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EL
RESULTADO ECONÓMICO DEL MUNDIAL DE VOLEY ARGENTINA 2002
Números
en rojo
Enorme
cantidad de público en los estadios. Gran nivel
del seleccionado local. Sin embargo, las ganancias no
fueron las esperadas. La Federación Argentina de Voley
presentó el balance final que arrojó un déficit de casi
$250.000, en medio de disputas de poder entre su presidente
Mario Goijman y el titular de la Federación Internacional de
Vóley, Rubén Acosta.
Por
Mariano Barragán
mbarragan@segundoenfoque.com.ar
No
todos los días Argentina organiza un evento tan importante
como un mundial. Muy pocos creían en esta posibilidad tras el
“desbande” económico del último año. La Federación
Argentina de Voley (FAV) logró llevar adelante, según los máximos
dirigentes internacionales, “el mejor mundial de la
historia”.
El éxito deportivo del seleccionado argentino, la cantidad de
público que llenó los estadios en todas las sedes y la
impecable organización permitieron conseguir el objetivo.
Sin embargo el logro competitivo y organizativo no se vio
reflejado en los resultados financieros que arrojó el Mundial
Argentina 2002. El balance final mostró un déficit de casi
250.000 pesos para la FAV. Si bien es cierto que apenas terminó
la competencia el
presidente de la federación local Mario Goijman había
pronosticado una pérdida cercana a los $600.000, los cálculos
definitivos igualmente fueron negativos.
Detalles financieros
A su vez, al observar el resultado económico para la Federación
Internacional de Voley (FIVB), es por lo menos llamativo que
nos encontremos con una ganancia mayor a 1.850.000 dólares.
La pregunta que surge es: ¿por qué esta enorme diferencia
entre los dos balances, si el que organizó el torneo fue
nuestro país?
La respuesta es muy simple: la FIVB tiene los derechos de
televisación de la competencia, la mayor fuente de dinero.
Por la transmisión de este mundial, la señal deportiva ESPN
pagó 4.000.000 de dólares. A esto hay que sumarle las
entradas por el marketing que recibe el organismo
internacional.
En el caso de la FAV la situación es muy diferente. El Comité
Organizador del Mundial de Voley (COMVOL) invirtió
$6.600.000. Esta cifra incluye la confección de las sedes
(compra de tableros electrónicos, pisos, redes), los gastos
administrativos (pasajes, hoteles), la publicidad, la
ceremonia inaugural y de clausura, entre otras erogaciones.
En cuanto a los ingresos, la federación argentina percibió
$1.200.000 por parte de la Secretaría de Deportes de la Nación,
$1.600.000 de la venta de entradas, $530.000 de marketing,
adelantos de la FIVB por $800.000, $1.100.000 de hotelería
también aportado por el organismo internacional, etc. Un
total de 6.350.000 pesos.
En el saldo de la FAV faltan 110.000 dólares que la FIVB le
adeuda al COMVOL. A pesar de que esta suma no entregada ha
sido reconocida por el presidente de la institución
internacional Rubén Acosta, la pelea que éste mantiene con
Goijman ha dificultado el reembolso del dinero. Goijman se ha
quejado en ese sentido: “Acosta nos informó que ese monto
va a ser abonado en enero, siempre y cuando haya otro
presidente al mando de la FAV”.
Me comen las deudas
La actitud de Acosta fue un baldazo de agua fría para los
directivos nacionales. En un primer momento, se creyó que la
deuda sería saldada al final de mundial. Posteriormente, se
planteó el pago a fines de diciembre. Pero la puja política
entre ambas federaciones originó que la fecha se estirara
hasta enero, si se cumplen las pretensiones de Acosta (ver
aparte).
Los 110.000 dólares que reclama la FAV son imprescindibles
para cumplir con sus obligaciones. El organismo tiene deudas
por más de 1.130.000 pesos de los cuales $530.000
corresponden a deudas que vencen en el corto plazo, mientras
que el resto un poco más tarde. Entre los pagos que tiene que
cancelar más rápido se encuentran: $25.000 a la empresa de
ómnibus Plusmar, $210.000 por el Impuesto al Valor Agregado
(IVA), $34.000 de telefonía móvil y $62.000 por comisiones
de marketing. Las sumas a mediano plazo comprenden un préstamo
obtenido en el Banco Credicoop de 400.000 pesos y una deuda de
200.000 por cartelería rotativa.
Al tener tan cerca el abono de los primeros montos, la
institución argentina necesita imperiosamente el depósito de
la FIVB, pues de lo contrario deberá dejar impagos esos
compromisos y afrontar procesos judiciales. “Esta negación
de entregarnos el dinero por parte de Acosta nos pone en una
difícil situación con nuestros acreedores”, afirmó
Goijman. “Vamos agotar todas las instancias para poder
cobrar nuestra plata” fue la advertencia del presidente de
la federación argentina.
La situación financiera actual de la FAV no es resultado de
los 110.000 dólares que no se han cobrado. El mismo Goijman
reconoció que influyeron otros factores: “En un principio,
nos basábamos en otras premisas, una de las ideas era fijar
la entrada popular a diez dólares, algo que posteriormente se
hizo imposible”. Enrique Algañarás, contador del COMVOL
encargado de realizar el balance del torneo, en declaraciones
al programa radial Telepronter afirmó: “Se pensaba
recaudar aproximadamente entre uno y dos millones de pesos en
marketing, pero apenas se logró llegar a los 530.000”.
Estas variaciones entre lo previsto y los resultados finales
explican buena parte del porqué los números no cierran.
Aunque el balance deportivo y la organización fueron un éxito,
el déficit económico termina siendo el dato principal del
mundial de voley 2002.
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