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ENTREVISTA:
NINA WAYTA
"El
reclamo de las tierras es una
reacción contra lo injusto"
Nina es kolla y vive en Buenos Aires. Afirma que el
territorio es sagrado para su pueblo y trabaja en una agrupación
que lucha por los derechos de los aborígenes. “Hay muchas
comunidades que todavía no terminan de asumir que son indígenas
porque se los asocia al alcoholismo, a la vagancia, a que
roban ganado”, sostiene.
Por
Jesica Bossi
“Mis dos papás son
de Jujuy, mi mamá es de Abra Pampa y mi papá de la zona de
Fraile Pintado que está más al sur. Yo soy kolla porque me
identifico con mi pueblo. Que haya nacido en Buenos Aires es
una circunstancia que no me cambia en la esencia”, cuenta
Nina Wayta. Cabello negro y lacio, ojos achinados y hablar
pausado, describen la figura de la joven de 24 años, que
relata con orgullo sus raíces, en su casa en el barrio de
Palermo.
Desde hace dos años es colaboradora del Equipo de Pueblos Indígenas,
una organización que se dedica a la defensa de los derechos
indígenas y que está formada fundamentalmente por abogados y
estudiantes de derecho, tanto indígenas como no indígenas.
¿Cuáles son los principales reclamos?
El eterno reclamo es por las tierras. Son muchos los
pedidos que hay y no se hicieron muchas entregas. A diferencia
de otros movimientos, los pueblos indígenas, nunca
abandonaron sus tierras. A veces fueron desplazados o
usurpados, pero siempre conservaron un arraigo total al
territorio. El uso de la tierra es colectivo y la mayoría se
maneja de acuerdo con sus pautas culturales. Aunque sumado a
éste hay otros reclamos sobre educación, salud y por los
distintos tipos de violaciones a los derechos humanos que
existen en esos lugares donde la Justicia no existe.
¿Qué significa para Uds. la tierra?
La tierra es la madre para todos los pueblos indígenas.
Ella da la vida, y tenemos una cuestión de respeto. Hay una
frase muy conocida que dice: “quien escupe a la tierra,
escupe a la madre”. El reclamo de tierras es una reacción
contra lo injusto. No es la búsqueda de un título de
propiedad por el título mismo, como se usa ahora como un
objeto de comercio, “yo lo tengo, lo vendo, te lo
alquilo”, sino es tener la tierra para poder desarrollar la
cultura. Sin territorio no hay un sustento, no hay un entorno
donde se puedan desarrollar culturas que se interrelacionan
con el bosque, con el río, las montañas, dependiendo de cada
pueblo. Por ejemplo, donde nació mi mamá se relacionan con
el “apu” de la montaña, que sería como el centro energético
de la montaña, o como el alma de la montaña. No es la montaña
misma, ni las piedras cuando se golpean, sino la vibración
que sienten las personas que viven en esos lugares. Cosas tan
frías como una roca pueden llegar a tener valor para una
cultura. Para la mayoría de los pueblos indígenas los
territorios que habitan son sagrados, por eso los defienden
contra la contaminación, cuando los quieren usurpar y tomar
sus recursos. Se sienten parte y se sienten dueños desde
siempre.
¿Cuál es la cantidad de indígenas que viven en
Argentina?
No lo sé exactamente. Cuando se intentó hacer el censo
de 2001 había una pregunta introducida por ley, la famosa
“variable indígena”, pero todos los asuntos que tienen
que ver con los pueblos indígenas tienen que contar con un
consentimiento de las comunidades. El censo indígena no contó
con el aval de las comunidades porque le faltaban muchas cosas
que considerábamos importantes. Una de las cosas es básicamente
la raigambre social, a muchas comunidades indígenas les
cuesta asumir su propia identidad cultural. Asumir la
identidad cultural significa transformar un concepto que hasta
hace algún tiempo fue negativo a decir “bueno, sí, me
asumo como pueblo indígena y sigo adelante”. Por ejemplo,
hay muchas comunidades que se nuclean, trabajan pero todavía
no terminan de asumir que son una comunidad indígena porque
se los asocia al alcoholismo, a la vagancia, a que roban
ganado y a distintos tipos de discriminación. Entonces, los
resultados del censo no iban a reflejar la realidad.
¿Se trasladaron muchos indígenas a las ciudades?
Hay comunidades indígenas netamente rurales o selváticas,
alejadas de todo centro urbano y hay otras como de
“conurbano”, en la provincia de Buenos Aires y en Rosario.
Generalmente se trata de desplazados económicos, que sufren
las mismas desgracias que cualquier pobre, pero con algunas
deficiencias más como son la falta de desarrollo del idioma
castellano.
A lo largo de los sucesivos gobiernos, ¿cuál ha sido el más
terrible con los indígenas y cuál el más “conciliador”?
Creo que el momento más crítico de los pueblos indígenas
fue cuando Argentina empezó a expandir sus fronteras. La
“campaña del desierto” no era tal porque se iba a
conquistar un tierras en las que había gente. La Constitución
Nacional, antes de ser reformada, tenía un artículo que
sostenía que había que proteger las fronteras contra los
indios, convertirlos al catolicismo, es decir, que había una
política de conquista de tierras que si no se conseguía por
el aniquilamiento se hacía por conversión religiosa. Aunque
también se necesitaba mano de obra barata, entonces, en los
ingenios se mataba pero con la medida justa de tener todavía
empleados. No pasaron muchos siglos, es una época muy
cercana.
Por otro lado, creo que las mayores conquistas no se debieron
a los gobiernos, sino a las luchas y a las organizaciones que
fueron guiando los líderes indígenas. Por ejemplo, Eulogio
Frites, un abogado que consiguió en el transcurro de toda su
vida la devolución a su comunidad kolla de Finca Santiago, de
125 mil hectáreas de tierra. Además de Frites, hay otros
precursores más que con sus errores y aciertos lucharon por
sus tierras, por nuevas leyes. Se trata de no quedarse callado
ante las injusticias. Arriba
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