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Medios y minería: montañas de mentiras
Por
Segundo Enfoque
La explotación
minera en la Argentina tiene una sola cara para los medios de
comunicación: los anuncios de inversiones millonarias. Nada se
dice de los pequeños poblados que se oponen a estos proyectos
multinacionales porque ven amenazados su ecosistema y salud.
Tampoco se mencionan los magros beneficios que dejan las
empresas del sector al país.
En la actualidad, cuando –llegado el caso- se publica una
noticia sobre el tema, la cobertura es parcial y redundante
acerca de los desembolsos y los eventuales beneficios que el
promocionado auge del rubro traerá para las comunidades
vinculadas con los yacimientos.
Las distintas expresiones de oposición al actual marco
jurídico y económico de la minería no son foco de la atención
de la corporación periodística nacional, o son relegadas a
breves recuadros o últimos párrafos. El criterio quizá recién
varíe si una movilización desemboca en un plebiscito que frena
definitivamente una explotación. Mientras tanto, el
tratamiento del desarrollo minero roza casi la celebración.
El último ejemplo de esta tendencia fue la entrada en
producción del ahora mayor yacimiento de oro en funcionamiento
en todo el país: Veladero, en la provincia de San Juan. Fue
noticia los días previos y los posteriores, tanto por la
magnitud de las inversiones que insumió y generará, como por
la presencia de autoridades nacionales y provinciales en el
acto de lanzamiento.
El lunes 10 de octubre de 2005 el diario La Nación
publicó un artículo titulado “Inauguran el proyecto minero
Veladero”, bajo la volanta “Planes de inversión”. Allí destacó
las virtudes geológicas y económicas del mismo (12,8 millones
de onzas de reservas con capacidad de producir 700 mil onzas
anuales en los primeros tres años de actividad) y lo enmarcó
dentro de los 140 proyectos en exploración y desarrollo que
habrá en 2005 en el país. Además, recalcó –como no falta en
ninguna nota sobre el sector- que “se prevén inversiones por
5.000 millones de dólares para los próximos diez años”.
A continuación, se ocupó de la resistencia a la explotación y
del “caso Esquel”… pero sólo lo hizo con declaraciones de
Julián Rooney, el vicepresidente de la filial de Xstrata
Copper que controla Bajo de la Alumbrera, el segundo polo
minero de la Argentina, en Catamarca.
“Los rechazos sin una justificación técnica sólida de
proyectos en algunas provincias, como Chubut y Río Negro,
‘significan una amenaza a las inversiones’”, opinó Rooney de
acuerdo con La Nación. Luego: “Según agregó, las minas
a cielo abierto son más seguras que cualquier otro tipo de
explotación”.
No hubo espacio para vecino alguno, ni para representantes de
las organizaciones de autoconvocados que se gestaron no sólo
en la Patagonia, sino en el noroeste argentino, donde –como ha
contado este sitio- el 12 de cada mes se realizan marchas por
la localidad catamarqueña de Andalgalá, en repudio de lo que
fue Alumbrera y en oposición a la futura explotación del
cercano yacimiento de Agua Rica.
La cobertura del diario fundado por Bartolomé Mitre sobre el
arranque de Veladero concluyó el 12 de octubre, tras la
inauguración, con una referencia breve titulada “Comenzó la
producción de oro”, que se hizo espacio para destacar los 600
millones de dólares de inversión realizada hasta aquí por la
canadiense Barrick Gold, y los 20.000 empleos indirectos
generados por las empresas contratistas de la minera.
El matutino Clarín también se ocupó del tema en la
edición del 12 de octubre, al día siguiente del acto
inaugural. En el apartado “Negocios y Mercados”, tituló
“Arrancó la mina de oro Veladero”. En cuatro párrafos repletos
de números, exaltó: “Se trata del proyecto minero más grande
del país y uno de los 20 más grandes del mundo”, y luego contó
los datos repetidos en todos los medios sobre inversiones,
empleo, producción y exportaciones, y agregó que en el acto
–encabezado por el ministro de Planificación Federal Julio De
Vido- hubo 4.000 personas. “El
presidente de Barrick, Greg Willkins, le entregó al gobernador
sanjuanino José Luis Gioja el primer lingote de bullión de oro
y plata sacado de la mina”, remató el artículo sin firma.
Página/12,
el tercer diario de la Argentina, fue el más crítico:
cuestionó la escasa participación del país en los beneficios
que se llevan las mineras. “El Oro que el Estado ve pasar”,
encabezó el 10 de octubre, bajo la volanta “Se inaugura mañana
la explotación de Veladero”. La nota de Claudio Scaletta cita
las conocidas cifras del proyecto, pero intercala datos de un
estudio de Naciones Unidas: “Sobre
una renta de 605,5 millones de dólares generada por la
explotación aurífera en 2004, el Estado sólo obtuvo 7,5
millones, es decir, menos del 1,3 por ciento”.
Llama “controvertida” a la empresa Barrick (la confundió con
Meridian Gold, la empresa del frenado emprendimiento El
Desquite en Esquel), y critica también los 30 años de
estabilidad fiscal que tiene el sector producto de “la
existencia de legislación de la década pasada ratificada por
varios decretos a partir de 2001”. No menciona que Néstor
Kirchner ha rescatado públicamente ese esquema jurídico como
uno de los pocos aspectos “positivos” de los noventa. Pero a
continuación profundiza el racconto de la legislación vigente
y cita el interesante estudio de José Sbatella para la Unctad,
e insiste sobre la ínfima participación del Estado en el
provecho de la minería.
Descontando que los tres diarios económicos de la Capital
Federal (El Cronista Comercial, Ámbito Financiero
e Infobae) se refieren únicamente a la minería como
negocio y a las protestas como “amenaza” o “peligro”, ninguno
de los tres periódicos de mayor alcance se ocuparon de los
vecinos en protesta en San Juan.
Grave: mientras todo era festejo en el auditorio Juan
Victoria, el mismo 11 de octubre en Libertador y Urquiza, en
la capital sanjuanina, alrededor de 200 manifestantes se
oponían a la mina, en un acto al que asistieron docentes,
productores, estudiantes y algunos representantes políticos
opositores al Gobierno.
Los periódicos del interior -al estar más cerca de las
comunidades donde se producen los proyectos y los reclamos- no
pueden ser sordos ni ciegos frente a la movilización. Salvo
que se haya podido acceder a publicaciones provinciales como
el Diario de Cuyo, de San Juan, o a Los Andes,
de Mendoza, o a portales de contrainformación (siempre
Indymedia es una opción), la oposición a Veladero el día
de su puesta en producción, no existió.
No hubo una mención sobre la movilización ni si quiera luego
de que en el departamento cordillerano de Calingasta estuvo a
punto de realizarse un plebiscito (frenado por ahora en la
Justicia) sobre el proyecto El Pachón. Los diarios más
importantes omitieron la noticia aún en un contexto de
generalización de las protestas: con habitantes autoconvocados
y organizados en el sur o en el noroeste, que transforman
cualquier voz aislada en un grito nacional.
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