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Ida y vuelta: pisoteando al periodismo

Por Segundo Enfoque

Bajo el rótulo de periodistas se encuadran muchos hombres y mujeres que se dedican a hacer las relaciones públicas o institucionales de políticos, sindicalistas, empresas, empresarios o cámaras empresariales.
No obstante la distorsión que se genera en el concepto de “periodista”, lejos de dejar en claro que en ese momento se trabaja por el bien de una imagen determinada, muchos pasan de esa actividad a la propiamente informativa enredados en influencias que lesionan el derecho del ciudadano a tener conocimiento veraz de los sucesos de la realidad.
Realizar el trabajo de “secretario de prensa”, no es lo que se objeta desde este espacio. Sino disfrazar esa actividad de periodismo, y traspasar la línea de ser “prensa” –como se estila denominar a quienes cumplen este rol- para dedicarse sin reparos y de inmediato al periodismo. El ida y vuelta se hace constante. En cuanto la oferta se vuelve mejor del otro lado, se cancela un contrato y se firma otro, olvidando, en todos los casos, el contrato implícito con el público de acercarlo a los hechos del presente. Y se llega a un extremo sin retorno, cuando el trabajo se hace en simultáneo, en medio de una incompatibilidad atroz.
Para peor, esta circunstancia se ha repetido hasta la naturalización. No existe ni cuestionamiento de parte de los periodistas, ni mucho menos autocríticas al respecto. Es extraño que aquellos periodistas que investigan, que hacen malabares económicos para informar de manera económicamente independiente no levanten la voz con el fin de reclamar una distinción entre esa labor y la del periodista.
Sería alentador para la vapuleada tarea de decir la verdad sin presiones ni compromisos, que los “secretarios de prensa” dejaran bien en claro la primera parte: “secretarios”, hombres o mujeres que establecen citas, que atienden o hacen llamados, y punto.

Es un derecho del lector, televidente u oyente conocer quiénes son los propietarios de los medios de comunicación, para entender qué intereses defienden, por qué informan lo que informan y por qué lo hacen del modo en que lo hacen. En el mismo sentido, tiene derecho a conocer si quien escribe es un periodista desvinculado del poder sobre el que redacta, o si este redactor ha pertenecido o se muere por pertenecer a ese ámbito, quizás de nuevo.
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