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Una
señal desde Italia:
hoy no escribo, protesto
Por
Segundo Enfoque
“Decidimos realizar una
huelga general porque en muchas empresas de comunicación es
cada vez y cada día más difícil producir una información
correcta, sin condicionamientos.” De esta manera, la
Federación Nacional de Periodistas Italianos (FNPI), comunicó
al público su propuesta para enfrentar la concentración de
medios que ostenta el primer ministro de Italia, Silvio
Berlusconi.
Berlusconi es dueño de tres canales de televisión que
inundan de entretenimiento y distracción la vida de los
italianos. También controla un diario, un semanario y es dueño
de la editorial Mondatori, además de tener participación en
negocios inmobiliarios, financieros y de seguros.
El holding que creó en 1975 se llama “Fininvest”. En
aquellos años recién despuntaba como hombre de medios con el
canal Telemilano y con el diario Il Giornale Nuovo.
Ahora, su familia se encarga de esos negocios mientras él
–el hombre más rico del país- se ocupa de manipular la
actividad periodística desde el gobierno.
Según cuenta el diario cubano Granma en su edición
del 5 de junio, la FNPI acusa a Berlusconi de dos hechos
puntuales: el despido de Michel Santoro de la RAI (Radio y
Televisión Italiana) el año pasado, y la salida de Ferruccio
de Bortoli de la dirección del Corriere della Sera
después de seis años en funciones. El primero, que logró
reincorporarse el 2 de junio por orden de la Justicia, lleva
adelante un programa crítico de las políticas del primer
mandatario. En tanto, De Bortoli adujo presiones oficiales
para que dejara su puesto, luego de haber desarrollado algunas
editoriales nada concesivas hacia el Primer Ministro.
En ese momento, los trabajadores del Corriere
decidieron hacer un paro y el 1º de junio el diario no se
publicó en repudio a tamaña intrusión. Sin embargo, al día
siguiente, el hasta entonces encargado de la sección política
del periódico, Stefano Folli, tomó posición de la dirección.
Al poco tiempo, la FNPI llamó a una huelga general de
periodistas en toda Italia para los días 10 y 18 de junio,
que involucró en la primera fecha a los profesionales de la
prensa escrita y en segunda instancia a los que se desempeñan
en medios audiovisuales. Las agencias de noticias paralizaron
sus servicios por 24 horas, las redacciones dejaron de
actualizar sus ediciones en Internet y no salieron a la calle
los diarios más importantes del país.
Paolo Serventi Longhi, secretario general de la FNPI, advirtió
en declaraciones divulgadas por Libertaddigital.es, cuál es
el mayor riesgo que acarrea tanta influencia de parte de
Berlusconi en la comunicación italiana: “Se encuentra en
peligro el derecho constitucional de los ciudadanos a ser
informados”. Por su parte, Silvio Berlusconi sólo atinó a
decir a la agencia AFP, desde Medio Oriente, que tal medida no
lo ha preocupado, puesto que sólo tiene “alcance local”.
En oposición, intentando que el ejemplo del método y los
fines de esta jugada de los trabajadores trascienda los límites
de aquél país europeo, es necesario difundirla en cada rincón
de este mundo, donde un periodista esté buscando salidas a la
conglomeración de medios, a la desinformación, a la mentira.
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