasta lograr el
trabajo digno para todos, hasta lograr el cambio social.
Cambio
social.
Porque nada de lo que política, económica y socialmente
produjo la imposición de las políticas llamadas neoliberales
fue casual, porque los mismos sectores de la sociedad que
impulsaron y se enriquecieron con la miseria de millones están
interesados en que no se den cambios de fondo; y porque
únicamente con cambios de fondo, con una transformación social
profunda y verdadera –aunque lesione los intereses de los que
son nuestros verdugos- vamos a poder revertir nuestra
situación; nuestra lucha tiene por objetivo final el cambio
social, la puesta en marcha de una sociedad justa e
igualitaria en la que se garantice trabajo digno, salud,
educación, vivienda, condiciones de vida digna para todos los
trabajadores y el pueblo; una sociedad donde no haya
privilegios para nadie, donde no existan injusticias ni
poderosos que se beneficien con ellas. Por todo esto el MTD
ANIBAL VERON será parte de ese cambio que realizaremos en
unidad los trabajadores ocupados y desocupados y el conjunto
del pueblo.
En relación a la definición ideológica de nuestro movimiento
podemos decir que somos una organización abierta a todos los
trabajadores desocupados sin distinción ideológica o
partidaria. Por lo tanto nuestro movimiento no tiene los
niveles de definición ideológica propios de un partido u
organización política. Somos una organización social,
reivindicativa, que no reniega de la política, que asume una
política propia y entiende la ineludible necesidad de que la
clase trabajadora forje una política independiente y que ésta
se exprese orgánicamente. Es por eso que los niveles de
definición, la profundización de los mismos, se va dando en la
medida en que el conjunto de los trabajadores van procesando
en experiencia años de lucha. Esa dinámica comprende también a
los trabajadores desocupados y sus organizaciones, y por lo
tanto al MTD ANIBAL VERON. De allí que desde que se comenzaron
a organizar las primeras experiencias que hoy son parte de
nuestro movimiento se hayan producido avances en la
conciencia, en las definiciones ideológicas. Hablamos de un
proceso colectivo que se da también con diferentes niveles de
asimilación al interior del movimiento. En ese sentido se ha
avanzado en la comprensión de la pertenencia a la clase
trabajadora y en la necesidad de una política propia, dando
los primeros pasos hacia la conciencia clasista. Al mismo
tiempo a través de las luchas se avanzó en la solidaridad de
clase y con otros sectores del pueblo, en la conciencia
antirrepresiva y en la solidaridad con otros pueblos oprimidos
del mundo y por lo tanto en la conciencia antiimperialista.
Entendemos que ese proceso colectivo de toma de conciencia
sigue abierto y se irá profundizando en la medida que se
avance en la asimilación de la lucha en experiencia, y de ahí
en la medida en que se profundicen las definiciones
ideológicas, asumiendo rumbos, direccionamientos determinados
en el camino hacia el cambio social.
El corte de ruta
Para el MTD ANIBAL VERON el corte de ruta es un método de
lucha. Hasta el momento es la medida de lucha de mayor
contundencia y eficacia, es la que más presión ejerce sobre el
poder, la que ha permitido que nos escuchen y atiendan en
nuestros reclamos. Este método, propio de la clase obrera,
comenzó a ser aplicado por los trabajadores –desde las
primeras luchas obreras- para garantizar las huelgas y
defenderse de la acción de las fuerzas de represión y los
rompehuelgas. Pero con su utilización por parte de los
trabajadores desocupados cobra un nuevo vigor, y si se quiere,
un nuevo significado. Así como los trabajadores ocupados
ejercen su presión sobre la patronal y el gobierno mediante la
huelga, paralizando la producción de mercancías, los
trabajadores desocupados –al no poder paralizar la producción
desde el interior del lugar de trabajo- presionamos impidiendo
la circulación de mercancías mediante el corte de rutas,
asumiendo nuestra lucha desde la ocupación del territorio al
que fuimos relegados al ser expulsados de la producción.
Este método, al igual que una herramienta, es eficaz en la
medida en que es bien utilizado. Por lo tanto la decisión de
cortar o no cortar la ruta debe ser precedido del análisis de
la naturaleza del reclamo, de la situación política en general
y de si realmente se han agotado todas las instancias previas
necesarias: audiencias y diálogo con el gobierno, realización
de otras medidas de protesta y lucha previas, etc.. Es por eso
que su utilización, tanto en cantidad como en calidad, debe
corresponderse con la observación de los factores que acabamos
de mencionar.
Somos concientes que debido a su contundencia y eficacia el
método se ha convertido en el principal y por lo tanto se ha
generalizado en la medida en que se ha desarrollado la
organización de los trabajadores desocupados. La suma de todos
estos factores ha puesto al corte de rutas en primer plano,
ganando la atención de la opinión pública, generando
adhesiones y rechazos de los distintos sectores sociales. Pero
al mismo tiempo es necesario destacar que el corte de rutas en
tanto medida de reclamo, protesta y presión se ha difundido a
tal grado que ya no es un método exclusivo de los trabajadores
desocupados, se ha convertido en un método profundamente
popular. Actualmente el método es utilizado por distintos
sectores sociales para diversos reclamos: vecinos luchando
contra la impunidad de la violencia policial, protestas
gremiales, reclamos de mayor seguridad, reclamos contra los
abusos de las empresas de servicios públicos, etc.. Asimismo
pensamos que –más allá de la interesada y antipopular campaña
de los grandes medios de comunicación- la utilización
descoordinada, dispersa e irresponsable del método ha generado
el rechazo de algunos sectores de la sociedad que en otras
ocasiones apoyaron los cortes. A ello ha colaborado la falta
de unidad entre las organizaciones populares y la
imposibilidad de lograr coordinar las luchas.
Tales han sido la difusión y el impacto de la metodología, que
el corte de ruta, el piquete bloqueando el tránsito, han
servido para denominar o etiquetar al trabajador desocupado
que se organiza como piquetero. Si bien somos
concientes de que la realización de piquetes ha contribuido
para que en nuestro país y en el mundo se conozca que los
trabajadores desocupados en Argentina se organizan para luchar
por sus derechos, entendemos necesario remarcar que este
método no define ni nuestra identidad de clase ni nuestra
ideología. Es simplemente un método, el más eficaz, por
cierto, pero no pasa de ahí. Nosotros somos trabajadores
desocupados y nuestra actividad, nuestra lucha, nuestra
ideología y nuestra conciencia son mucho más que un método de
acción determinado.
Relación con
la clase media
La relación
de los trabajadores desocupados con los sectores medios de la
sociedad es un tema complejo. Y el MTD ANIBAL VERON no escapa
a las dificultades que propias de esa realidad compleja.
Podemos decir que los sectores medios tienen gran peso en la
formación de la opinión pública, tal vez por su capacidad de
consumo como sector social, su peso electoral, tal vez por
sintetizar, promediando la opinión media, el sentido común, la
opinión del “ciudadano medio”. De la conjunción de estos
factores se explica que permanentemente sean objeto de la
búsqueda de consenso de otros sectores sociales. Pero al mismo
tiempo, por su posición subalterna en las relaciones de
producción, si bien su consenso es buscado, carecen de
capacidad política para imponer un proyecto de sociedad
propio. Es por eso que históricamente han oscilado entre
posicionamientos ora favorables a los intereses de los
trabajadores, ora funcionales a los intereses de los sectores
dominantes.
Entendemos que, a pesar de las transformaciones en la sociedad
argentina, en líneas generales se mantiene ese rol de sector
en disputa. Pero también es necesario atender que a raíz de la
evolución del proceso político económico social de los últimos
treinta años se fue agrandando la brecha que separa a los
sectores medios bajos de los sectores medios altos. Entre
otras consecuencias esto ha producido que franjas de la
población que pertenecieron a los sectores medios pasaran a
engrosar las filas de los sectores pobres de la sociedad.
Creemos es importante tener en cuenta este desplazamiento
consecuencia del movimiento de la sociedad, ya que pensamos
que su situación objetiva condiciona fuertemente, incide, en
el comportamiento político y en la evolución ideológica de las
distintas franjas de las capas medias en Argentina. Pensamos
que existen condiciones objetivas que posibilitan establecer
lazos con los sectores medios, particularmente con los
sectores medios bajos. Esas posibilidades existen en la medida
en que estos sectores también son perjudicados por la misma
política que golpea a los trabajadores ocupados y desocupados.
Podríamos decir que tenemos un enemigo común: los grandes
grupos económicos y monopolios locales y extranjeros y el
imperialismo. Sin olvidar que este enemigo nos golpea de
distinta manera, que nuestras condiciones de vida difieren,
que no tenemos acceso a las mismas cosas; pensamos que es
necesario intentar la unidad de acción frente a quienes se
siguen enriqueciendo a costa del vaciamiento del país y el
empobrecimiento de la mayoría del pueblo. Para eso debemos
buscar la forma de accionar conjuntamente frente a problemas
comunes o al menos buscar la solidaridad y la convivencia ante
los problemas sectoriales. La lucha contra la impunidad y la
represión; la lucha contra el ALCA, el pago de la deuda
externa, y el ingreso de tropas extranjeras a la Argentina; la
lucha frente a las empresas privatizadas y los monopolios; son
posibles ejes de acción común entre los trabajadores ocupados,
desocupados y el pueblo, entre quienes consideramos a los
sectores medios.
Señalábamos más arriba el rechazo que desde distintos sectores
–particularmente los sectores medios- se expresa últimamente
hacia los cortes de ruta o contra los piqueteros en general.
Decíamos también que las causas radicaban en lo que podríamos
llamar el abuso de la metodología, la falta de unidad entre
las organizaciones y la dispersión de las luchas. Pero también
otros factores inciden en el alejamiento entre los sectores
medios y los trabajadores desocupados: los cambios en la
situación objetiva debido a un mejoramiento parcial de la
situación económica fruto de la reactivación, entre otros,
determinan que aun ante ciertos problemas comunes persista el
alejamiento y el rechazo. Pero por sobre todos estos factores
incide la oscilación, el movimiento pendular, la indecisión de
los sectores medios, la incapacidad política de imponer un
proyecto propio para dirigir la sociedad. Esa oscilación
beneficia a los sectores dominantes que hasta ahora mantienen
bajo su dirección a los sectores medios. Pero esa oscilación
también nos da oportunidades para bregar por que nuevamente
emerja la unidad que en diciembre de 2001 se expresara bajo la
consigna piquete y cacerola, la lucha es una sola.
Desde el MTD ANIBAL VERON intentamos lograr tender lazos.
Fruto de ese intento es el acuerdo que hemos establecido en el
marco de la Mesa de Diálogo de Avellaneda con instituciones
que representan a distintos sectores de esa ciudad. Allí se
expresa la solidaridad de sociedades de fomento, sectores
religiosos, comerciantes de distintos rubros, trabajadores de
fábricas recuperadas, y la Defensoría del Pueblo de la ciudad,
para con la lucha por el castigo a los responsables políticos
y materiales de la masacre de Avellaneda, y el acuerdo de
sostener los cortes del Puente Pueyrredón en horario que no
afecte al comercio y dejando liberados carriles que permitan
la entrada y salida de la ciudad.
Sabemos posible el acercamiento, y creemos necesario persistir
en la búsqueda de unidad de todo el pueblo frente al enemigo
común.
Elecciones
Hasta el
momento no hemos participado y ni siquiera nos hemos planteado
la posibilidad de participar en el futuro en el plano
electoral. El criterio que decide los campos de acción en
donde incidir y la forma de hacerlo es el de la acumulación de
fuerzas del campo de los trabajadores y el pueblo. Si una
acción o táctica favorece esa acumulación, si potencia el
desarrollo de la conciencia y la capacidad de acción de las
masas, la adoptaremos. A la luz de ese criterio, la
participación electoral actualmente no favorece ni la
acumulación de fuerzas ni potencia el desarrollo de la
capacidad de lucha de la clase trabajadora y el pueblo.
La experiencia de lucha de la clase trabajadora de la cual
nuestra organización intenta asimilar sus enseñanzas nos
indica que únicamente podemos confiar en nuestras propias
fuerzas. Es este el fundamento de nuestra independencia
política respecto del estado, gobiernos, partidos políticos,
sindicatos, empresas y religiones.
Pensamos que los gobiernos son responsables de la desocupación
que castiga a los trabajadores porque han ejecutado políticas
que han multiplicado y estabilizado el desempleo a niveles
criminales y ninguno de ellos ha tenido ni voluntad ni
decisión políticas para revertir realmente este estado de
cosas. Únicamente han buscado paliar la situación a fin de
aplacar el conflicto social.
El gobierno
de Néstor Kirchner
Al gobierno
de Kirchner le caben estas consideraciones generales. No
obstante creemos que existen matices que diferencian al actual
gobierno de los anteriores. Hablamos de matices, no de
diferencias de fondo. Podemos citar el avance contra la Corte
Suprema menemista, o contra los jefes militares de la
dictadura, en tanto han sido medidas que han generado
expectativas en la opinión pública. Después de las jornadas
del 19 y 20 de diciembre de 2001, después del fracaso del
intento represivo del gobierno de Duhalde; el gobierno de
Kirchner no podía ni siquiera intentar mantener ni el perfil
abiertamente neoliberal de Menem y De La Rúa, ni esgrimir como
arma principal frente al pueblo que lucha, la represión. A fin
de intentar reconstruir la gobernabilidad le era necesario a
cualquier gobierno mostrar a la sociedad un perfil diferente.
Pero a pesar de la construcción de un perfil público
“progresista” o “popular”, de discursos de tinte
antiimperialista, no vemos realmente nada en el gobierno de
Kirchner que haga suponer un cambio de rumbo efectivo en la
política obediente a los mandatos del poder económico
argentino y trasnacional que los distintos gobiernos han
trazado y ejecutado en Argentina en los últimos 30 años. La
existencia de presos políticos, la continuidad del
procesamiento de más de cuatro mil compañeros y la impunidad
que gozan los responsables políticos de la masacre de
Avellaneda, nos muestran uno de los aspectos más negativos del
actual gobierno.
En lo que hace a la relación de nuestra organización con el
actual gobierno nosotros mantenemos nuestra independencia al
tiempo que reclamamos y proponemos soluciones a las
necesidades de nuestros compañeros y del campo popular en
general. En este sentido reconocemos que el actual gobierno
nos ha brindado mayor atención que los anteriores. Con
momentos de mayor o menor tirantez hemos logrado el respeto
por ciertos acuerdos en lo referente al mantenimiento de
planes de empleo y el avance en lo que hace a emprendimientos
productivos. Pero sin embargo en lo que hace a las
reivindicaciones y necesidades del conjunto de los
trabajadores desocupados nuestras principales demandas siguen
vigentes, entre ellas la creación y reapertura de fuentes de
trabajo digno y genuino; la universalización de los planes de
empleo para que ningún trabajador desocupado quede sin
ingresos mientras no haya trabajo para todos; el aumento del
monto de los planes a $350; la masificación de las
cooperativas de trabajo y emprendimientos productivos; el
castigo a los responsables políticos y materiales de la
masacre de Avellaneda del 26 de junio de 2002; el
desprocesamiento o amnistía de los más de cuatro mil
compañeros y compañeras; la libertad de todos los presos por
luchar.
El MTD ANIBAL VERON apoyaría un gobierno que garantice trabajo
digno, salud, educación, vivienda, condiciones de vida digna;
que combata los privilegios y a quienes se quieran beneficiar
de ellos; que garantice que la producción y la riqueza estén
al servicio del bienestar general y no del beneficio
individual y la explotación de una clase sobre otra; que
enfrente sin claudicaciones las presiones y agresiones del
imperialismo y los poderosos del mundo.
Un gobierno que cumpla con estas condiciones sólo puede surgir
de un profundo y verdadero cambio social; sólo puede ser
expresión de un proceso de lucha popular victorioso conducido
por la clase trabajadora.
Un gobierno de tales características sólo puede apoyarse en el
poder conquistado por los trabajadores y el pueblo, y debe
estar integrado por los hombres y mujeres más capaces, por
quienes se destacaron en esa lucha por su abnegación, entrega,
sacrificio y amor por su pueblo. Sólo un gobierno así sería
apoyado sin vacilaciones por el MTD ANIBAL VERON. Arriba |