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20º
ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE ARTURO ILLIA
Intimidades
del asalto
Por Jesica Bossi
Escenario
del golpe de 1966, la Casa de Gobierno guarda los secretos del
episodio. Una de las reconstrucciones del diálogo entre el
presidente Arturo Illia y los “salteadores nocturos”
–como denominó a los militares- aparece en La Voluntad, de Eduardo Anguita y Martín Caparrós.
A las 7 de la mañana del 28 de junio el general Julio
Alsogaray acompañado por los coroneles Premoli y Perlinger,
ingresaron al Palacio de Gobierno. Las tropas los respaldaban
en la calle. Illia se encontraba en su despacho rodeado de
familiares cercanos y colaboradores. Estaba autografiando
fotos suyas y repartiéndoles. Todos simularon no ver a los
militares.
Alsogaray: - Doctor Illia, suspenda un
momento, por favor.
El presidente no le hizo caso y el militar agarró la pila de
fotos. Por un momento, los dos forcejearon por encima del
escritorio.
Alsogaray: - Dr. Illia le vengo a pedir su
renuncia en nombre de los comandantes en jefe.
Illia: - Pero general Ud no puede hacer
esto. El pueblo le confía las armas para que Uds. protejan a
las instituciones y garanticen su libertad, y van a
traicionarlo una vez más. ¿Me comprende?
Alsogaray: - ¿Desea trasladarse a la
residencia de Olivos o a otro lado?
Illia: - Pero general, ¿cómo me puede
decir esto? A Uds. no les asiste ningún derecho. ¿Qué me
puede importar a dónde voy a ir? Lo que importa es el pueblo
y Uds. lo están avasallando...
Alsogaray: - Doctor Illia, Ud. me obliga a
emplear un medio que no deseaba de ninguna manera, lo
lamento...
El general llamó a los policías, que avanzaron en uniforme
de fajina, con bastones y pistolas lanzagases. Algunos de los
colaboradores de Illia trataban de resistirse; pero los policías
siguieron adelante. El Presidente les gritaba, casi
desaforado: “¡Uds. son unos vendidos, sirven a cualquier
dictadura y no son capaces de defender a un gobierno democrático!”. Arriba |