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CONTRA EL DISCURSO DEL "CAOS VEHICULAR"

Hablan las organizaciones sociales:
MTD Aníbal Verón

Los movimientos políticos de la Argentina toman la palabra para contar su historia, sus demandas y sus propuestas. Para romper el mensaje uniforme de los grandes conglomerados de comunicación acerca de estos sectores, Segundo Enfoque busca servir de puente para que las experiencias se entrecrucen, para aportar al debate, al intercambio y -por qué no- a la unión de los luchan por un cambio social. Esta vez, un documento especial preparado por el Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) Aníbal Verón, para encender la mecha.

Por Carlos Barral - MTD Aníbal Verón

Introducción

El hoy MTD ANIBAL VERON nace en julio de 2001 en tanto expresión orgánica de la coordinación entre organizaciones de trabajadores desocupados de varios distritos del Conurbano Sur del Gran Buenos Aires y La Plata bajo el nombre de Coordinadora de Trabajadores Desocupados (CTD) Aníbal Verón. Distintas experiencias de organización y lucha de los trabajadores desocupados confluyen en esta coordinación. Las más “antiguas” de estas organizaciones nacidas en los primeros meses de 1997 fueron también solidarias en el origen de las otras organizaciones que dieron inicio a esta coordinación. Entre los movimientos que formaron parte del inicio de la Verón se encontraban los provenientes de Florencio Varela, Solano, Almirante Brown, Lanús y las CTD de Lanús y La Plata. No era la primera experiencia de coordinación ya que desde 1998 se daba la coordinación entre nacientes organizaciones de desocupados entre las que estaban algunas de las que luego formarían parte de la Verón, entre ellas el MTD Teresa Rodríguez de Florencio Varela, de Solano, y grupos que luego formarían parte de la CTD La Plata. Durante los años 2000 y parte de 2001 fue el turno de la Coordinadora Sur, antecedente inmediato de la CTD Aníbal Verón.

Durante su inicio en julio de 2001 y hasta fines de 2002 movimientos de distintos distritos se fueron sumándose a la Aníbal Verón. Es en los últimos meses de 2002 que se da la primera ruptura con el alejamiento de las CTD de Lanús, La Plata y Quilmes vinculadas todas ellas a la organización Quebracho. Es en ese momento cuando, sin de dejar de ser coordinadora, la experiencia pasa a denominarse MTD ANIBAL VERON.


E
n la segunda mitad de 2003 se producen las últimas escisiones, primero con el alejamiento de los MTD de Solano, Guernica y Allen (Río Negro) y más tarde con la partida de los distritos que luego formarían el Frente Darío Santillán.

A partir de allí, desde comienzos de 2004, el MTD ANIBAL VERON comienza la fase final que cerrará la etapa de coordinación para iniciar la del movimiento único.

Nuestra organización, tal como lo indica su nombre, es una organización de trabajadores desocupados, es una organización social, reivindicativa. El MTD ANIBAL VERON, al igual que las distintas expresiones y organizaciones de trabajadores desocupados es un producto histórico, consecuencia de un proceso político económico y social que transformó significativamente la estructura económica argentina.

La imposición de las políticas llamadas neoliberales, con la “desregulación” del mercado, la privatización de empresas estatales y el despido masivo de trabajadores durante la llamada reforma del estado, y un profundo proceso de desindustrialización y de especulación financiera, tuvieron como consecuencia la concentración de la producción y la riqueza en un puñado de grupos económicos, y el empobrecimiento masivo fruto de la caída de los salarios y un aumento nunca antes visto de la tasa de desocupación, cuyos momentos más críticos fueron vividos durante 1995 durante la llamada crisis de desocupación o hiperdesocupación y a finales del gobierno de De la Rúa, en 2001. Millones de trabajadores y sus familias en la calle, localidades del interior del país que otrora progresaron al calor de la explotación de recursos naturales, convertidos en pueblos fantasmas luego de las privatizaciones; miles de empresas cerradas, aumento descomunal y consolidación de la pobreza y la miseria, configuraron la situación social de la que surgen las organizaciones de trabajadores desocupados como un intento de resistencia y respuesta a las necesidades más básicas y elementales que el estado no satisface.

Así ante la negativa respuesta del Estado a la petición o reclamo, frente a la indiferencia de los gobernantes ante la desesperante condición de millones de trabajadores y sus familias, la organización y la lucha constituyen dos aspectos fundamentales de la respuesta que se da desde el seno de los sectores desempleados de la clase trabajadora.

El MTD ANIBAL VERON es una de esas expresiones de ese proceso de resistencia y organización de los trabajadores desocupados en Argentina. Es por lo tanto una organización de lucha que ofrece un espacio en su seno a todos los trabajadores desocupados que además de intentar mejorar sus condiciones de vida actuales, además de luchar por reivindicaciones concretas hoy, asuman la necesidad de la organización y la lucha por el pleno ejercicio de nuestros derechos, por trabajo digno para todos y por una sociedad plenamente justa, lucha que es expresada por nuestra consigna Trabajo, Dignidad y Cambio Social.

El MTD ANIBAL VERON nuclea a unos siete mil trabajadoras y trabajadores desocupados y sus familias pertenecientes a los distritos de Quilmas, Florencio Varela, San Francisco Solano, José C. Paz, Morón, Moreno, Ciudad de Buenos Aires, La Plata, Ensenada, Malvinas Argentinas, Almirante Brown, Berazategui, Lomas de Zamora, Esteban Echeverría y Ezeiza. Pero además de ser una organización integrada por trabajadores desocupados en nuestra organización trabajan desde la solidaridad y la militancia activa trabajadores sociales y estudiantes de Trabajo Social.


Toma de decisiones


Las decisiones se toman democráticamente. Intentamos valernos de las enseñanzas que nos brinda la vasta experiencia de luchas de la clase trabajadora y el pueblo. De allí que el MTD ANIBAL VERON se dé métodos e instancias de organización democráticas que superan ampliamente las formas y contenidos de las “democracias” representativas con que se gobierna a nuestros pueblos.

El método con que nos organizamos busca garantizar la más amplia participación de cada uno de los compañeros en las discusiones y decisiones, al tiempo que el mayor grado de eficacia y disciplina en el cumplimiento y ejecución de las decisiones acordadas.

Para tomar una decisión, en cualquiera de las instancias de que se trate, prima la búsqueda de consenso. De no darse esa posibilidad, la situación se define –una vez agotada la discusión- mediante el voto de los participantes, adoptando el conjunto la propuesta o moción que cuenta con el mayor número de adhesiones.

En relación a las distintas instancias de participación y de organización, el MTD ANIBAL VERON va en camino de adoptar -para terminar de constituirse como movimiento único- el modelo metodológico y organizativo que ya funciona en algunos de nuestros distritos. El modelo a poner en marcha es el que a continuación describimos.

El órgano máximo de discusión y decisión es la asamblea general. Allí se definen los objetivos generales para una etapa determinada, y se resuelven medidas de carácter crucial, definitorias, de importancia, para el logro de esos objetivos generales.

De la mesa de dirección forman parte los compañeros y compañeras elegidos por la asamblea general según su capacidad y compromiso para con los objetivos y tareas de de la organización. La mesa de dirección es una instancia colectiva cuyo número de miembros dependerá de las necesidades del movimiento según el grado de desarrollo del mismo. Son tareas de la mesa de dirección la disposición de medidas necesarias para la ejecución de tareas que hagan a los objetivos del movimiento votados en la asamblea general, así como ponerlas a consideración del cuerpo de delegados para su aprobación, modificación o rechazo.

El cuerpo de delegados está compuesto por delegados elegidos en su distrito. Su tarea es discutir y decidir las medidas que hagan a la política adoptada en función de lograr los objetivos generales votados por la asamblea general, sean propuestas por la mesa de dirección o por alguno de los delegados. Además de incidir en la ejecución de la política del movimiento, los delegados deben transmitir a sus distritos las medidas adoptadas por el conjunto del movimiento, así como deben saber transmitir las posiciones y situaciones propias de los distritos a fin de poner en conocimiento de ello tanto a los demás delegados como a la mesa de dirección.


A
esta estructura básica, brevemente descripta, se suman las áreas o frentes, desde donde se abordan tareas que hacen a la salud, educación y formación, administración, finanzas, emprendimientos productivos, alimentación, etc..

Cabe aclarar que al interior de cada distrito se reproducen similares instancias: asamblea general, mesa de dirección, cuerpo de delegados barriales, asambleas barriales. Asimismo según el desarrollo alcanzado a nivel distrital, la estructura puede ser más o menos compleja siendo necesaria en ocasiones la formación de organismos que respondan a tareas o necesidades.

Es necesario destacar un aspecto que a nuestro entender es de fundamental importancia: además de la estructura descripta, que puede variar en su complejidad según el grado de desarrollo alcanzado en un momento dado por la organización, lo determinante, en lo que hace a garantizar la eficacia y una democracia genuina cuyo protagonismo irreductible debe estar en manos de la masa de trabajadores desocupados, es el método. Porque además de garantizar formalmente la participación en las instancias de discusión y decisión de la organización, es necesario lograr que esa participación se haga efectiva más allá de lo formal, que se supere la pasividad propia de la “democracia” representativa; que aun existiendo distintos niveles de comprensión de la realidad, de participación y compromiso con la lucha, esos niveles se eleven permanentemente de manera tal que el conjunto –aun en su heterogeneidad- adquiera más conciencia, compromiso, y por lo tanto, mayor protagonismo. Para ello es necesario, no sólo la formación de cada compañero en cursos y talleres. Lo determinante es la práctica cotidiana, las enseñanzas que se desprenden del ejercicio cabal de la democracia de los trabajadores, la experiencia colectiva que se socializa, que se pone en acción en cada discusión, en cada instancia deliberativa, en cada decisión tomada. Por lo tanto es imprescindible que quienes asuman responsabilidades de dirección –en cualquiera de las instancias: mesa de dirección, cuerpo de delegados, etc.- sepan vincularse correctamente con el conjunto de compañeros y compañeras a fin de fomentar la participación más activa y a partir de ella lograr el conocimiento cabal de las condiciones de vida, de las necesidades, de las ideas, del estado de ánimo, del compromiso y la disposición a la lucha que tienen los compañeros de nuestra organización. Sólo conociendo esa realidad, respetando los tiempos del conjunto, sabiendo diferenciar los desiguales niveles a su interior, quienes dirijan tendrán elementos para proponer y tomar decisiones correctas tendientes a lograr los objetivos del MTD para una etapa dada y avanzar en el fortalecimiento de la capacidad de acción y comprensión sobre la realidad de la masa de trabajadores desocupados.

Actividades

La actividad cotidiana del MTD ANIBAL VERON tiene varios aspectos a considerar y que pueden ser “clasificados” en:

*Organización, discusión y decisión. Aquí cabe todo lo que hace a los distintos espacios deliberativos del movimiento: asamblea general, asambleas barriales, cuerpo de delegados, mesa de dirección, áreas o frentes.

*Lucha:
comprende todo lo relacionado con la expresión pública de reclamos, exigencias al gobierno, solidaridad con distintos sectores del pueblo, que el movimiento realiza mediante la acción directa: movilizaciones; cortes de calles, rutas o puentes; acampes; escarches; etc..

*Trabajo:
comedores, copas de leche, roperos comunitarios, talleres de costura, huertas y granjas, herrerías, panaderías, mantenimiento del espacio público –zanjeo, desmalezamiento, etc.-, autoconstrucción y refacción de viviendas, elaboración de dulces, etc..

Entendemos que estos tres grandes aspectos de la actividad de nuestra organización son insustituibles e interdependientes. Sin la organización, la discusión y la lucha en la calle no hubiésemos obtenido ninguna de las reivindicaciones que nos permiten sostener el trabajo diario y paliar nuestra situación económica. Y al mismo tiempo, sin el trabajo no podríamos sostenernos en el tiempo como organización, ni tampoco podríamos paliar la miseria en nuestros barrios y hogares; no nos hubiera sido posible afianzarnos en nuestro territorio, estrechar vínculos con nuestros vecinos, llegar a más compañeros con las mismas necesidades que nosotros y crecer haciendo más masiva y sólida nuestra lucha.

Planes sociales

El MTD ANIBAL VERON, mediante la lucha ha arrancado puestos de trabajo tanto a los gobiernos nacional como provinciales. Estos puestos los canalizamos en distintos proyectos de trabajo, tanto comunitarios como productivos. Sólo en ese sentido el MTD “maneja” planes, ya que tanto la aprobación como la continuidad de los proyectos y los puestos de trabajo son facultad de los gobiernos.

Los recursos que nuestra organización tiene, tanto para gestionar como para mantener los puestos y proyectos son, en primer lugar la lucha y la organización; ya que a partir de ellos, de nuestra disposición, firmeza y dignidad para pelear por nuestro derecho al trabajo, hemos logrado torcerle el brazo a los gobiernos en varias ocasiones tanto para obtener nuevos puestos, como para mantener los ya conquistados frente a las amenazas gubernamentales de darlos de baja. En segundo lugar, la disposición del MTD para cumplir los acuerdos y garantizar que los planes obtenidos se canalicen en trabajo.

En relación a la importancia de los planes de empleo podemos decir que tienen una importancia central en la sociedad argentina hoy. Si atendemos a la situación económico social que castiga fundamentalmente a los trabajadores, la mitad de los cuales padece el trabajo en negro, la subocupación y la desocupación; y si ésta última alcanza –según las estadísticas oficiales- sin contar los beneficiarios de los planes al 14% de la población económicamente activa; si por lo menos la mitad de los desocupados no perciben planes; pensamos que mientras los gobiernos no tomen medidas que garanticen la generación de empleo digno, genuino y estable para los millones de trabajadores desocupados y subocupados, deben hacerse cargo de su incapacidad de asegurar trabajo a quienes estamos en condiciones de hacerlo y por lo menos deben paliar la situación penosa de los trabajadores y sus familias universalizando los planes de empleo para que no haya ni un solo desocupado sin ingresos.

Este contexto demuestra por lo tanto que no solo para nuestra organización tienen importancia los planes de empleo. Al mismo tiempo, mediante la comprensión de esta situación social podemos acercarnos al rol que juegan en nuestro movimiento.

La obtención y administración de los planes de empleo, en la actual etapa de nuestra organización, tiene gran importancia. En primer lugar porque son un paliativo que permite que nuestros compañeros mejoren en algo sus condiciones de vida o al menos mediante el plan puedan amortiguar el golpe de las consecuencias de estar sin trabajo. En segundo lugar, los planes de empleo, gestionados y administrados por nuestra organización se canalizan en trabajo, siempre dentro de los límites de lo paliativo, ya que aspiramos al trabajo digno, estable y genuino. Dentro de ese estrecho marco, el trabajo que generamos está pensado en función del bienestar de nuestras familias y de la comunidad. Por eso los comedores y merenderos abiertos a nuestros compañeros y a nuestros vecinos, por eso las huertas, el pan a bajo precio, por eso la refacción y la construcción de viviendas.

Al mismo tiempo implica el esfuerzo de ser trabajo organizado según formas y contenidos diferentes en los que no se reproduce la relación entre patrones y trabajadores, sino una relación solidaria entre trabajadores en la gestión de emprendimientos comunitarios o productivos. Más allá de esta práctica “nueva” para muchos compañeros la canalización de los planes en trabajo nos permite dar un paso hacia la recuperación de la cultura del trabajo y valorar el papel que el trabajo y los trabajadores cumplen en la sociedad.

Insistimos que pensamos que todas estas implicancias de los planes de empleo son muy limitadas e insuficientes. Pensamos que las condiciones de vida de nuestros compañeros, sus familias y la comunidad; las relaciones y condiciones de trabajo solidarias, dignas y en función del bienestar general; y la recuperación de la cultura del trabajo y la valoración justa del papel que cumplen los trabajadores en la sociedad; no vendrán de la mano de los planes sociales sino de un cambio social que los garantice.

Objetivos

Los objetivos políticos de nuestra organización se sintetizan en la consigna Trabajo, Dignidad y Cambio Social.

Trabajo. Es nuestra primera reivindicación. Desde que fuimos despojados del derecho de trabajar fue nuestra principal exigencia. Cuando comprendimos que la desocupación es un fenómeno propio del capitalismo, que dentro de este sistema no tendrá nunca solución, y cuando en la década pasada el desempleo creció como nunca antes golpeando a millones de nosotros, entendimos que estábamos ante un fenómeno de masas. Fue así que cuando gracias a nuestra experiencia también comprendimos que sólo el protagonismo y la lucha de las masas podían acabar con la desocupación, los trabajadores desocupados en Argentina comenzamos a organizarnos en torno a esa exigencia, para luchar y resistir, hasta lograr trabajo digno para todos.

Dignidad. Porque desde nuestra dignidad asumimos el camino de la lucha frente a la oferta humillante del clientelismo y la servidumbre a manos de los partidos y políticos que históricamente nos han sumergido en la miseria y que son responsables de la pobreza, la corrupción y la desocupación. Porque esa dignidad no nos deja detenernos en la obtención de un plan de empleo o un bolsón de alimentos, sino que continuamos nuestra lucha hasta lograr el trabajo digno para todos, hasta lograr el cambio social.

Cambio social. Porque nada de lo que política, económica y socialmente produjo la imposición de las políticas llamadas neoliberales fue casual, porque los mismos sectores de la sociedad que impulsaron y se enriquecieron con la miseria de millones están interesados en que no se den cambios de fondo; y porque únicamente con cambios de fondo, con una transformación social profunda y verdadera –aunque lesione los intereses de los que son nuestros verdugos- vamos a poder revertir nuestra situación; nuestra lucha tiene por objetivo final el cambio social, la puesta en marcha de una sociedad justa e igualitaria en la que se garantice trabajo digno, salud, educación, vivienda, condiciones de vida digna para todos los trabajadores y el pueblo; una sociedad donde no haya privilegios para nadie, donde no existan injusticias ni poderosos que se beneficien con ellas. Por todo esto el MTD ANIBAL VERON será parte de ese cambio que realizaremos en unidad los trabajadores ocupados y desocupados y el conjunto del pueblo.

En relación a la definición ideológica de nuestro movimiento podemos decir que somos una organización abierta a todos los trabajadores desocupados sin distinción ideológica o partidaria. Por lo tanto nuestro movimiento no tiene los niveles de definición ideológica propios de un partido u organización política. Somos una organización social, reivindicativa, que no reniega de la política, que asume una política propia y entiende la ineludible necesidad de que la clase trabajadora forje una política independiente y que ésta se exprese orgánicamente. Es por eso que los niveles de definición, la profundización de los mismos, se va dando en la medida en que el conjunto de los trabajadores van procesando en experiencia años de lucha. Esa dinámica comprende también a los trabajadores desocupados y sus organizaciones, y por lo tanto al MTD ANIBAL VERON. De allí que desde que se comenzaron a organizar las primeras experiencias que hoy son parte de nuestro movimiento se hayan producido avances en la conciencia, en las definiciones ideológicas. Hablamos de un proceso colectivo que se da también con diferentes niveles de asimilación al interior del movimiento. En ese sentido se ha avanzado en la comprensión de la pertenencia a la clase trabajadora y en la necesidad de una política propia, dando los primeros pasos hacia la conciencia clasista. Al mismo tiempo a través de las luchas se avanzó en la solidaridad de clase y con otros sectores del pueblo, en la conciencia antirrepresiva y en la solidaridad con otros pueblos oprimidos del mundo y por lo tanto en la conciencia antiimperialista.

Entendemos que ese proceso colectivo de toma de conciencia sigue abierto y se irá profundizando en la medida que se avance en la asimilación de la lucha en experiencia, y de ahí en la medida en que se profundicen las definiciones ideológicas, asumiendo rumbos, direccionamientos determinados en el camino hacia el cambio social.


El corte de ruta


Para el MTD ANIBAL VERON el corte de ruta es un método de lucha. Hasta el momento es la medida de lucha de mayor contundencia y eficacia, es la que más presión ejerce sobre el poder, la que ha permitido que nos escuchen y atiendan en nuestros reclamos. Este método, propio de la clase obrera, comenzó a ser aplicado por los trabajadores –desde las primeras luchas obreras- para garantizar las huelgas y defenderse de la acción de las fuerzas de represión y los rompehuelgas. Pero con su utilización por parte de los trabajadores desocupados cobra un nuevo vigor, y si se quiere, un nuevo significado. Así como los trabajadores ocupados ejercen su presión sobre la patronal y el gobierno mediante la huelga, paralizando la producción de mercancías, los trabajadores desocupados –al no poder paralizar la producción desde el interior del lugar de trabajo- presionamos impidiendo la circulación de mercancías mediante el corte de rutas, asumiendo nuestra lucha desde la ocupación del territorio al que fuimos relegados al ser expulsados de la producción.

Este método, al igual que una herramienta, es eficaz en la medida en que es bien utilizado. Por lo tanto la decisión de cortar o no cortar la ruta debe ser precedido del análisis de la naturaleza del reclamo, de la situación política en general y de si realmente se han agotado todas las instancias previas necesarias: audiencias y diálogo con el gobierno, realización de otras medidas de protesta y lucha previas, etc.. Es por eso que su utilización, tanto en cantidad como en calidad, debe corresponderse con la observación de los factores que acabamos de mencionar.

Somos concientes que debido a su contundencia y eficacia el método se ha convertido en el principal y por lo tanto se ha generalizado en la medida en que se ha desarrollado la organización de los trabajadores desocupados. La suma de todos estos factores ha puesto al corte de rutas en primer plano, ganando la atención de la opinión pública, generando adhesiones y rechazos de los distintos sectores sociales. Pero al mismo tiempo es necesario destacar que el corte de rutas en tanto medida de reclamo, protesta y presión se ha difundido a tal grado que ya no es un método exclusivo de los trabajadores desocupados, se ha convertido en un método profundamente popular. Actualmente el método es utilizado por distintos sectores sociales para diversos reclamos: vecinos luchando contra la impunidad de la violencia policial, protestas gremiales, reclamos de mayor seguridad, reclamos contra los abusos de las empresas de servicios públicos, etc.. Asimismo pensamos que –más allá de la interesada y antipopular campaña de los grandes medios de comunicación- la utilización descoordinada, dispersa e irresponsable del método ha generado el rechazo de algunos sectores de la sociedad que en otras ocasiones apoyaron los cortes. A ello ha colaborado la falta de unidad entre las organizaciones populares y la imposibilidad de lograr coordinar las luchas.

Tales han sido la difusión y el impacto de la metodología, que el corte de ruta, el piquete bloqueando el tránsito, han servido para denominar o etiquetar al trabajador desocupado que se organiza como piquetero. Si bien somos concientes de que la realización de piquetes ha contribuido para que en nuestro país y en el mundo se conozca que los trabajadores desocupados en Argentina se organizan para luchar por sus derechos, entendemos necesario remarcar que este método no define ni nuestra identidad de clase ni nuestra ideología. Es simplemente un método, el más eficaz, por cierto, pero no pasa de ahí. Nosotros somos trabajadores desocupados y nuestra actividad, nuestra lucha, nuestra ideología y nuestra conciencia son mucho más que un método de acción determinado.

Relación con la clase media

La relación de los trabajadores desocupados con los sectores medios de la sociedad es un tema complejo. Y el MTD ANIBAL VERON no escapa a las dificultades que propias de esa realidad compleja. Podemos decir que los sectores medios tienen gran peso en la formación de la opinión pública, tal vez por su capacidad de consumo como sector social, su peso electoral, tal vez por sintetizar, promediando la opinión media, el sentido común, la opinión del “ciudadano medio”. De la conjunción de estos factores se explica que permanentemente sean objeto de la búsqueda de consenso de otros sectores sociales. Pero al mismo tiempo, por su posición subalterna en las relaciones de producción, si bien su consenso es buscado, carecen de capacidad política para imponer un proyecto de sociedad propio. Es por eso que históricamente han oscilado entre posicionamientos ora favorables a los intereses de los trabajadores, ora funcionales a los intereses de los sectores dominantes.

Entendemos que, a pesar de las transformaciones en la sociedad argentina, en líneas generales se mantiene ese rol de sector en disputa. Pero también es necesario atender que a raíz de la evolución del proceso político económico social de los últimos treinta años se fue agrandando la brecha que separa a los sectores medios bajos de los sectores medios altos. Entre otras consecuencias esto ha producido que franjas de la población que pertenecieron a los sectores medios pasaran a engrosar las filas de los sectores pobres de la sociedad. Creemos es importante tener en cuenta este desplazamiento consecuencia del movimiento de la sociedad, ya que pensamos que su situación objetiva condiciona fuertemente, incide, en el comportamiento político y en la evolución ideológica de las distintas franjas de las capas medias en Argentina. Pensamos que existen condiciones objetivas que posibilitan establecer lazos con los sectores medios, particularmente con los sectores medios bajos. Esas posibilidades existen en la medida en que estos sectores también son perjudicados por la misma política que golpea a los trabajadores ocupados y desocupados. Podríamos decir que tenemos un enemigo común: los grandes grupos económicos y monopolios locales y extranjeros y el imperialismo. Sin olvidar que este enemigo nos golpea de distinta manera, que nuestras condiciones de vida difieren, que no tenemos acceso a las mismas cosas; pensamos que es necesario intentar la unidad de acción frente a quienes se siguen enriqueciendo a costa del vaciamiento del país y el empobrecimiento de la mayoría del pueblo. Para eso debemos buscar la forma de accionar conjuntamente frente a problemas comunes o al menos buscar la solidaridad y la convivencia ante los problemas sectoriales. La lucha contra la impunidad y la represión; la lucha contra el ALCA, el pago de la deuda externa, y el ingreso de tropas extranjeras a la Argentina; la lucha frente a las empresas privatizadas y los monopolios; son posibles ejes de acción común entre los trabajadores ocupados, desocupados y el pueblo, entre quienes consideramos a los sectores medios.

Señalábamos más arriba el rechazo que desde distintos sectores –particularmente los sectores medios- se expresa últimamente hacia los cortes de ruta o contra los piqueteros en general. Decíamos también que las causas radicaban en lo que podríamos llamar el abuso de la metodología, la falta de unidad entre las organizaciones y la dispersión de las luchas. Pero también otros factores inciden en el alejamiento entre los sectores medios y los trabajadores desocupados: los cambios en la situación objetiva debido a un mejoramiento parcial de la situación económica fruto de la reactivación, entre otros, determinan que aun ante ciertos problemas comunes persista el alejamiento y el rechazo. Pero por sobre todos estos factores incide la oscilación, el movimiento pendular, la indecisión de los sectores medios, la incapacidad política de imponer un proyecto propio para dirigir la sociedad. Esa oscilación beneficia a los sectores dominantes que hasta ahora mantienen bajo su dirección a los sectores medios. Pero esa oscilación también nos da oportunidades para bregar por que nuevamente emerja la unidad que en diciembre de 2001 se expresara bajo la consigna piquete y cacerola, la lucha es una sola.

Desde el MTD ANIBAL VERON intentamos lograr tender lazos. Fruto de ese intento es el acuerdo que hemos establecido en el marco de la Mesa de Diálogo de Avellaneda con instituciones que representan a distintos sectores de esa ciudad. Allí se expresa la solidaridad de sociedades de fomento, sectores religiosos, comerciantes de distintos rubros, trabajadores de fábricas recuperadas, y la Defensoría del Pueblo de la ciudad, para con la lucha por el castigo a los responsables políticos y materiales de la masacre de Avellaneda, y el acuerdo de sostener los cortes del Puente Pueyrredón en horario que no afecte al comercio y dejando liberados carriles que permitan la entrada y salida de la ciudad.

Sabemos posible el acercamiento, y creemos necesario persistir en la búsqueda de unidad de todo el pueblo frente al enemigo común.

Elecciones

Hasta el momento no hemos participado y ni siquiera nos hemos planteado la posibilidad de participar en el futuro en el plano electoral. El criterio que decide los campos de acción en donde incidir y la forma de hacerlo es el de la acumulación de fuerzas del campo de los trabajadores y el pueblo. Si una acción o táctica favorece esa acumulación, si potencia el desarrollo de la conciencia y la capacidad de acción de las masas, la adoptaremos. A la luz de ese criterio, la participación electoral actualmente no favorece ni la acumulación de fuerzas ni potencia el desarrollo de la capacidad de lucha de la clase trabajadora y el pueblo.

La experiencia de lucha de la clase trabajadora de la cual nuestra organización intenta asimilar sus enseñanzas nos indica que únicamente podemos confiar en nuestras propias fuerzas. Es este el fundamento de nuestra independencia política respecto del estado, gobiernos, partidos políticos, sindicatos, empresas y religiones.

Pensamos que los gobiernos son responsables de la desocupación que castiga a los trabajadores porque han ejecutado políticas que han multiplicado y estabilizado el desempleo a niveles criminales y ninguno de ellos ha tenido ni voluntad ni decisión políticas para revertir realmente este estado de cosas. Únicamente han buscado paliar la situación a fin de aplacar el conflicto social.

El gobierno de Néstor Kirchner

Al gobierno de Kirchner le caben estas consideraciones generales. No obstante creemos que existen matices que diferencian al actual gobierno de los anteriores. Hablamos de matices, no de diferencias de fondo. Podemos citar el avance contra la Corte Suprema menemista, o contra los jefes militares de la dictadura, en tanto han sido medidas que han generado expectativas en la opinión pública. Después de las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001, después del fracaso del intento represivo del gobierno de Duhalde; el gobierno de Kirchner no podía ni siquiera intentar mantener ni el perfil abiertamente neoliberal de Menem y De La Rúa, ni esgrimir como arma principal frente al pueblo que lucha, la represión. A fin de intentar reconstruir la gobernabilidad le era necesario a cualquier gobierno mostrar a la sociedad un perfil diferente.

Pero a pesar de la construcción de un perfil público “progresista” o “popular”, de discursos de tinte antiimperialista, no vemos realmente nada en el gobierno de Kirchner que haga suponer un cambio de rumbo efectivo en la política obediente a los mandatos del poder económico argentino y trasnacional que los distintos gobiernos han trazado y ejecutado en Argentina en los últimos 30 años. La existencia de presos políticos, la continuidad del procesamiento de más de cuatro mil compañeros y la impunidad que gozan los responsables políticos de la masacre de Avellaneda, nos muestran uno de los aspectos más negativos del actual gobierno.

En lo que hace a la relación de nuestra organización con el actual gobierno nosotros mantenemos nuestra independencia al tiempo que reclamamos y proponemos soluciones a las necesidades de nuestros compañeros y del campo popular en general. En este sentido reconocemos que el actual gobierno nos ha brindado mayor atención que los anteriores. Con momentos de mayor o menor tirantez hemos logrado el respeto por ciertos acuerdos en lo referente al mantenimiento de planes de empleo y el avance en lo que hace a emprendimientos productivos. Pero sin embargo en lo que hace a las reivindicaciones y necesidades del conjunto de los trabajadores desocupados nuestras principales demandas siguen vigentes, entre ellas la creación y reapertura de fuentes de trabajo digno y genuino; la universalización de los planes de empleo para que ningún trabajador desocupado quede sin ingresos mientras no haya trabajo para todos; el aumento del monto de los planes a $350; la masificación de las cooperativas de trabajo y emprendimientos productivos; el castigo a los responsables políticos y materiales de la masacre de Avellaneda del 26 de junio de 2002; el desprocesamiento o amnistía de los más de cuatro mil compañeros y compañeras; la libertad de todos los presos por luchar.

El MTD ANIBAL VERON apoyaría un gobierno que garantice trabajo digno, salud, educación, vivienda, condiciones de vida digna; que combata los privilegios y a quienes se quieran beneficiar de ellos; que garantice que la producción y la riqueza estén al servicio del bienestar general y no del beneficio individual y la explotación de una clase sobre otra; que enfrente sin claudicaciones las presiones y agresiones del imperialismo y los poderosos del mundo.

Un gobierno que cumpla con estas condiciones sólo puede surgir de un profundo y verdadero cambio social; sólo puede ser expresión de un proceso de lucha popular victorioso conducido por la clase trabajadora.

Un gobierno de tales características sólo puede apoyarse en el poder conquistado por los trabajadores y el pueblo, y debe estar integrado por los hombres y mujeres más capaces, por quienes se destacaron en esa lucha por su abnegación, entrega, sacrificio y amor por su pueblo. Sólo un gobierno así sería apoyado sin vacilaciones por el MTD ANIBAL VERON.
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