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OTRO PUEBLO, OTRA MINA
Tras los pasos de
Esquel
En el sur argentino, pobladores de Ing.
Jacobacci comienzan a movilizarse contra un proyecto minero, y
se vinculan con gente de Esquel, localidad que hace un año
frenó otra extracción de oro. Representantes de aquellas
manifestaciones recorren varios pueblos y cuentan su
experiencia. El alerta sobre los riesgos ambientales, y la
guerra de información con las autoridades y las empresas. En
pleno auge del sector, la propagación de protestas de vecinos
contra desarrollos mineros pone nerviosas a las
multinacionales. El debate: expansión minera, pero ¿a qué
precio?
Por Jairo Straccia
jstraccia@segundoenfoque.com.ar
Primero fue Esquel, en la provincia de
Chubut. Después, el rumor se extendió a Paso de Indios, a
pocos kilómetros de allí. Ahora, la movilización vecinal en
oposición a un proyecto minero ha traspasado la frontera
provincial y podría convertirse en un serio escollo para las
compañías multinacionales que se proponen explotar recursos
metalíferos en suelo argentino, en plena ola de inversiones.
Ingeniero Jacobacci es una población de siete mil habitantes
al sur de San Carlos de Bariloche, en la provincia de Río
Negro, en la Patagonia argentina. Se dedica a la producción de
lana y tiza. En ese sitio, a un grupo de vecinos ha empezado a
preocuparle el trabajo de la compañía canadiense Aquiline
Resources, que desarrolla la exploración de Calcatreu, el
primer proyecto aurífero de la provincia, situado a 45
kilómetros (ver aparte).
Como consecuencia, alrededor de 100 hombres y mujeres se
reúnen periódicamente con el objeto de juntar información
sobre los riesgos que podría suponer para el medioambiente la
futura extracción de las reservas de oro que esa porción del
territorio aloja.
Rápidamente se encontraron con el antecedente de la provincia
de Chubut. Entre los “Vecinos Autoconvocados de Jacobacci y la
Región Sur”, Daniel –ingeniero electrónico- advierte: “La
preocupación nuestra surge por lo que había sucedido en Esquel”.
Allí, el 23 de marzo de 2003, un plebiscito –forzado por
manifestaciones populares- le dijo “no” al emprendimiento
minero El Desquite, donde la empresa Meridian Gold, también
canadiense, se disponía a extraer el metal, con el mecanismo
“a cielo abierto” (dinamitando la zona) y por medio de
lixiviación con cianuro (un proceso químico que separa el oro
de las rocas).
Calcatreu está en una etapa previa a la explotación. Y aunque
todavía no se ha presentado el informe de impacto ambiental
con los detalles de la extracción, fuentes de la empresa, del
Gobierno y los propios vecinos saben que en los trabajos se
usará cianuro, el mismo elemento que desató la reacción entre
los esquelenses por ser altamente tóxico. La idea de que ese
producto se emplee cerca o pase por el pueblo, intranquilizó a
los habitantes.
Información
La administración provincial se propone, mientras tanto, la
organización de charlas para responder a las preocupaciones de
los lugareños. Fuentes del ministerio de Producción local, de
donde depende la Dirección General de Minería a cargo de
Carmen Wagner, informaron a Segundo Enfoque que
las autoridades están promoviendo la conformación de una
comisión integrada por vecinos de Jacobacci y representantes
del Consejo de Medio Ambiente (CODEMA, órgano provincial
vinculado a temas ecológicos) para que sigan de cerca el
proceso de revisión ambiental previo a la explotación. Y
agregan: “Tenemos gente capacitada para que no haya
accidentes”.
Otra vecina, sin embargo, desconfía de tal iniciativa. “Si nos
forman una comisión, nos van a poner los representantes que el
gobierno considere”, dice Verónica. Ella, además, denuncia que
difícilmente el pueblo pueda decidir con independencia qué es
lo más conveniente para la región, dado que la empresa pone
dinero en diversas áreas, y ofrece puestos de trabajo en un
pueblo con 1.000 desocupados.
“La directora del hospital salió por Radio Nacional a
agradecerle a las empresas mineras la provisión del
combustible que le permite salir a las zonas rurales”,
manifiesta Verónica. Sin embargo, desde la compañía, el
encargado de las relaciones con la comunidad, Carlos Cuburu,
informó en una entrevista con este medio que eso forma parte
de su responsabilidad: “Como empresa que puede afrontar
eventuales problemas o accidentes, yo no puedo estar derivando
accidentados a Bariloche, tengo que salir a asistir al
hospital de Ingeniero Jacobacci y no estar haciendo reclamos
políticos a la provincia” (ver aparte). “Eso no significa que
estemos tratando de 'comprar' situaciones ni pensamientos”,
remarcó.
Aquiline, en tanto, no teme que haya un desenlace similar al
de Esquel, porque –según informa- tiene en claro que las
situaciones son distintas. Y son más cautos con la magnitud
del reclamo vecinal en este momento. “Estamos en un ámbito de
debate, tenemos un buen tiempo, estamos hablando de un año y
medio por delante, para debatir con la comunidad de Jacobacci
para llevar un emprendimiento productivo y sustentable desde
un punto de vista ambiental y social”, dijo Cuburu.
Acción
El 17 de abril, en tanto, se realizó en un salón de Jacobacci
la primera asamblea con vecinos de pueblos cercanos y –como
plato fuerte- con la presencia de profesionales de Esquel que
acercaron su experiencia. “La información que nos trajo Esquel
fue espectacular”, relató Verónica en diálogo con
Segundo Enfoque. Médicos, biólogos y químicos
chubutenses expusieron sobre las características del cianuro y
sus riesgos, y un vecino les contó sobre el proceso de
movilización de hace un año. “Nos pudimos dar cuenta de cómo
mienten las empresas, de que hay una estrategia para con el
pueblo en el manejo de la información”, indicó esta pobladora.
De manera imprevista, llegaron al encuentro unos diez
ejecutivos de las compañías Aquiline y Iam Gold –firma que
también tiene intereses mineros en la zona-. Cada uno se
presentó en cinco minutos y, luego, la asamblea decidió que se
retiraran.
Carlos Cuburu, que es geólogo, descalifica buena parte de los
conceptos técnicos que puedan verter los profesionales de
Esquel. Para él, allí hay poco “conocimiento vivencial” y sólo
“conocimiento acumulado en páginas web”, que estaría muy lejos
de la verdad. “Sabemos que el cianuro es tóxico”, dice, “pero
la gente que está involucrada, los metalurgistas y los
ingenieros de mina, saben que es perfectamente manejable”. Y
sentencia: “Los miedos no pasan a nivel científico, ni
tecnológico, sino que pasan por la aceptación de la gente de
ese término que tiene una mitología muy fuerte, que es el
cianuro”.
El cianuro es un elemento conveniente para la estructura de
costos de las compañías mineras, puesto que es barato
(“económicamente viable”) y se puede reacondicionar tras un
primer uso para volver a aplicarse. “Tiene una efectividad
química manifiesta”, según reconocen los propios empresarios.
“El mismo discurso que tiene la empresa, lo tiene la dirección
de minería de la provincia y el CODEMA”, sostiene Daniel, que
últimamente habla más de minería que de electrónica. Desde la
cartera de Producción, tras una consulta de este cronista,
decidieron enviar junto a una gacetilla, un documento que
relativiza los riesgos del empleo del cianuro en la actividad
minera, firmado por la Cámara Argentina de Empresarios Mineros
(CAEM). En él se argumenta: “El compromiso en la industria es
procurar que el cianuro sea manipulado en forma tan
responsable y segura como sea posible”.
Expansión
Tras la asamblea, los manifestantes pretenden mostrar los
cinco videos que dejaron los esquelenses, hacer mesas redondas
y dar su versión de los hechos a la población. Lo mismo que se
propone el gobierno y que propugna la empresa. Al cierre de
esta edición, además, los Autoconvocados esperaban reunirse
con el gobernador Miguel Saiz para hacerle oír sus quejas. Y
en poco tiempo, buscarán hacer una movilización que vuelva a
poner sobre la mesa la discusión sobre las consecuencias
ambientales de los proyectos mineros y hasta la estrategia
nacional para el sector.
Las comunidades mapuche Anekon Grande, Rankewe y Cerro Bandera
también sumaron su voz al rechazo al emprendimiento de
Aquiline, y se movilizaron el 19 de abril en el pueblo, con la
consigna “No a la explotación de las minas de oro”.
Pero la reacción vecinal no sería patrimonio exclusivo del sur
argentino. “Sabemos que en Catamarca y en una zona de San Juan
hay un problema similar”, sostiene Daniel. Nada menos que la
mina Bajo de la Alumbrera y el proyecto Veladero son los
puntos del mapa aludidos por este hombre de Jacobacci. En el
caso de la provincia del noroeste, se trata de una de las
minas de oro, cobre y molibdeno más importantes del mundo,
mientras que en la explotación de oro y plata de la región de
Cuyo, se ha anunciado la inversión minera más fuerte para este
año.
Según este lugareño, la mira de los manifestantes se amplía a
todo el país, pues buscan “algo más abarcativo” que una
propuesta limitada a su localidad. “Si nosotros hoy frenáramos
esto en Jacobacci, quizás el año que viene aparezca en otros
pueblos”, enfatiza. Y deja en claro está hablando de un
problema nacional, y no sectorial o local.
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