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Independizar la radio

Por Segundo Enfoque

Hacedores de la radio argentina: es hora de dejar de ser reproductores de los diarios. La comunicación es un ciclo infinito, y la aparición de un medio de comunicación nunca suprimió a otro, pues la tendencia siempre fue a la complementación. Sin embargo, entre la falta de compromiso de los periodistas y la verticalidad de las mega-corporaciones de empresas periodísticas, en muchas emisoras del país, es moneda corriente la difusión automática del contenido de los diarios más importantes.
Tanta información descontextualizada, tanta carne podrida y tantas operaciones de prensa impresas en el papel de los periódicos de mayor tirada, obligan a los productores de los contenidos radiales, a dejar la pereza y afrontar el desafío de producir agenda y contenidos propios.
En primer lugar, la lectura de las tapas de los diarios en las mañanas de la radio comenzó y se ha desarrollado como un género periodístico hace mucho tiempo, por cierto útil en un determinado momento del día, con el fin de brindarle al oyente la posibilidad de tener una idea de los “títulos principales”, y para hacerle “un resumen de los temas del día para encarar la jornada bien informado”.
Además, el repaso de los diarios es tarea obligada de todo productor periodístico para pensar un programa de radio, para conocer qué se está diciendo en esos medios de tanto alcance y para sondear hacia dónde están direccionando, desde las empresas periodísticas, el interés de la opinión pública.
Pero ni aquél género primitivo del periodismo radial, ni ésta tarea insoslayable del productor periodístico de radio, significan que deba hacerse –como ocurre hoy en muchas radios grandes, medianas y pequeñas- la propalación sin crítica de los datos que figuran en los diarios de más venta.
Es que la radio se vuelve de ese modo, primero, un medio aburrido y reiterativo; y segundo y más peligroso, se convierte en un canal transmisor de la basura que muchas veces escupen los periódicos, con intereses empresarios o políticos particulares, y casi siempre desconocidos e ignorados por reproductores y destinatarios.
Es cierto, si la radio X pertenece al mismo grupo empresario que el diario Y, es muy probable que el contenido y la línea editorial (así como los objetivos de eventuales operaciones) sean los mismos. Pero, el resto de las radios grandes, y sobre todo, de las radios comunitarias o de baja potencia, ¿por qué sigue el mismo trayecto?
A veces el camino fácil de la repetición simplifica la cuestión, y soluciona problemas. La decisión de hacer de la radio un lugar de encuentro, debate y creación, genuino y autónomo, o de condenarla a ser un mero contribuyente a la desinformación y distracción, está en manos de los productores, pero también de los oyentes, a quienes no debería escapárseles nunca que activa y críticamente, siempre tienen que demandar más.
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