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DEFAULT, DEVALUACIÓN Y PESIFICACIÓN

Y en medio de todo, la jubilación

En el último año y medio, la crisis política y económica planteó un nuevo escenario para las AFJP. Su enfrentamiento con el gobierno, y los rehenes: los que quieran retirarse algún día.

Por Jairo Straccia

La última etapa económica argentina merece un apartado por los cambios que introdujo dentro del sistema de jubilaciones y pensiones privado. El gobierno de la Alianza (entre Fernando de la Rúa y Domingo Cavallo), modificó varias leyes y alteró la composición de la cartera de inversiones de las AFJP. Luego, con la devaluación de enero de 2002, el gobierno de Eduardo Duhalde modificó el valor de las tenencias de las administradoras y generó un revuelo que llegó hasta la Justicia.
Dentro de las posibilidades que las AFJP tienen para invertir el dinero de los aportantes, se encuentran los títulos de deuda pública, tanto nacional, provincial como municipal. En bonos emitidos por la Nación, una AFJP no puede tener más del 50 por ciento del total de fondos acumulados, mientras que los títulos emitidos por los demás distritos no pueden ser más del 30 por ciento.
En noviembre de 2001 por medio del decreto 1387/01 se realizó un canje voluntario de deuda pública por otros títulos llamados Préstamos Garantizados, que mantenían su moneda de origen –dólares- y tenían como respaldo la recaudación impositiva. Las AFJP tomaron la opción.
Luego, el 3 de diciembre de ese año, el gobierno obligó con el decreto 1572/01 a las AFJP a invertir el 90 por ciento lo que fueran recaudando mes a mes, durante 120 días, en Letras del Tesoro (Letes), otro título público. Apenas tres días después, en los últimos respiros de Domingo Cavallo en el Palacio de Hacienda, el decreto 1582/01 hizo que las AFJP compulsivamente pasaran a Letes todo lo que tenían depositado a plazo fijo.
De esta forma, al finalizar 2001, las administradoras tenían un 65 por ciento de sus fondos en títulos públicos, de los cuales un 6.5 había sido transformado en Letes de manera obligatoria.
El 6 de enero de 2002 el peso argentino fue devaluado. Se llevó a cabo la “pesificación” de buena parte de la economía local. Las obligaciones del Sector Público Nacional, Provincial y Municipal se pasaron a pesos a razón de 1.4 por dólar más un Coeficiente de Estabilización y Referencia (CER), según el índice de precios al consumidor.
Quedaron incluidos dentro de este mecanismo, los Préstamos Garantizados, las Letras del Tesoro y los depósitos a plazo fijo que las AFJP tenían en cartera. La pesificación de los Préstamos Garantizados de ninguna manera fue aceptada por las empresas. Su resistencia a perder el valor original de esos títulos que el gobierno ofreció pesificar, produjo que el 21 de julio se decidiera otorgarles los viejos títulos en dólares previos al canje hecho por Cavallo. Esto significaba que, como no estaban siendo pagados por el Estado desde diciembre de 2001, debían entrar en la reestructuración general de la deuda externa argentina.
A su vez, cuando comenzó este proceso de renegociación de más de 94.300 millones de dólares el pasado 22 de septiembre, el Gobierno argentino dijo que pretende una quita del 75 por ciento del valor nominal de todos los títulos involucrados. Entre ellos, los de las AFJP –20 por ciento del total-, que en realidad son los fondos que han aportado los trabajadores, y que podrían reducirse drásticamente, y con ello, sus futuras jubilaciones.
En consecuencia, las administradoras se han embanderado como defensoras del futuro de los argentinos y van a la Justicia a la reclamar que fueron obligadas a comprar buena parte de los títulos públicos. El gobierno las amenaza con una reforma que flexibilice las condiciones y permita que los empleados puedan volver del régimen de capitalización al de reparto.
Se perciben aires de cambio en el esquema jubilatorio argentino. Pero un indicio marca que el futuro puede no diferenciarse mucho de la actualidad: el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, ya adelantó el mismo día que presentó la propuesta a los acreedores, que piensa contar –otra vez- para el pago de deuda entre 2004 y 2018, con la totalidad del 50 por ciento que las AFJP pueden invertir en títulos públicos. Arriba

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De la previsión a la especulación

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