| OLVIDADOS
POR LAS AUTORIDADES
"No interesan los
discapacitados"
FADESIR es la asociación
que agrupa a todos los deportistas en sillas de ruedas. Muchos de
ellos se hicieron conocidos en avisos televisivos contra la
discriminación. Sin embargo, su realidad no es la que muestra la
pantalla. Segundo
Enfoque dialogó con
Marcela Belviso, coordinadora de la entidad, y con sus atletas,
quienes describieron sus desafíos cotidianos.
Por Mariano Barragán
mbarragan@segundoenfoque.com.ar
Es sabido que los medios de
comunicación, en muchos casos, desfiguran la realidad de acuerdo
con sus propios intereses comerciales. Como ejemplo, podemos nombrar
la tendenciosa cobertura mundial sobre los atentados terroristas del
pasado 11 de septiembre o la poca divulgación de imágenes de la
“Libertad Duradera” en Afganistán.
A pesar de esto, quienes consumimos esa adulterada información
creemos (o intentamos creerlo) que la misma es verdad, y por ende la
opinión pública “felicita” a esos medios por su trabajo.
FADESIR (Federación Argentina de Deportes sobre Sillas de Ruedas)
congrega a todos los clubes argentinos que poseen atletas con
discapacidad motriz. El año pasado la entidad participó de una
publicidad televisiva difundida y organizada por una empresa ligada
al deporte. La campaña se denominó “Cambiando las reglas”, y
gracias a ella la sociedad conoció la actividad que realizan
diariamente estos deportistas. La difusión mediática brindaba la
posibilidad de imaginar un futuro mejor para quienes integran la
federación.
Lo que no dice la publicidad
Marcela Belviso es la
coordinadora de FADESIR y a su vez tiene a cargo la Selección
Nacional de natación. Belviso, quien estuvo en Sydney junto a los
55 atletas discapacitados que representaron a la Argentina en los
Juegos Paralímpicos, demuestra la frustración de haber perdido ese
“gran” futuro en muy poco tiempo. “El discapacitado da el
aspecto de enfermedad y no de deporte, por lo tanto nadie nos quiere
como imagen publicitaria, solamente nos utilizan cuando nos
necesitan, como lo hizo TyC o Rexona”.
Demián Frontera, integra el seleccionado de natación, y es
conciente de la realidad social en la que vive: “la discapacidad
no vende y por lo tanto a nadie le interesa lo que hacemos”,
afirma. Sin embargo, aún cree en la posibilidad de un cambio, “si
te ponés a observar detalladamente te das cuenta de que se hicieron
modificaciones muy chicas, pero importantes. Cuando me accidenté en
el ‘88 no existían colectivos con acceso a discapacitados y ahora
sí. Yo tengo la suerte de que la empresa de ómnibus de mi barrio
tiene ese tipo de vehículos y por lo menos puedo llegar hasta Plaza
Italia, algo que jamás hubiese imaginado tiempo atrás”.
La recesión económica no discrimina. “A nosotros todo nos cuesta
el doble. Tal vez, José Meolans puede conseguir diversos sponsors
para poder hacer un entrenamiento y una preparación adecuada, en
cambio, nosotros ni siquiera logramos que una empresa de
indumentaria deportiva nos dé la ropa, sólo nos ofrecen algunos
descuentos o promociones”, comenta Belviso. Antes del viaje a
Australia, la delegación paralímpica debió confeccionar su propia
vestimenta, mientras que la comisión convencional la recibió por
intermedio del Comité Olímpico Argentino.
En la actualidad los nadadores discapacitados se preparan
para competir en el Pre-mundial que se llevará a cabo a mediados de
diciembre en Mar del Plata. Sin embargo, debido a la falta de
presupuesto, FADESIR no llevará un plantel de atletas, sino que
cada club por su cuenta enviará a sus deportistas. “Como no
tenemos fondos para cubrir los gastos de una delegación numerosa
como la que participa en este tipo de torneos, se decidió que los
nadadores vayan con sus clubes propios”, reconoce la encargada de
la federación.
Disparidades
El Programa Paralímpico de la
Secretaría de Deportes y Recreación de la Nación otorga a
aquellos atletas destacados una beca mensual, que se incrementa con
el correr de los años, teniendo como tope las olimpíadas de Atenas
2004. Para su obtención todos los interesados deben integrar un
cuadro selectivo que se divide en dos niveles (A y B), de acuerdo
con el ranking mundial, según los logros obtenidos y la proyección
a futuro. Quienes conforman el primer grupo reciben durante el 2001
y el 2002, $500. Posteriormente, en el 2003 recibirán $550 y en el
2004, $600. Los que pertenecen al segundo nivel obtienen $350
durante los dos primeros años, luego $400 y para finalizar $450.
Si comparamos estos valores con los de un deportista no
discapacitado, las diferencias son notorias. Por ejemplo, quienes
ingresan en el primer conjunto comienzan cobrando $750 y culminan
recibiendo $900. A su vez, existe una beca a la excelencia deportiva
que, por ejemplo, a los atletas de mayor performance les otorga una
suma extra que va desde los $1.500 hasta terminar en el 2004 con
$3.000. Este premio sólo lo pueden llegar a cobrar los atletas sin
dificultades físicas.
FADESIR posee cinco disciplinas deportivas: Atletismo, Esgrima,
Tenis de Mesa, Básquet y Natación. Y como máximos exponentes se
encuentran Guillermo Marro (medalla de bronce en Sydney 2000 y récord
mundial en los 100 metros espalda) y Horacio Bascione (medallista en
Barcelona ‘92, Atlanta ‘96 y Sydney 2000 en lanzamiento de
disco).
“Una persona discapacitada posee gastos adicionales que no tiene
una normal. Nosotros buscamos infinidades de veces poder lograr
becas similares a la de un deportista común de primer nivel, pero
no para decir que somos mejores porque realmente no existe un punto
de comparación entre ambas actividades, sino pues tanto ellos como
nosotros hacemos el deporte de la manera más exigente y profesional
posible; y sumado a eso el discapacitado hace un esfuerzo y un gasto
mayor”, recuerda Belviso.
Sobre este tema tanto FADESIR como sus integrantes tienen bien claro
cuál es la postura actual de la Secretaría de Deportes. “La
realidad marca que lo único que le interesa a esta administración
gubernamental es el alto rendimiento y nuestros atletas están lejos
de lograr esos resultados”, sentencia la entrenadora.
Con este presente es difícil pensar un futuro lleno de títulos.
A pesar de esto, Belviso sabe cuáles son las necesidades básicas
para revertir la situación. “Para poder imaginar un próspero
porvenir es necesario manejar el deporte de una manera muy exigente,
algo que no está pasando en estos momentos”.
Sin embargo, idear las estrategias para subsistir en el mañana no
alcanza para revertir la historia. “Hoy no es como hace un par de
años atrás, cuando el deporte poseía una perspectiva más
amateur. Lamentablemente si esto no varía el deporte de
discapacitados desaparecerá”, sentencia con dolor Belviso.Arriba |