Segundo Enfoque - Periodismo por vocación

Volver a la página principal

» Política
» Economía
» Mundo
» Info. General
» Cultura
» Deportes
» Metamensaje

A PARTIR DE LA PUBLICACIÓN DE "LA HERENCIA"

Nace la literatura piquetera

Desde la organización Razón y Revolución, Rosana López Rodríguez escribió el primer libro de cuentos piqueteros e inauguró una narrativa que ella define como del movimiento. Con una concepción clasista, sentencia que sólo los obreros pueden producir arte, y que no existe la literatura exenta de un programa político. Al mismo tiempo, aclara que la ficción que propone no se reduce a simples historias de palos y gomas quemadas: “Vamos desde el reconocimiento de la toma de conciencia en lo más individual, hasta el individuo social”, remarca la autora.

Por Jairo Straccia
jstraccia@segundoenfoque.com.ar

Con sus imprescindibles demandas, los desocupados fueron recuperando su espacio en la vida política de la Argentina a través de movilizaciones y cortes de ruta. Desde la marginación, muchos resignificaron su identidad y se hicieron visibles. Ahora también se han vuelto legibles: un colectivo cultural acaba de editar el primer libro de “cuentos piqueteros”.
La organización Razón y Revolución (ver aparte) publicó 1.000 ejemplares de “La Herencia”, un texto de Rosana López Rodríguez con un provocativo prólogo más 15 historias breves que, desde la mirada femenina, delimitan la esencia de una nueva narrativa de la acción.
“Hasta el momento no conozco ninguna otra organización o escritor que se haya propuesto producir ficción en un sentido antiburgués”, describe la autora, que tiene una concepción clasista de la literatura, que pone de manifiesto desde las primeras líneas del libro. Reconoce sí, como el antecedente más inmediato, el libro de dibujos “Desocupados en las rutas”, también publicado por RyR.
López Rodríguez (39 años) es licenciada en Letras y está convencida de que el rol de la cultura en los movimientos sociales es generar conciencia. Por eso, define la literatura piquetera como un trabajo sobre la realidad que apunte a modificar visiones del mundo. Sin embargo, “quien busque en la literatura piquetera sólo palos y gomas quemadas, no ha entendido nada”, desafía en último tramo de la introducción.
Lo que está instalado en la cabeza de la gente, dice, es la imagen del piquetero como el ser que estorba en el tránsito. “Nuestro sentido es hablar de la clase obrera y de cómo la clase obrera va tomando conciencia de cuáles son los pasos que tiene que ir dando hacia el conocimiento de la realidad. Lo que yo quise describir acá es el ir hacia. Eso es lo que se define como piquetero”, asevera.
Y así el lector encontrará desde la historia de una adolescente que sobrelleva el asesinato de una estrella del rock mundial en 1980, hasta las vivencias de un particular integrante de una familia. O recorrerá desde los vericuetos de la mente de un pedófilo, hasta las angustias de dos mujeres degradadas por la sociedad. O mirará con ojos de niño la ocupación y el desalojo de una vivienda tomada por una familia pobre. O atestiguará directamente la conexión de la lucha política de hace 30 años con la de los días actuales (ver cuentos adjuntos).
“Cuando discutimos con los compañeros qué lógica darle al libro –cuenta- nos preguntamos qué desarrollo de conciencia tiene el personaje (que podría ser el mismo) a lo largo de los cuentos. Vamos desde lo más privado, del reconocimiento a la toma de conciencia en lo más individual, hasta el individuo social.”

“Piqueteridad”

Los cuentos que integran “La Herencia” no nacieron todos de golpe. López Rodríguez había escritos algunos cuando se encontró ante el proyecto cierto del texto hoy publicado. Luego de entrar a la organización escribió toda la última parte, “que tal vez sean los cuentos más directamente políticos”, reconoce.
¿Y cuál es el denominador común que permite hablar de la “piqueteridad” de los cuentos que escribiste?
Lo que pensábamos cuando discutíamos la literatura piquetera es cómo tiene que servir la literatura para el conocimiento de la realidad. La idea era discutir la noción burguesa de que la literatura es puro divertimento, que no sirve más que para pasar el tiempo. En la medida en que pensamos que la literatura sirve como herramienta de conocimiento de la realidad, cada uno de los cuentos está pensado como un momento de toma de conciencia de los personajes. Un momento en el cual se aprende algo. En todos los relatos hay un movimiento y cada uno va siendo más progresivo con relación al otro. Una literatura piquetera tendría que ser una literatura del movimiento, que permitiera que tanto los personajes como las personas que leen pudieran darse cuenta de algunas cosas, porque sirve para algo.
¿Pero el adjetivo “piquetero” se lo diste porque es una producción que nace de una organización piquetera?
También está relacionado con la independencia de la clase obrera. Todo este movimiento sólo es posible en la clase obrera. La burguesía –como se ve en el prólogo- produce arte entre comillas. Porque si el arte sirve para conocer la realidad, cuando uno lee la narrativa burguesa lee que es para pasar el rato. El caso de Jorge Borges es sintomático: dar vueltas alrededor de las palabras. Siempre en Borges el problema parece ser el problema del nombre. Pero no la realidad misma. Nosotros pensamos que la única clase que puede producir arte es la clase obrera, porque es la única clase que está en movimiento. La burguesía no, sólo puede producir un entretenimiento más o menos feliz. En este sentido decimos que es piquetero, que es arte de la clase obrera.
Pero ese tránsito o movimiento que en los cuentos se aprecia como un click bastante rápido, ¿es una manifestación de deseo tuya o es algo posible hoy?
En el contexto de 2001, muchos compañeros salieron a la calle así. El 20 de diciembre, aunque parezca hoy 4 años después que no es tan rápido, te puedo asegurar que el 20 de diciembre de 2001, fue exactamente así. Lo mismo el 19. Hoy, en una situación de reflujo relativo (no estamos como en 1999 pero tampoco en 2001), posiblemente la toma de conciencia y esa inserción en la realidad sea mucho más lenta que el 20 de diciembre de 2001. También, las necesidades de la ficción y del género cuento, hacen que quede sintetizado en ese momento. Posiblemente si fuera una novela el desarrollo sería más gradual.

Destinatarios

¿Te imaginás leyendo el libro a alguien que habitualmente enfrenta los cortes de ruta desde su auto?
Sí, me lo imagino. Me lo imagino discutiendo mucho con el prólogo, es más negándolo, y aceptando los cuentos que vienen después. Ya tuve varias discusiones con gente que es autonomista o pertenece a la pequeña burguesía y las críticas apuntan al prólogo: dicen que la literatura no tiene que tener un programa, “toda la libertad al arte”, “el artista es libre”. Discuten con la introducción y después dicen “los cuentos están bien o zafan”. Me parece por eso que es importante cómo termina el prólogo. Ese público tiende a divorciar más el prólogo de los cuentos. Discute políticamente con el prólogo, pero no lee políticamente los cuentos.
Pero los cuentos, en definitiva, son ficción.
Obviamente, pero la ficción es una mediación de la realidad. No puede ser de otra cosa. Pensar que los escritores vivimos en un tapper es absurdo. No termino de darme cuenta de cómo se puede decir que los artistas son libres.
¿Y cuál ha sido el impacto en las organizaciones piqueteras?
Ven más la coherencia del texto, que bien podría ser la misma protagonista del principio hasta el final, si no se muriera un par de veces en el medio.
¿Elegiste darle al libro el nombre del cuento La Herencia porque considerás que las organizaciones piqueteras son una continuación de los movimientos políticos de los 70, como sugiere esa historia?
Me parece que es el cuento más avanzado políticamente, y que tiene que ver con la recuperación de las luchas de los 60 y 70, con sus limitaciones, con sus pérdidas, con los compañeros que hoy mismo han traicionado sus propias luchas. Pero creo que es fundamental discutir lo que se hizo en los 70 para observar qué recuperamos de eso y qué no, para ver cuáles fueron las limitaciones políticas que tuvieron esas organizaciones también, para ver por qué nos fue mal en los 70. Arriba

Notas relacionadas

Razón y Revolución: un espacio de investigación y militancia

La autora

Cuentos: "El hermano menor"; "La herencia"

En números previos

Entrevista con Vilma Anzoategui, del MTD La Matanza: "Es necesario replantear el piquete" (10-04)
Argumentos jurídicos contra el enjuiciamiento de manifestantes: derecho al piquete (08-04)
Entrevista a Rodrigo Conti, autor de "Piqueteros": "Salir del egoísmo de ver hasta el capot del auto" (01-04)

Los piqueteros y la autogestión: made in piquetes (07-03)

Política - Economía - Mundo - Info. General - Cultura
Deportes - Metamensaje - Nosotros

Copyright 2002 ©
Buenos Aires, Argentina
Todos los derechos reservados