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OPINIÓN

“No hieren, matan” 

Por Roberto Locles*

 

Las balas de punta hueca producen un orificio de entrada mayor de lo normal. Una nueve milímetros con punta hueca deja un orificio de 9.5 mm de diámetro, cuando una común deja uno de 8.1. Tienen un gran poder de detención. Al impactar, quedan como si fueran las paletas de una licuadora. Toda la energía cinética que tiene el proyectil, al penetrar en el cuerpo, se transforma en energía de destrucción. Se las llama balas “no humanitarias”, porque en la mayoría de los casos no hieren, matan. Están consideradas como munición de guerra, por el decreto reglamentario 395/75 de la ley 20.429.

En el año 1899, en el Tratado de Ginebra, se establece el tipo de munición que no se debe usar y por qué. El artículo 23 explica que los países beligerantes tendrán prohibido el uso de municiones que se deformen. Si bien está vedado, en la Argentina utilizar la punta hueca no tiene condena en el Código de Procesamiento Penal. Es una contravención y no un delito. Una multa y se acabó el problema.

 

* Licenciado en Criminología.

Notas Principal

Tiros oficiales, balas ilegales 

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