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LA MAYOR ESTAFA AL PUEBLO ARGENTINO, EN CARTEL

Un film imprescindible

Tras haber sido finalizado en 2002, este documental sobre el endeudamiento argentino estuvo en vídeo y recién el mes pasado llegó a la pantalla grande en Buenos Aires. Su escritor y director, Diego Musiak, pasó por Argentina y Segundo Enfoque charló con él, en plena renegociación de la deuda externa por parte del Gobierno. Un film de denuncia, cercano a un grito en el silencio cómplice.

Por Jairo Straccia
jstraccia@segundoenfoque.com.ar

“Los gobernantes, junto con los medios de comunicación masiva han logrado que la gente ignore las consecuencias de la deuda y sus intereses. De eso no se habla: la deuda es algo lejano y no forma parte de las demandas sociales.” Cuando el documental La mayor estafa al pueblo argentino (ver aparte) se encamina hacia el final, deja entre otras, esta conclusión.
En tiempos en que la Argentina discute cuánto volver a pagar de la deuda con sus acreedores privados –más de 81.200 millones de dólares-, la película escrita y dirigida por Diego Musiak, estrenada en marzo pasado, se vuelve una asignatura obligatoria para todos los argentinos.
El film estuvo cerrado en 2002, y desde entonces es posible conseguirlo en videoclubes de todo el país. “No pudimos llegar a estrenarla en su momento, (Domingo) Cavallo era ministro de Economía y realmente se hizo imposible poner este material al aire”, relata Musiak quien ha estado de paso en Buenos Aires durante el mes del estreno y se hizo un lugar para mantener por teléfono una conversación con Segundo Enfoque.
En el documental, se recogen testimonios de funcionarios del Poder Judicial, políticos, investigadores y periodistas que recorren el contenido de la causa 14.467 iniciada en 1982 por el periodista tucumano Alejandro Olmos sobre las irregularidades de la deuda externa argentina. Dieciocho años después derivó en un fallo del juez federal Jorge Ballesteros. “Producto de todo lo que estaba ocurriendo durante la dictadura militar, determina que me presente a la justicia federal, denunciando el problema de la deuda (...) allí se inicia esta investigación judicial que ha servido y sirve para acumular prueba sobre prueba, que acredita que la deuda externa es la mayor estafa al pueblo argentino”, asevera Olmos en una entrevista de 1997 que se incluye en el film.
La deuda se declaró ilegal en 2000, estableciéndose que había existido arbitrariedad en las decisiones de tomar los créditos, y que se había provocado el endeudamiento 'trucho' de las empresas del Estado. Olmos había fallecido seis meses antes de la sentencia, que a su vez estableció que se girara el expediente al Congreso para que se ocupara del tema, cosa que todavía no ha hecho. En paralelo, otra investigación impulsada por Olmos sobre las sucesivas renegociaciones de la deuda, continúa su trámite judicial.


Qué y para qué


Musiak es argentino, de 33 años, y ha hecho varios trabajos sobre derechos humanos y también obras de ficción (ver aparte). En este caso, la abultada deuda externa argentina atrajo su atención: “Inicié la investigación porque no entendía cómo tanta gente con doctorados en Estados Unidos no podía solucionar el problema del endeudamiento externo”, dice, dejando entrever que quizás en esos mismos títulos se encontrara la respuesta a su interrogante.
“Empiezo la investigación y descubro que estaba en el año 2000 el fallo histórico éste –explica- y al que los periódicos solamente le dieron un espacio de tres centímetros”. Diego Musiak, entonces imaginó que sería útil poner en conocimiento de la población las irregularidades del endeudamiento nacional. Unió entonces su cámara a la investigación que había impulsado Olmos, y construyó el documento.
“Alejandro Olmos fue un periodista con una visión impresionante, tenía un periódico que se llamaba Palabras Argentinas, y desde su compromiso con la causa nacional, siempre fue denunciando las irregularidades que a su entender veía para poder construir una nación soberana”, cuenta el cineasta, entusiasmado con la trayectoria del denunciante. “Logra que la Justicia argentina –sigue- termine confirmando que el proceso de endeudamiento era ilícito. La Justicia sólo procesó al (ex ministro de Economía de la dictadura José Alfredo) Martínez de Hoz y deja que venzan los plazos para que este hombre quede libre.”
El propio hombre del Palacio de Hacienda de aquella época, cuando tuvo que ir a declarar por esta causa, dejó sentada una explicación sobre el endeudamiento que el director califica de “disparate”. Había dicho que la deuda se había contraído en gran parte para evitar una catástrofe en la economía mundial. Pasaron por la investigación más de 40 testigos y otro tanto de declaraciones informativas, y más de 50 peritos habían trabajado en ella, constatando su ilegalidad.

¿Cuál es el mensaje principal que transmite la película?

Hay una cosa que es muy importante. Hay gente que en nombre del Estado argentino ha tomado millones de dólares sin pertenecer al gobierno ni estar autorizada por ese gobierno. O sea, la película no es que plantea el pago o no pago de la deuda, sí plantea las alternativas de todo el proceso del endeudamiento y qué alternativas tiene la Argentina para resolver el problema del endeudamiento externo.
Hay cosas fundamentales que no se tratan aquí. El Poder Legislativo es el encargado de tomar endeudamiento externo o interno y lo que hace el Poder Legislativo -o sea toda nuestra clase política, nuestros representantes- es cederlo al Ejecutivo y al ministro de Economía de turno para que determinen qué hacer en materia económica. A partir de ahí se genera un efecto cascada, como que estamos cayendo en un terraplén impresionante, donde los intereses del ministro de Economía de turno no son los del pueblo argentino.


Culpas


La sensación de querer-romper-todo que invade al espectador tras observar el film parece haber sido planeada. Pero el hacedor del documental dice que no fue esa su intención. “Sí que la gente tome conciencia del tema”, asegura. “Aquí en Argentina creo que cada uno cuida su quinta y el permanecer en una misma clase social. Pero ocurre que todas estas clases estamos arriba de la cubierta del Titanic”, agrega. Además, el documental expresa en un segmento -a través de la voz en off- un deseo de su autor: “Los argentinos debemos dejar de ser cómplices”.

¿Por qué decís esto, Diego?

A mí me parece genial la alternativa individual, pero es muy cómodo el avestruz. A medida que van pasando los años, vemos cómo se destruye el sistema de salud, de educación, y la violencia urbana que es una consecuencia de eso, de que la gente quede fuera del sistema. Es como si todos estuviéramos enfermos de lo mismo y necesitáramos un antibiótico, pero ese antibiótico depende de todos. Uno no puede seguir siendo cómplice y decir, “que se vayan todos”, para después -como pasa ahora- pasar a ser kirchneristas de la primera hora. Me parece que hay una cierta falta de compromiso del pueblo.
Por otro lado, es verdad que los medios de comunicación se han encargado de no difundir este tema. A partir de ahí, uno dice ¿qué alternativa tiene el ciudadano común si no se entera de este tema? Pero mi pregunta es: ¿qué sucede una vez que se entera? La única alternativa de un pueblo es luchar, y el pueblo que no lucha está condenando a las consecuencias del designio que le arme su país opresor.
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