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Día
a día: periodistas en lucha por su fuente laboral
Por
Segundo Enfoque
Noches en vela dentro
de la redacción. Movilizaciones, protestas. Paros. Los
empleados de la empresa periodística argentina Infofax S. A. ganan la
pelea por su fuente laboral y por condiciones dignas de
trabajo. Y no descartan tomar la firma si los patrones
abandonan su lugar.
Cuando la discusión era por conseguir alguna calefacción
para el invierno, y por mejores herramientas de trabajo,
decidieron, en asamblea, reclamar el pago de los salarios
atrasados de junio y julio de este año. En ese momento, la
respuesta de la patronal sonó a desafío: echar 25
trabajadores de la planta y bajar los sueldos, para que la
empresa que monitorea medios (Infofax) y la agencia de
noticias (Infosic) continuaran funcionando.
En la primera semana de lucha, de pronto los escritorios de
las autoridades quedaron vacíos. “Los únicos que garantizábamos
que siguieran saliendo los cables, que funcionara la agencia
de noticias y la auditoría de medios éramos los
trabajadores”, recuerda el delegado de la comisión interna,
Andrés Carpintero.
La empresa, en tanto, subía la apuesta, porque planteaba que
no pagaría salarios hasta que fuera aceptada la reducción de
personal y la baja de sueldos. Fue como una chispa que le quemó
las expectativas. Con “ruidazos” en plena redacción, y
con movilizaciones hasta el Ministerio de Trabajo de la Nación,
los cerca de cien trabajadores de Infofax-Infosic, no dieron
el brazo a torcer.
Fueron dos meses de conflictos, con guardias nocturnas que más
tarde se complementaron con paros temporarios. Los empleados
conseguían llevar a sus casas mínimos adelantos del salario
que los dueños de la empresa efectuaban de manera
intermitente. Pero al poco tiempo de empezar con las huelgas,
los dos meses atrasados estaban al día. “Consideramos que
fue nuestro primer triunfo”, se entusiasma Carpintero.
Sin embargo, la patronal no cambiaba de idea. Tras el pago de
junio y julio, propuso una reducción salarial del 40 por
ciento aduciendo una crisis que le impediría continuar con la
empresa. Y hoy, lo habitual es que todavía los sueldos lleven
un mes de atraso, efectuándose con pagos parciales. Por eso,
aunque las noches no se pasan más entre computadoras, los
paros de dos o tres horas subsisten.
Además, desde las asambleas de trabajadores se está
denunciando un intento de llenar de pasantes la planta de la
empresa. Por jornadas de siete horas se abonan 180 pesos por
mes a personas que ya han finalizados sus estudios
universitarios y que no han firmado convenios de pasantías
con ninguna universidad. “Son condiciones de súper
explotación”, denuncian.
A esta altura, una pregunta clave: ¿quiénes son los dueños
de Infofax S. A.? Durante diez años perteneció a César
Mansilla, propietario de una consultoría o asesoría de
imagen para políticos en campaña. En diciembre de 2002, seis
meses antes del recrudecimiento del conflicto, se anunció el
traspaso de la empresa a manos de Devicom-Device, cuyas caras
visibles son hoy Hugo Martino y Gustavo Novillo.
Los trabajadores no comen vidrio. “Los dos sueldos que se
pagaron tras los dos primeros meses de conflicto, salieron del
bolsillo de César Mansilla”, afirma enfáticamente
Carpintero, que asegura que ha habido una “venta
encubierta”.
La interpretación de la comisión interna es que Mansilla
puso a la firma Devicom para no quedar pegado con el
“trabajo sucio” de echar trabajadores y rebajar sueldos,
pero sin dejar de estar vinculado a la compañía. “Nosotros
lo tenemos comprobado por actas de directorio y por versiones,
que esa plata salió de César Mansilla”, subraya el
delegado. Mansilla estuvo, durante los meses más calientes de
conflicto, muy ocupado trabajando en la candidatura de
Mauricio Macri a jefe de Gobierno porteño.
En estos momentos, ante la persistencia del intento de rebajar
los salarios por parte de la empresa, los trabajadores
pretenden que Devicom acepte una propuesta de la cartera de
trabajo para paliar la supuesta crisis. El Estado argentino
pondría 150 pesos por trabajador durante un tiempo para
aliviar los números de la compañía. Y los empleados
proponen formar un comité de fiscalización para evitar que
ese dinero caiga en saco roto.
Los dueños de la firma no aceptan esta salida. Se dijo, los
trabajadores no comen vidrio. “No quieren aceptar los 150
pesos porque los compromete -de acá a seis meses- a no
realizar ningún tipo de despido, a no realizar ninguna
reducción salarial. El no aceptar esos 150 pesos desnuda la
verdadera intención de esta gente”, clarifica Andrés
Carpintero.
Aunque ya cuentan con un “triunfo”, como dicen, en la
planta de Infofax-Infosic saben que el camino será largo, y
no cesarán en la lucha por su empleo de periodistas: “La
toma de la empresa ante un eventual abandono de los dueños es
algo que se discute y si la lucha por la fuente de trabajo nos
lleva a que estos tipos abandonen, nosotros estaríamos
dispuestos a llevarla adelante”, asegura la comisión
interna.
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