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CONTRA EL DISCURSO DEL "CAOS
VEHICULAR"
Hablan las
organizaciones sociales:
Movimiento Teresa Rodríguez
Los movimientos
políticos de la Argentina toman la palabra para contar su
historia, sus demandas y sus propuestas. Para romper el
mensaje uniforme de los grandes conglomerados de comunicación
acerca de estos sectores, Segundo Enfoque
busca servir de puente para que las experiencias se
entrecrucen, para aportar al debate, al intercambio y -por qué
no- a la unión de los luchan por un cambio social.
Esta vez,
la experiencia del Movimiento Teresa Rodríguez, se suma a la
discusión.
Por
Luciana Garrido - Movimiento Teresa Rodríguez
Introducción
Dos embriones de nuestro movimiento aparecieron a mediados de
1996 como Movimiento de Trabajadores Desocupados en las
ciudades de Florencio Varela y Mar del Plata. Sus actividades
principales consistían en elaborar y presentar proyectos de
trabajo, organizar a los desocupados y pelear por conseguir
planes de empleo, alimentos, garrafas de gas y evitar
los cortes de los
servicios proponiendo una tarifa social y en cuotas para
el suministro eléctrico.
En mayo de 1997, los compañeros de Mar del Plata realizan el
primer corte de ruta en la provincia de Buenos Aires, el de la
Ruta 88, como medida para arrancar planes de empleo y bolsones
de alimento, cosa que logran. En agosto del mismo año, los
compañeros de Florencio Varela realizan el primer corte de
ruta en este distrito, el de la ruta 36 a la altura del
denominado barrio “Pepsi”. Logran conseguir 80 planes de
empleo y cajas de alimento. La lucha continúa, y en noviembre
del mismo año se vuelve a cortar la ruta 36. Ahí se consiguen
800 planes de empleo más y la renovación de los 80 anteriores.
En diciembre se vuelve a cortar la ruta 36 nuevamente a la
altura del barrio “Pepsi”. Somos brutalmente reprimidos y
desalojados el 3 de enero del año 1998. Se encarcela a 90
compañeros, 73 son liberados a las horas y 17 permanecen
detenidos durante una semana.
A mediados de 1997, el aún llamado MTD decidió en diversas
asambleas pasar a llamarse “Teresa Rodríguez”, en honor a la
trabajadora asesinada en la represión a los docentes ese mismo
año en Neuquén. Además, se aprueba como consigna general de la
lucha del movimiento la de
“Trabajo, Dignidad y un
Cambio Social”.
Durante 1998 se desarrolla un profundo debate en el MTD. Un
grupo de compañeros planteó la necesidad de centrar el eje de
nuestras luchas e incluso de nuestra organización en torno a
la cuestión del cambio social, sin abandonar la cuestión del
trabajo y la dignidad, pues entendía que para conseguir
solución definitiva del más mínimo reclamo era necesario
producir un cambio profundo en nuestra sociedad.
Producto de este debate, nuestro movimiento sufrió una
fractura, organizándose con la idea central del cambio social
el grupo de compañeros fundadores del MTD en Florencio Varela,
los compañeros de Mar del Plata y los compañeros de San
Francisco Solano.
A partir de este momento, y con la idea central del cambio
social, nuestro movimiento pasa a llamarse Movimiento Teresa
Rodríguez a secas, manteniendo las mismas consignas pero
promoviendo sobre todo la instauración de una República de
Cabildos en nuestra nación y la construcción del Hombre Nuevo.
Como vemos, si bien su composición
social principal está integrada por trabajadores desocupados,
su propuesta va mucho más allá de una propuesta para los
desocupados.
El año 2001 fue el año de la unidad con los diversos sectores
sociales en lucha. Nuestro movimiento se lanzó de lleno a
construir la tan necesaria unidad organizativa y de lucha del
pueblo. En ese sentido, se construyó la Central de
Organizaciones En Lucha (COEL) con organizaciones hermanas que
poseen una concepción y metodología de trabajo muy similar,
que no tuvo larga vida. Por otra parte, producto de nuestra
participación en las Asambleas Piqueteras de La Matanza, dimos
vida al Bloque Piquetero Nacional, con organizaciones que, aun
cuando tengan concepciones y hasta metodologías diferentes,
son como nosotros decimos, parte de la unidad de los que
luchan. Con el B.P.N., somos gestores y participamos
activamente de la Asamblea Nacional de Trabajadores, la
cual con la participación de trabajadores desocupados,
ocupados, jubilados, estudiantes, pueblos originarios,
campesinos, minorías discriminadas, etc., tuvo ya seis
plenarios de delegados, en los cuales se gestaron los planes
de lucha que confrontaron con los gobiernos que se sucedieron
en el poder, por las reivindicaciones inmediatas y por el
cambio social. Consideramos de vital importancia la UNIDAD DE
TODOS LOS QUE LUCHAN.
En virtud de la consecuencia en la lucha durante todos estos
años, nuestro movimiento está asentado hasta aquí, en diversos
lugares del país, entre ellos, además de Mar del Plata y
Florencio Varela, Córdoba, La Matanza, Capital Federal, Lanús,
San Martín, Avellaneda, La Plata, Berazategui y Merlo. A
mediados del 2002, nos unimos con el movimiento Casa del
Pueblo, ubicado principalmente en la Capital Federal. Con el
devenir de la lucha y la situación política en nuestro país, a
principios de 2003 el MTR sufre una nueva
división, generándose a partir de ella las tres ramas, de las
cuales dos mantienen el nombre: el MTR liderado por Roberto
Martino, la UTP (Unión de Trabajadores Piqueteros) y el MTR
que en este momento narra esta historia, que a los fines de
nuestra lucha con el Estado por la obtención de nuestra
reivindicaciones, nos diferenciamos como MTR “12 de abril”.
Hacia principios del 2004, un proceso de unidad que venía
gestándose con la CUBa (Coordinadora de Unidad Barrial) se
produce la unificación de las dos organizaciones en una sola,
el MTR-CUBa o CUBa-MTR. A raíz de esto, se separa un
sector del MTR ubicado, en aquel momento, principalmente en
Capital Federal, que no estaba de acuerdo con esta unidad, y
que toma el nombre de MTR La Dignidad.
Integración
Hoy CUBa-MTR es una organización a nivel nacional, con
desarrollo en Capital Federal, Sur del conurbano bonaerense (Lanús,
Avellaneda, Lomas de Zamora, Esteban Echeverría, Guernica,
Glew), Oeste (Merlo, Moreno y Matanza) y Norte (Tigre, San
Pablo), Mar del Plata, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, Chaco,
Santiago del Estero y construcciones incipientes en muchos
otros lugares. En todo el país son más de 5.000 los
integrantes.
Si bien el principal desarrollo es con desocupados, también
tenemos compañeros ocupados y estudiantes en el MTR-CUBa,
porque entendemos que para lograr un cambio social, la
sociedad en su conjunto debe librar la batalla, no se resume a
sectores o partes de esta, sino que es una lucha de explotados
contra explotadores.
La lucha
El Movimiento Teresa Rodríguez - Coordinadora de Unidad
barrial es una organización del pueblo que lucha por el cambio
social. Nuestro movimiento llama a participar en sus filas a
las personas del pueblo que hacen un culto del trabajo y de la
dignidad. ¿Por qué la lucha? Porque nadie nunca nos ha dado
nada, porque todo lo que hemos conseguido lo hemos conseguido
luchando, arrancando a quienes nos tiranizan hasta el más
mínimo derecho; hemos aprendido que sin lucha no conseguiremos
nada. Y, sobre todo, porque mientras haya injusticias nuestra
razón será la lucha. ¿Por qué el CAMBIO SOCIAL? Porque la
sociedad tal cual como está organizada hoy en nuestro país y
en el mundo no tiene razón de ser. Treinta familias en la
Argentina tienen en sus manos las fábricas, las tierras, los
grandes comercios y los bancos. Treinta familias manejan
nuestros destinos. Cien hijos de nuestro pueblo menores de un
año mueren por día a causa de la peor de las enfermedades
curables: la desnutrición de sus madres y el hambre, más de
cinco millones son los desocupados y más de veintidós millones
de compañeros y ciudadanos están por debajo de “la línea de la
pobreza”, eufemismo con que el régimen quiere tapar el hambre
de nuestro pueblo.
Hace rato que llegó la hora de que los que somos más seamos
constructores de nuestro destino, protagonistas de la
historia, transformadores sociales.
Toma de decisiones
El alma de nuestro movimiento son los cabildos o asambleas.
Quienes integramos el MTR -CUBa gobernamos y deliberamos a
través de nosotros mismos. No delegamos en nadie -y mucho
menos en el Gobierno- nuestra capacidad de deliberar. Las
ideas respecto de qué se hace circulan entre nosotros, y no
importa tanto si se le ocurrió a tal o cual. Lo que importa
fundamentalmente es que la aceptación o no de esas ideas está
en manos de todos: nos reunimos en cabildos (asambleas),
debatimos y decidimos por consenso o por mayoría qué se hace o
se deja de hacer. Además, elegimos entre nosotros a los
compañeros que consideramos los más capaces para encabezar la
ejecución —y sólo la ejecución— de lo resuelto. En caso de que
en el transcurrir de la tarea el compañero nos demuestre que
no fue correcto haberlo elegido, es en el cabildo donde
reconsideraremos su situación y ahí decidiremos su continuidad
o no al frente de la responsabilidad.
Los cabildos, que son el ámbito de decisión, implican una
forma de organización social distinta a la vigente, en la
que “el pueblo no gobierna ni delibera sino a través de sus
representantes”. Es decir que a lo sumo se nos permite ser
“mano de obra” o “columna vertebral”, pero jamás “cabeza”.
El MTR-CUBa. se pone de pie ante todo, porque quiere que cada
hombre y cada mujer de nuestra patria además de ser “mano” o
“columna” sea también y sobre todo “cabeza”, o sea, cabildo.
Nuestro modelo de hombre es el de un hombre íntegro, digno, un
hombre que sea las tres cosas a la vez.
El alma de nuestro movimiento es también la construcción
del hombre nuevo, o sea, el reverso -la otra cara de la
moneda- del cabildo. Mantener en pie una organización con este
ideario requiere de un tipo distinto de hombre. Por lo menos,
requiere de hombres que empiecen a vivir de manera distinta a
la que viven los hombres guiados por la sociedad vigente,
donde por la modificación moral y material el hombre existente
está deformado y corrompido por el régimen. Requiere de
hombres que además de ser combativos y estudiosos sean
solidarios, que no se muevan por la vida regidos por intereses
mezquinos y egoístas. Que tengan en claro que lo único que
deben reclamar a cambio de su lucha es la felicidad del
pueblo, que es la propia. Cabildo y hombre nuevo son caras de
la misma moneda; y en el camino del cambio social, uno no se
puede entender ni realizar sin el otro.
Actividades
En nuestro movimiento tenemos como objetivo esencial
recuperar la dignidad, como seres humanos y como ciudadanos.
Tener el pan sobre la mesa todos los días, poseer un trabajo
digno, en el que el esfuerzo sea reconocido y justamente
remunerado, tener cobertura de la salud garantizada y acceso a
la educación en todos los niveles.
Las condiciones alimentarias de la población de los barrios
periféricos son muy precarias. La gran mayoría de los
habitantes de tales zonas se encuentran desocupados o
subocupados por lo que con sus magros sueldos no alcanzan los
costos de la canasta familiar (que mide el INDEC). Esta
situación los determina a consumir alimentos de baja calidad,
que provocan efectos colaterales derivados de esta
subalimentación (mayor propensión al contagio de enfermedades,
bajo rendimiento en el desarrollo de actividades físicas e
intelectuales, daños irreparables en los niños a nivel
neurológico, etc.).
El gobierno se encuentra ausente de toda política destinada a
revertir las condiciones paupérrimas en la que está
sobreviviendo la mayoría de su pueblo. Por esto, surge la
necesidad de revertir la situación de pobreza mediante
emprendimientos de autogestión donde los mismos vecinos de los
barrios podamos organizarnos para comenzar a solucionar tales
problemas.
Entendemos esto como parte del Doble Poder, pero no por eso
dejamos de lado la lucha. Sabemos que los responsables
directos de nuestra situación son las empresas y el Estado,
cómplice ejecutor de sus políticas.
Por eso seguiremos reclamando hasta arrancar lo que es nuestro
y nos han robado.
También realizamos actividades de educación
popular, desarrollamos las comisiones de salud en los barrios,
alfabetización y todas las tareas que sean necesarias y estén
a nuestro alcance para poder mejorar nuestra calidad de vida.
Planes sociales
Los planes sociales se arrancaron al Gobierno en las
luchas, exigiendo que llegaran a los que los necesitábamos e
impidiendo que terminaran en manos de policías, funcionarios,
y muchos personajes del sistema que se aprovecharon de la
necesidad del pueblo. Nosotros no los manejamos, sino que lo
hace el Ministerio de Trabajo y los paga el banco. Nosotros
simplemente exigimos que se entreguen a los que los necesitan,
y dentro de ellos a los que estamos dispuestos a luchar por
eso.
Desde ya que mucha gente se acerca a nuestra organización con
el objetivo de ganar un plan de trabajo. Nosotros les decimos
a los compañeros que se acercan que no podemos prometer nada,
porque no tenemos nada para repartir. Sólo les podemos ofrecer
un puesto de lucha para pelear entre todos por lo que
necesitamos. Decimos que el movimiento es como un colectivo,
con varias paradas; un plan social, un comedor, un trabajo
genuino, el cambio social. Cada cual elige donde se baja de
todas estas paradas, pero el colectivo lo vamos a llevar hasta
el final.
Objetivos
El M.T.R.-CUBa quiere un cambio social.
Un gobierno de los
trabajadores y del pueblo. Nos consideramos parte de quienes
luchan a brazo partido por un mundo distinto, es decir,
estamos por el cambio social. Estamos
convencidos de que no alcanza sólo con pelearla desde abajo,
sino que debemos ir construyendo nuestras propias leyes,
nuestra propia cuota de poder, hasta arrancarles totalmente el
poder a los que mandan. La experiencia nos ha demostrado
duramente que si no somos partícipes a fondo, sólo cambiará
algo para que nada cambie. Nuestra lucha sólo acabará cuando
en el mundo entero hayamos borrado el capitalismo. En ese
sentido, nuestra lucha es por una sociedad nueva, sin clases
sociales, de hombres libres e iguales, donde en el proceso de
lucha por la eliminación de todo vestigio del poder de los
patrones, que será cruenta y larga, caminemos hacia
la extinción del Estado, o sea, donde no haya cárceles ni
policía ni fuerzas de represión, donde la persecución, la
esclavitud o el hambre sean cosas del pasado, sean cosas de la
prehistoria de la humanidad. Una sociedad donde una moral y
una conciencia nuevas, den lugar a un hombre nuevo, capaz de
realizarse entregando lo máximo de sí a la sociedad y
recibiendo todo lo necesario de esta para su desarrollo físico
y espiritual.
Para que esta sociedad y este hombre nuevo sean una realidad
en toda nuestra nación por lo menos, es necesario que los que
producimos las riquezas nos apropiemos del Estado, de las
fábricas, las tierras, los bancos y los grandes comercios.
Somos conscientes de que hasta llegar al cambio social en el
sentido en que nos lo hemos propuesto debemos -en el "mientras
tanto"- ir resolviendo la supervivencia. Y no vemos mejor
manera de hacerlo que comenzar a construir el cambio social
desde el momento mismo en que nos planteamos dedicar nuestra
vida a él.
El cambio social no es sólo un momento o un lugar al cual
llegar, es también y sobre todo un momento y un lugar del cual
partir y un camino por recorrer. Es la meta, el punto de
partida y el camino mismo.
Ya en el funcionamiento de nuestro movimiento está implícito
el cambio social, o por lo menos un embrión de él. Pero el
cambio social no se realiza sólo ni principalmente en el
funcionamiento de una organización que lucha por él. Se
realiza en el camino que sigue el pueblo hacia su liberación
definitiva resolviendo los problemas que lo agobian orientado
por esta organización. Tarea insoslayable de nuestro
movimiento –y perderá su razón de ser cuando no la cumpla- es
bregar por que el pueblo comience a regir su destino como lo
hacen los miembros de nuestro movimiento. Y jamás el pueblo
hará esto solo
porque le exclamemos excelentes discursos o inundemos las
calles con toneladas de volantes y revistas.
Ganaremos al pueblo para
su causa fundamentalmente con el ejemplo.
Mostrando que organizarse y luchar de la manera en que lo hace
nuestro movimiento es lo que puede traer mejoras, que vivir
como lo hace el pueblo organizado es mejor que "vivir" como
propone el régimen, que el cabildo y el hombre nuevo son la
llave para lograr el cambio social.
El corte de ruta
Antes que nada,
es la manera de hacer "huelga" que tenemos los desocupados, ya
que lo que hacemos es cortar la circulación de la mercancía,
factor fundamental para la ganancia de los poderosos, ya que
no podemos hacer lo que se conoce como huelga clásicamente,
porque nos dejaron fuera de la producción de mercancías.
Elecciones
Si bien no
participamos hoy de ningún proceso electoral, consideramos que
participar o no, es un problema táctico. Hoy, cuando un amplio
sector del campo popular descree de este sistema asesino y
corrupto, no nos parece válido participar, solo lo
haremos planteando el voto en blanco, nulo o programático.
Ninguna relación con los partidos políticos tradicionales, si
con los partidos de izquierda con los cuales llevamos adelante
todo lo que la unidad de acción en la lucha en las calles nos
permite, consideramos
fundamental la unidad de los trabajadores y el pueblo.
El gobierno de Kirchner
Si bien existen diferencias -para nosotros no fundamentales-
con los gobiernos anteriores podemos decir, en líneas
generales, que es más de lo mismo, en tanto sigue pagando la
deuda a costillas del hambre del pueblo y es un gerente como
todos los anteriores del imperialismo, a través de ponerse de
rodillas ante el Fondo Monetario Internacional.
Nosotros apoyaríamos el
gobierno de los Trabajadores y el Pueblo,
porque solo así serán resueltos los problemas de fondo que
sufrimos. Debemos eliminar la mercancía y el valor.
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